covey2-homeComo comentamos en el artículo anterior, un accionista responsable y feliz se percibe a sí mismo como parte de un sistema complejo y dinámico. Entiende que cada una de sus acciones y decisiones, por más pequeñas o insignificantes que parezcan, afectarán de manera significativa al bienestar de la empresa familiar. Por ello debe desarrollar una serie de hábitos relacionados con el liderazgo interpersonal (ver referencia 1), que trataremos en este artículo. En especial, nos centraremos en cinco hábitos que resultan clave para desarrollar un liderazgo interpersonal positivo y que aporte armonía a la empresa familiar.

  • Esfuérzate por comprender a la otra persona

Uno de los hábitos más importantes para convertirte en una fuente de armonía y éxito en la empresa familiar es procurar comprender realmente a la otra persona. Lo que es importante para otros miembros de la familia empresaria debe ser tan importante para nosotros como lo es para ellos. Quizás estemos en una reunión de consejo de administración tratando un tema de alta prioridad para nosotros, cuando nuestro hermano nos interrumpe con algo que nos puede parecer trivial en esa importante reunión, pero para él tiene mucha importancia. Al reconocer el valor que nuestro hermano está asignando a lo que quiere decir, demostramos comprenderlo, y de este modo estaremos generando un espacio seguro en el que las conversaciones se gestionan desde el respeto, y la toma de decisiones se vuelve cada vez más ágil y efectiva.

Otro ejemplo: Laura y Javier son hermanos y forman parte del comité de dirección de una empresa familiar. Javier es el director general y Laura es la directora de marketing. A Javier no le interesan mucho los temas de diseño de productos, que mayoritariamente lleva Laura, pero un fin de semana fue con ella (a quién le apasiona el diseño gráfico) a una exposición de diseño en Nueva York. El viaje fue largo y le costó tiempo y esfuerzo, pero se convirtió en el inicio de un vínculo fuerte con su hermana. Al volver del viaje a Nueva York, su padre preguntó a Javier: “¿tanto te gusta el diseño para viajar hasta Nueva York un fin de semana?”. “No −contestó Javier− pero la relación con mi hermana es muy importante para mí y me gusta mucho cuidarla”.

La regla de oro dice: “trata a los demás como querrías que ellos te trataran a ti”. Esta regla puede sonar superficial, sin embargo, también puede entenderse como el primer paso para comprender profundamente a la otra persona, tal y como querríamos que nos comprendieran a nosotros. En el ejemplo de Javier y Laura, el esfuerzo por comprender los intereses de su hermana le traerá a Javier y a su empresa familiar innumerables beneficios en términos de cercanía de relación y agilidad en su comunicación con ella y con el resto del equipo directivo.

Para poner en práctica este hábito, durante las próximas semanas te sugerimos que pienses en una actividad que puedas compartir con algún miembro de tu familia empresaria (con quien no tengas una relación muy cercana). Es importante que dicha actividad esté dedicada a compartir alguno de sus intereses o pasiones: intenta realmente comprender sus intereses, qué le motiva en la vida.

“Lo que es importante para otros miembros de la familia empresaria debe ser tan importante para nosotros como lo es para ellos.”

  • Mantén siempre tus compromisos

Mantener un compromiso o una promesa es de suma importancia para fomentar las relaciones positivas en la empresa familiar, y romperlos representa un grave peligro para la armonía familiar. Las personas tendemos a construir nuestras esperanzas en torno a promesas. Por lo tanto, es bueno que seamos cuidadosos con nuestras promesas y que tratemos siempre de ser conscientes de todas las variables y contingencias posibles, de modo que no surjan imprevistos que nos impidan cumplirlas.

A veces, a pesar de nuestros esfuerzos, aparecen circunstancias inesperadas que crean situaciones que nos hacen imposible mantener las promesas hechas. En estos casos, es importante comunicar explícitamente la situación a la persona involucrada, y pedirle libremente que nos libere de dicha promesa.

Si cultivamos el hábito de mantener siempre nuestras promesas, tenderemos puentes de confianza en la empresa familiar. Un ejercicio práctico para desarrollar este hábito: en las próximas semanas reflexiona antes de hacer cualquier promesa si estás dispuesto (y es posible) cumplirla de verdad. Limítate a hacer pocas promesas, pero asegúrate de cumplirlas.

“Mantener una promesa es de suma importancia para fomentar las relaciones positivas en la empresa familiar, y romperla representa un grave peligro para la armonía familiar.

  • Deja claras tus expectativas

Imaginemos que Luis es el director general de la empresa familiar y su hermano Miguel se ha incorporado hace poco como director de operaciones. Miguel le pregunta a su hermano:

  • ¿Cuándo voy a tener la descripción de mi puesto?
  • He estado esperando a que me traigas una propuesta para discutirla – responde Luis.
  • Creo que describir mi puesto le corresponde al director general − señala Miguel.
  • Ese no es mi rol, ¿no recuerdas? Desde que asumí el puesto de director general acordamos que el modo en que te desenvuelvas en tu puesto de trabajo dependerá en gran medida de ti mismo.
  • La calidad de mi trabajo depende de mí −replica Luis−. Pero aún no sé en qué consiste mi puesto de trabajo.

Este diálogo ficticio muestra como las expectativas poco claras pueden afectar la confianza y la comunicación fluida entre miembros de cualquier familia empresaria. De hecho, la causa de casi todas las dificultades que aparecen en una relación radica en unas expectativas conflictivas o poco claras en torno a roles y objetivos.

Muchas veces, las expectativas son implícitas y no han sido expresadas, no obstante, las personas las incorporamos a una situación particular. Por eso, resulta clave comenzar cada proyecto con expectativas claras y explícitas. Clarificar las expectativas requiere coraje y valentía, pues hay que ser capaz de afrontar las diferencias y trabajar juntos como familia empresaria para llegar a un conjunto de expectativas mutuamente aceptadas.

Como ejercicio práctico, reflexiona sobre alguna situación en relación a tu empresa familiar donde no hayas explicitado tus expectativas. Intenta poner sobre la mesa de manera clara tus expectativas e invita a los demás involucrados a expresar también las suyas.  Esto te supondrá una inversión de tiempo y esfuerzo al principio, pero a la larga conllevará beneficios importantes para desarrollar una comunicación ágil y efectiva en tu empresa familiar.

“Las expectativas poco claras afectan la confianza y la comunicación fluida entre miembros de cualquier familia empresaria”.

  • Discúlpate cuando cometas un error

Cuando cometemos un error, debemos pedir perdón y hacerlo sinceramente. Las siguientes palabras sinceras representan aportaciones importantes a la armonía de la empresa familiar:

“Fui irrespetuoso con tu espacio, lo siento”.

“Me equivoqué”.

“No respeté tu dignidad, lo siento profundamente”.

“Te avergoncé frente a nuestros padres. No debí hacerlo, ni siquiera para demostrar que yo tenía la razón. Perdón”.

Se necesita de gran coraje para disculparse con rapidez y en el momento óptimo, de manera sincera y no de mala gana. Para poder pedir perdón de manera sincera, necesitamos tener un fuerte autodominio y una seguridad profunda respecto a nuestros principios y valores fundamentales.

A las personas con poco autodominio y sin valores y principios claros, les cuesta disculparse con rapidez, ya que eso les hace sentir demasiado vulnerables.

Para poner en práctica este hábito, durante las próximas semanas, medita sobre algún error que hayas cometido en relación a una situación dentro de la empresa familiar y ofrece tus disculpas sinceras a las personas involucradas. Observa qué pasa en la relación con las personas a quienes has pedido perdón de manera sincera y reflexiona sobre cómo te sientes.

“Para poder pedir perdón de manera sincera, necesitamos tener un fuerte autodominio y una seguridad profunda respecto a nuestros principios y valores fundamentales.”

  • Observa los problemas como oportunidades

En toda situación interdependiente, todo problema puede significar una oportunidad para fortalecer la relación con los demás. Esta mentalidad puede influir significativamente en el bienestar y la armonía familiar. Cuando los miembros de una empresa familiar consideran los desacuerdos entre familiares como oportunidades para construir la relación, y no como una causa de irritación negativa y molesta, esta aproximación puede cambiar de manera radical la interacción entre ellos.

Por ejemplo, cuando un hermano se acerca a otro hermano con un problema, si en lugar de pensar: “¡oh no! ¡Me viene otra vez con lo mismo!, su predisposición para escucharle se basa en: “aquí tengo una gran oportunidad para ayudar realmente a mi hermano y para fortalecer nuestra relación”, el enfoque de la situación cambia totalmente.

Desde esta mentalidad de oportunidad, muchas interacciones dejan de ser solamente transacciones para ser fuente de transformación. Cuando en la familia empresaria todos sus miembros sienten el valor que se asigna a sus dificultades y a ellos mismos como personas, se pueden crear lazos fuertes de amor y de confianza.

Un ejercicio práctico para desarrollar este hábito: durante las próximas semanas, identifica alguna dificultad que tengas actualmente con un miembro de tu familia y reflexiona sobre cómo puedes explorar las oportunidades que os aporta esta dificultad, cómo os puede servir para construir nuevos lazos de confianza y construir una relación más profunda y significativa.

“Todo problema puede significar una oportunidad para fortalecer la relación con los demás.”

En definitiva, para convertirnos en accionistas responsables y felices y conducir la empresa familiar de manera armoniosa y efectiva, se requiere de gran fuerza y coraje personales. Debemos ayudar a los demás miembros de la familia a sentirse seguros, a salvo, orgullosos, respaldados y reafirmados en su identidad para aportar así una de las ventajas competitivas más preciadas por las empresas: estabilidad, armonía y unidad en el accionariado.

Por Lucia Ceja, investigadora de la Cátedra de Empresa Familiar del IESE

Referencias

  1. Covey, S.R. (1989). The 7 habits of highly effective people. Free Press.
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