El público que acudió la noche del pasado jueves al Gran Teatro del Liceo para presenciar el estreno de El lago de los cisnes por la compañía Corella Ballet se encontró con una versión digna y sobria en lo técnico y en la puesta en escena. El trabajo de los solistas fue impecable, pero el cuerpo de baile, debido a numerosas incorporaciones recientes, no bailó con la homogeneidad requerida, si bien con más rodaje y disciplina podrá lograr más carácter y fuerza; lo necesitan: en esta obra, el trabajo coral es decisivo. En ese sentido, hay que elogiar la valentía de Corella para afrontar el reto, ya que desde 1983, cuando María de Ávila montó el segundo acto de El lago de los cisnes, ningún coreógrafo o director español había afrontado esta obra hasta ahora. Al terminar la función, el público aplaudió calurosamente la valentía de Corella y su grupo. Merecido.

Corella, estrella del American Ballet Theatre, creó su compañía en el año 2008 con la intención de rehabilitar el antiguo Palacio de Santa Cecilia, en el Real Sitio de San Ildefonso-La Granja (Segovia). Además de preparar a sus bailarines, aspiraba a crear una escuela de danza clásica con residencia para alumnos. Sin embargo, este plan, que estaba cifrado entonces en más de seis millones de euros, nunca llegó a cristalizar por falta de medios económicos. Una vez que La Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León anunciaba a mediados de diciembre su intención de no renovar el convenio, por lo que la compañía dejaba de percibir en torno a los dos millones anuales, Corella se marchó de Segovia a la capital catalana, donde pasó a llamarse Ciudad de Barcelona.

Desde su fundación, el Corella Ballet ha estrenado dos grandes producciones La Bayadera y El Lago de los Cisnes. Además, ha estrenado tres programas de repertorio que han supuesto tres estrenos internacionales: String Sextet, de Angel Corella; Soleá, de María Pagés y Epimetheus, de Russell Ducker, y actualmente su repertorio está formado por 24 obras. El bailarín admira el trabajo de los grupos de danza contemporánea catalanes, como Gelabert-Azzopardi, Mal Pelo o Mudances.

Corella cuenta con una fuerza extraordinaria para lanzar adelante su proyecto, que él ve como un legado que dejará a sus bailarinas y a Barcelona. El bailarín está convencido de que su compañía interesa a un público muy numeroso. La preocupación por las subvenciones no le quita la ilusión a Corella para aventurarse en nuevos proyectos. Próximamente el Corella Ballet se presentará en Nueva York, donde bailará una coreografía, titulada Pápitos, de estilo español creada por Ángel Rojas y Carlos Rodríguez, directores del Nuevo Ballet Español. Otros proyectos para el Corella Ballet son montar las obras La viuda alegre y Manón. Francamente, es envidiable el entusiasmo contagioso de este gran bailarín, de la misma complexión física de Barishnikov, quien le regala sus trajes para las funciones del American Ballet. En ese aspecto al menos no se puede negar que son artistas de la misma talla.

Fuente: El País

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