Lenguaje confuso = lenguaje engañoso

En el mundo económico frecuentemente usamos expresiones o palabras que se ponen de moda. Todo el mundo las utiliza porque quedan bien, pero no se conoce su significado exacto o, en otros casos, son vaguedades. Por ejemplo, todas las empresas hablan hoy de “sostenibilidad”, aunque exactamente no se sabe muy bien qué quiere decir y menos cómo se mide.

En el mundo financiero somos muy aficionados a los términos bien sonantes, pero confusos y a veces vacíos . Ahora por ejemplo es frecuente oir la expresión “esperamos un crecimiento de dos dígitos”. ¿Qué quiere decir dos dígitos? Pues que el crecimiento estará entre el 10% y el 99%. Esto es tanto como no decir nada. ¿No sería mejor decir: “esperamos un crecimiento en torno al 10% o al 20% o a lo que sea? Decir «crecimiento de dos dígitos» es una enorme vaguedad… Para eso, mejor no decir nada .

Ejemplo: productos «híbridos» y acciones preferentes

Desgraciadamente, este lenguaje confuso a veces conlleva el vender gato por liebre. Un caso típico es de los productos financieros híbridos. Es sabido que una empresa se financia con deuda o con capital. Los inversores pueden prestar dinero a la empresa (por ejemplo comprando bonos) o invertir en la empresa (comprando acciones). Pues bien, alguien inventa el llamado “producto hibrido”. “¿Y qué es eso?” le pregunto yo a un joven profesor de finanzas, doctor por una de las primeras universidades del mundo. Mi pregunta le sorprende, pues yo lo debería saber. Pero me responde: “productos que están a medias entre deuda y capital, no son ni uno ni otro, por ejemplo las prefered shares» (acciones preferentes).

Continuo el interrogatorio. “Entonces si compro una acción preferente (a una caja de ahorros, por ejemplo), ¿en qué fecha me devuelven el dinero? Respuesta: “No te devuelven el dinero; en este aspecto las acciones preferentes son como las acciones, no te devuelven el dinero”.

Mi conclusión: si no te devuelven el dinero a fecha fija, ni nunca, no es un préstamo; porque la esencia del préstamo es que te devuelven el dinero en una fecha. Aquí no hay producto híbrido que valga, es una acción pura y dura.

Mi interpretación: esto es una milonga que se han inventado para ampliar capital, presentándolo al cliente como si fuera una imposición a plazo fijo, o renta fija super segura, cuando no lo es en absoluto. Por esto digo que muy frecuentemente (no siempre) estos “nuevos términos financieros” solo sirven para confundir, y a veces engañar, al cliente . Y lo curioso es que ni reguladores ni académicos ni nadie habla del tema, al contrario, les parece que usar productos financieros confusos (ellos les llaman sofisticados) es señal de desarrollo.


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8 thoughts on “Lenguaje confuso = lenguaje engañoso

  1. En el mundo del Venture Capital (especialmente en los EEUU) se utilizan mucho las acciones preferentes en las ampliaciones de capital cuando la compañía ha adquirido un cierto tamaño (a partir de la Serie B suele ser lo habitual). En ese caso su nombre tiene mucho sentido ya que tienen preferencia sobre las acciones ordinarias en un «evento de liquidez» (venta de la compañía o salida a bolsa), además de otra serie de derechos económicos y políticos.

    1. Totalmente de acuerdo: son «acciones preferentes» es decir, con preferencia sobre las ordinarias; pero no son un producto híbrido (confuso) ni mucho menos una inversión segura, como un bono, y con alta rentabilidad (engañoso).

  2. En esencia, de acuerdo. Un par de apuntes.Se usan sobre todo en instrumentos emitidos por bancos.
    Creo que el calificativo «híbrido» en las acciones preferentes se refiere a que siendo acciones (capital) su retribución es fija y predeterminada si existen beneficios (de ahí se denominan preferentes), como si fuesen una obligación (deuda).
    En la deuda subordinada también se aplica el calificativo «híbrido». Aquí ya chirría un poco más. aunque la idea es la misma. Por un lado tienen retribución fija si hay beneficio (como la deuda). Por otro pertenecen al grupo de parámetros considerados como quasi capital (TIER 1), pero tienen vencimiento y son deuda claramente (lo dice el nombre)
    Otro instrumento llamado «híbrido» serían los bonos convertibles contingentes. Aquí cuadra de la misma manera, pues es capital ya que son absorbibles en caso de pérdidas, pero la retribución es fija como la deuda.

  3. Querido Eduardo, me gusta pensar que la vida es más fácil de lo que nos pensamos, somos las personas que nos la complicamos día tras día. Y esto también aplica al mundo de las finanzas, aunque en muchas ocasiones el marketing aplicado nos pueda despistar. «Back to basics» sentido común. Muchas gracias por tus artículos siempre clarificadores.

  4. Cuánta razón! Imaginamos que si las personas con formación económica y empresarial nos cuesta entender estos inventos… y al final el drama de las preferentes explotó en las narices…. Pero de ahí viene la máxima de Warren Buffet, no inviertas en ningún negocio que no entiendas, as simple as that. O en castellano manchego: aunque la mona se vista de seda, mona se queda…

    Otra frase de lenguaje confuso/engañoso, leo: «El Tesoro coloca con éxito…» o “España consigue X mil de millones en la subasta al tipo más bajo”. Cuando lo cierto es que el Tesoro no coloca, más bien nos ENDEUDA (a nosotros, a nuestros hijos y a los futuros nietos), y todos tan contentos, jiji jeje, barra libre… vamos si le digo a mi mujer, “cariño he colocado 3.000 euros en la VISA Credit Card”, como mínimo duermo en el sofá, y luego ya…

  5. La verdad es que en muchas ocasiones, y no solo en la banca y las finanzas, se abusa del eufemismo –por no decir de la mentira directamente– para obtener beneficios. Es un defecto viejo, pero que, en una época como la actual, resulta menos comprensible que todavía esté tan extendido. Basta con tener a un cliente con poca formación financiera (en un banco) o con escasa habilidad tecnológica (en una tienda de ordenadores) para colocar un producto de modo engañoso.

  6. Muchas gracias por el artículo profesor. Me imagino perfectamente esa conversación/interrogatorio… No es la banca el único sector en el que el marketing hace de las suyas. Con eso de que hay que ofrecer ‘valor añadido’ en tiempos de mercados muy maduros, nacen términos que suenan bien. El colmo es cuando un producto empeorado se vende como mejor. Creo que hay que preocuparse del collar, pero también un poquito del perro…

    1. Totalmente de acuerdo. Das en el clavo en el que yo quería dar. El marketing tiene que hacer maravillas para conseguir vender. Pero como bien dices, más atención al perro y menos al collar del perro.

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