Nadie ataca al Euro

Artículo publicado en Expansión el 27 de octubre de 2011.

Desde hace meses y casi cada día, los medios de comunicación nos reiteran la supuesta crisis del euro: “ataques al euro”, “la crisis de euro”, “día crítico para el euro”. Incluso los líderes europeos se hacen eco de esa supuesta crisis. Merkel: “defenderemos el euro” y otros muchos que se manifiestan en el mismo sentido. El ciudadano saca la conclusión, abrumadora, de que el euro está siendo atacado por fuerzas poderosas (los mercados, los inversores internacionales) y que de hecho está a punto de morir. Pues bien, esto no es cierto en absoluto.

El euro no está en crisis y nadie lo ataca. La cotización del euro se ha mantenido estable, en torno a 1,4 dólares por euro desde hace más de dos años. Si los inversores desconfiaran de él venderían euros para comprar otra moneda más segura y en ese caso el euro bajaría. Pero no ha sido así.

Donde sí hay crisis es en la deuda pública emitida por gobiernos europeos en euros. También hay cierta crisis o ralentización de la economía de la zona euro. Lo normal en esta situación es que los inversores vendieran bonos europeos y compraran bonos de otros países denominados en otras divisas. Con ello bajaría la cotización del euro. Pero no ha sido así. De hecho el euro está muy fuerte, pues a pesar de las mil y una noticias negativas sobre Europa, el euro no baja. Si el euro aguanta esta tormenta, que no chaparrón, quiere decir que está más que fuerte. 

Conviene distinguir bien los problemas. Donde no hay distinción hay confusión y en esta crisis hay mucha confusión. En Europa tenemos un problema de deuda pública: los gobiernos gastan mucho y los inversores ya no quieren prestarles. Tenemos un problema bancario sólo en algunas entidades y países (no generalizado). Tenemos un problema de ralentización de la economía en algunos países y de pura crisis económica en otros. Tenemos un problema de confianza más agudo en unos países que en otros. Pero no tenemos un problema de debilidad del euro.

De hecho el problema del euro es que está demasiado fuerte, el euro es demasiado caro. Y esto hace que sea muy difícil exportar a países fuera de Europa. A los no europeos les resulta mucho más barato comprar productos americanos en dólares que europeos en euros.

Para que la economía se reactive hace falta que las empresas de aquí vendan más. Pero en nuestro mercado interior nadie compra. Por tanto no hay más remedio que salir y salir fuera de Europa. Pero salir a vender con un euro a 1,4 dólares el euro es francamente complicado.

Lo que de verdad nos vendría bien, aunque suene fuerte, es que Merkel, Sarkozy y compañeros, hicieran una declaración diciendo que se ven incapaces de sostener el euro en estos niveles. Esto provocaría una bajada del euro a 1,2 o incluso 1 dólar por euro lo que haría nuestros productos un 40% más baratos y entonces sí que podríamos exportar y mucho, con lo que la economía se empezaría a recuperar de verdad.

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