Archivo de la categoría: Gestión Pública. Políticos

Gana el que más chilla

Artículo publicado en Expansión el 22 de junio de 2011.

Esta semana es inevitable hablar de los llamados “indignados”. La semana pasada impidieron el paso a los diputados del Parlamento de Cataluña, con insultos, intimidación, amenazas, robo… en definitiva violencia contra las personas. Además tienen tomadas las plazas de media España… y no pasa nada. Alguna reflexiones al respecto.

La ley no es igual para todos. Yo no puedo acampar en medio de la vía pública, pero si soy un indignado (o grupo pacifista, ecologista, okupa, defensor del 0,7% etc.) entonces sí. Los gobiernos deberían apoyar y defender a la mayoría silenciosa, en lugar de a la minoría ruidosa. Si por debilidad o cálculo político, no lo hace, incumple su deber y los de la mayoría nos sentimos indefensos… y nos acabaremos indignando.

Siempre gana el que más chilla. Es un error que corrompe radicalmente el principio básico de la democracia: una persona igual a un voto. No, no es así. Un chillón = muchos votos. Si usted no chilla, su voto no vale. Cierto que hay que escuchar a todos. Cierto que decenas de miles en la calle, algo quieren decir, pero millones de votos expresados en las urnas, hace solo pocas semanas, dicen muchísimo más. Que no nos hurten el resultado de nuestras decisiones libres.

Desgraciadamente no se juzga a las personas y movimientos por lo que hacen, sino por lo que dicen. Se comenta en los medios que los indignados tienen propuestas interesantes y que de algún modo representan al pueblo, o a una parte de él. Me parece bien. Pero yo no puedo juzgar sobre la bondad de un individuo en función de lo que dice. Fácilmente me dejaría llevar por el que más labia tiene. Hay que juzgar en función de los hechos. Y los hechos son que hasta ahora los indignados se saltan las leyes a la torera y no pasa nada: ocupación ilegal de la vía pública, amenazas, insultos, en definitiva violencia. Hay que acabar ya con lo de que  “el fin justifica los medios”. Hay que premiar al que respeta la ley y sancionar el que no respetándola, impide el uso de los derechos de los demás.

Quien siembra vientos recoge tempestades. Si le ríes las gracias al niño pequeño y mimado, en el futuro tendrás un problema. Pues eso es lo que nos ha pasado.

Señores gobernantes: es su obligación escuchar a todos, pero por encima de todos, proteger el derecho de la mayoría silenciosa a tener una vida pacífica y a ser escuchada. Por encima de las minorías ruidosas.

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Controladores… el lío continúa

Artículo publicado en Expansión el 1 de junio de 2011.

Soy usuario habitual del vuelo Barcelona-Madrid, por cierto el corredor aéreo y terrestre más transitado del mundo (20.000 personas diarias entre ave y avión). Pues bien, desde hace casi dos meses, es frecuente que el capitán anuncie retraso debido a congestión aérea en Madrid. ¿Cómo es posible? El aeropuerto de Barajas tiene el doble de capacidad que hace 4 años y en ese tiempo el número de vuelos no ha aumentado prácticamente nada. Conclusión: volvemos a tener un problema con los controladores. En algunos vuelos el capitán de la nave lo ha anunciado con claridad y sin ambages.

El transporte aéreo es un tema hiper crítico en cualquier país. Pero en el caso de España mucho más. Somos el país del mundo que más turistas recibe por habitante (números gordos, 60 contra 45 millones). Pero además, en tiempos de crisis como la actual, el turismo es más clave todavía, pues es de los (¿pocos?) sectores que tiran.

El cuello de botella para el tráfico aéreo son los controladores. El servicio de control aéreo es, de facto, monopolio del Estado y hasta ahora el Ministro del ramo ha sido incapaz de solucionar un problema tan crítico como este.

No me extraña que el colectivo de controladores esté enfadado. ¿No lo estaría usted si le bajarán el sueldo un 30%? Lo que sí me extraña es que el Ministro de Fomento no haya resuelto el problema. ¿Tan difícil es?

Hace casi dos años el Sr. Ministro preparó el ambiente para hacer los ajustes necesarios. Pero luego no se hizo nada que de verdad resolviera el problema. En mi opinión todo el problema viene del régimen de monopolio que ostentan los controladores. ¿No se puede romper este monopolio? ¿No se pueden contratar controladores en otros países? ¿No se puede formar a nuevos controladores? ¿Cuánto tiempo lleva formar un controlador? Año y medio, máximo dos años… ha habido tiempo para hacerlo.

El problema es grave, casi crítico para el país. Afecta a pocas personas (unas 2.000). El Estado tiene el BOE y todos los poderes a su disposición para resolverlo. ¿Y me quiere decir usted que no son capaces de resolver este problema? ¿Qué todo un Estado no puede nada ante el monopolio de un colectivo profesional de 2.000 individuos? Incomprensible y francamente desanimante.

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Saber inglés no es necesario…

Artículo publicado en Expansión el 4 de mayo de 2011.

Saber inglés no es requisito imprescindible… para gobernar nuestro país. Para cualquier otra profesión, sí lo es. Para hacer de camarero en la Costa Brava / Costa de Sol y ganar 800 euros, sí lo es.

A nivel empresarial y también a nivel de países, consigues cosas en función de las relaciones personales que tienes. Y para establecer una buena relación de afinidad personal hay que hablar un idioma común. Hoy en día, es el inglés. En las reuniones internacionales, los tiempos muertos entre reunión, las comidas, etc. son claves para establecer esa relación. Pero ¿para qué te sirve la comida si no puedes hablar con el de al lado? Vaya, no voy a insistir: ¿contrataría usted un director de exportación que no supiera inglés? Pues bien, el Presidente de un país, está vendiendo su país fuera continuamente. ¿Y cómo lo va a hacer si no sabe inglés? ¿Qué credibilidad puede tener?

Entiendo que la gente de mi generación (de 50 para arriba)  no supiera inglés. No lo estudiamos en el bachillerato. Pero luego nos hemos espabilado y nos hemos esforzado para aprenderlo. ¿Por qué los “presidentes” y “candidatos a” no se esfuerzan de igual modo como hacemos todos?

Y esto nos lleva a otro tema más de fondo. La escasa o nula preparación que se pide para gobernar, sea cual sea el cargo, desde Presidente de Gobierno a Ministro, Director General, etc. No hace falta buen curriculum. Basta estar en el partido y ser hombre de confianza para ocupar la cartera de Fomento, Sanidad, etc., etc. y puedes pasar de una a otra sin problemas. El partido te ha investido de esa “visión política” que te capacita para decidir sobre todo, aunque nunca hayas trabajado en ello. Personas que no han manejado presupuesto alguno pasan a decidir sobre miles de millones… de nuestro dinero.

Para cualquier puesto de importancia se pide haber acabado una carrera de grado superior. Y no es suficiente. Tienes que tener además un expediente brillante. Ese es el caso por ejemplo en Inglaterra (véase el cv del Primer Ministro y Ministros del gobierno británico). En España no hace falta. En Francia se pide un conocimiento profundo de la administración pública. Los altos cargos han estudiado en “Grandes Ecoles”. Aquí no.

La crisis nos está forzando a trabajar más y mejor para mantener los puestos de trabajo. Más preparación, más dedicación. Sería deseable que nuestros gobernantes tomaran el mismo camino de esfuerzo personal y de preparación para gobernar.

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Políticos e incentivo al gasto público

Artículo publicado en Expansión el 27 de abril de 2011.

Somos muchos, casi todos, los que tenemos la sensación de que el dinero público, el dinero de todos, se gasta alegremente, quizá porque el que lo gasta no lo tiene que ganar con el sudor de su frente, como el resto de los mortales. El número de ejemplos al respecto es enorme. Basta con leer el periódico cada día para verlo. Algunos ejemplos.

En otoño del 2009 la ministra de Sanidad, Sra. Jiménez, se gasta 240 millones de euros en 30 millones de vacunas para la gripe. Apenas llegaron a utilizarse. En enero del 2009 el aeropuerto de Barajas cierra por nevada. La ministra Magdalena Álvarez lo ve claro: “nunca mais”, y se va a Moscú a comprar 80 quitanieves, que son presentados a los medios con gran alivio, pero sin decirnos el coste. No creo que lleguen a usarse nunca. Y allí están inactivos. Los mineros del carbón se quejan, y reciben sus 1.500 millones de subvención. Los controladores protestan y para evitar el ruido mediático se les concede lo que quieren. Algunos de Aena protestan y lo mismo, se les concede lo que piden, más gasto. Aunque los ejemplos que más caros nos han salido provienen, no de los ministros, sino del Presidente del Gobierno Sr. Zapatero. El Plan E que nos costó 8.000 millones de euros… para hacer aceras (y esto de las aceras no es una banalización peyorativa del plan E, sino una realidad). El plan de la energía renovable, en concreto en fotovoltaicas, que nos cuesta 3.000 millones/año para producir el 2% de la electricidad que consumimos. Para ponerlo en perspectiva, la bajada de salarios a los funcionarios y la congelación de pensiones son unos 3.000 millones.

¿Por qué tanto gasto precipitado e inútil? Pues porque los incentivos están puestos para que el político gaste. Si hay protestas y ruido mediático, puedes perder votos, incluso las elecciones. Mejor ceder, gastarte el dinerito público, del que nadie se acordará y te has ganado la voluntad de unos pocos, además de acallar el ruido mediático. En definitiva: gastar genera votos, y proteger el dinero del consumidor puede hacerte perder votos y te crea mala imagen.

A la postre es cierto lo que dijo la Ministra Sra. Calvo “estamos manejando dinero público y el dinero público no es de nadie” (declaraciones a ABC 29/5/2004). Lamentablemente, da la sensación de que los políticos, o muchos de ellos, piensan así, o al menos actúan así. Una desgracia para el ciudadano, que es el que paga, y por tanto lo ve de otro modo.

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La mala influencia política en las Cajas

Artículo publicado en Expansión el 13 de abril de 2011.

Es experiencia probada que, con demasiada frecuencia, la gestión pública de las empresas acaba produciendo mal servicio al ciudadano, aumento desproporcionado del gasto público, o incluso corrupción. Los ejemplos son muchísimos desde mediados del siglo XX hasta hoy. El más paradigmático fue el ejemplo soviético que llevó a la pobreza a millones de personas. Hoy lo seguimos viendo en Cuba. Pero no hay que irse tan lejos para encontrar ejemplos. Aquí en España podemos comparar el servicio que recibía el ciudadano de empresas con monopolio público (ejemplo Iberia, Telefónica, etc.) y el que recibe de estas empresas cuando son privadas y (muy importante) hay libre competencia. O lo que cuestan las TV públicas, con pérdidas, versus las privadas, con beneficios. La evidencia es tan clara que sólo una persona que se mueve por ideología y no por datos, la puede contestar.

Esto, obviamente, es compatible con que puedan existir empresas públicas que compiten libremente con las privadas y que además lo hagan bien. Simplemente digo que su número acaba siendo escaso, y las experiencias negativas son mucho más abundantes.

Llevamos meses en que las Cajas son el centro de atención de la prensa internacional sobre los problemas del sistema financiero español y también como causa de un posible rescate europeo a España. Pues bien, resulta que las Cajas con más influencia política suelen ser, casualmente, las que más problemas tienen. Es un secreto a voces la influencia política a la hora de financiar determinados proyectos con demasiada influencia política en la decisión.

Un ejemplo típico es el de Cataluña. Aquí tenemos dos grandes Cajas: La Caixa y Caixa Catalunya (ahora CatalunyaCaixa). La Caixa ha luchado con denuedo para mantener su independencia del poder político, fuera éste del color que fuera. Y a mi entender, creo que lo ha conseguido. Simultáneamente ha tenido una gran expansión por toda España y es una de las tres primeras entidades financieras del país. Por el contrario, CatalunyaCaixa ha estado siempre bajo la tutela del Partit Socialista de Catalunya y es una de las entidades problemáticas y grandes del sistema financiero español. Esto, por supuesto, es compatible con que haya grandes profesionales en esa entidad (alguno muy buen amigo mío). Pues razón de más: si con grandes profesionales, la cosa acaba mal, habrá que ver quien está al frente del gobierno corporativo. Por cierto, esto de la influencia política, afecta a la izquierda y a la derecha, porque la otra gran entidad que ha necesitado más ayuda del FROB es Caja Madrid.

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¿Político de partido o de Estado?

Artículo publicado en Expansión el 6 de marzo de 2011.

Nos quejamos con frecuencia de que los políticos están muy separados de la vida real, o de que no tienen experiencia para gestionar la administración pública, que representa la mitad de la economía del país. Creo que nuestro sistema político contiene los incentivos que llevan a este tipo de situaciones. Veamos.

Todo individuo intenta mantener su puesto de trabajo. El empresario aspira a vender más, crear puestos de trabajo etc, y si vienen mal dadas gastar menos para sobrevivir.

Al político le ocurre exactamente lo mismo. Intenta mantener su puesto de trabajo. ¿Qué debe hacer para ello? Sencillo. Seguir las indicaciones estrictas de su jefe, que es el que le ha nombrado. Y su jefe es el partido pues es el partido el que te incluye en la lista electoral. Si miramos el perfil de nuestros políticos, abunda el de los que han trabajado en el partido desde los 18 años, sin otra experiencia profesional externa. Muchos no han acabado carrera universitaria, cosa que en los 60, 70 y 80 aun podía entenderse, en el 2010, no se entiende.

Una vez elegido concejal, diputado, etc, tienen el problema de la doble lealtad: ¿dedico mi tiempo a servir al ciudadano? Por ejemplo, ¿voto en conciencia lo que creo que debo votar? Mal proceder, pues el partido te echará. Igual que te echaría la empresa si no haces lo que te piden. El proceder prudente es seguir dedicando mucho tiempo al partido, para escalar en las listas y que cuenten contigo para más altas responsabilidades. Es lo mismo que una empresa, pero aquí el incentivo está puesto para servir al partido y no servir al ciudadano que es el que te ha elegido para que le sirvas.

Al cabo de 20 años, eres un experto de lo que has hecho: dirigir un partido político. Lo sabes todo sobre cómo organizar un partido y quizá también sobre cómo ganar elecciones. Pero no tienes experiencia en cómo gestionar el país.

El otro requisito para mantener el puesto de trabajo es ganar las elecciones. Por eso el político, ha desarrollado la capacidad (de la que otros carecemos) de saber ver el efecto de sus decisiones en votos. El político no puede proponer soluciones buenas para el país pero que no ganan votos, pues perdería las elecciones, y su puesto de trabajo y además tampoco podría llevar a cabo sus planes de mejora. Por eso a la postre los incentivos están puestos para que actué muy a corto plazo, con el único objetivo de ganar elecciones y tener al partido contento.

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Estimular la demanda vs. mejorar la economía

Artículo publicado en Expansión el 30 de marzo de 2011.

Hablaba yo recientemente con un político, sobre la necesidad de reducir el gasto público. Su respuesta fue: “Edu, en tiempos de crisis tenemos que estimular la demanda, que si no el país se para”. Esta opinión está muy extendida tanto en la clase política como en la opinión pública en general. Es el llamado enfoque keynesiano que ve en el gobierno el gran motor de la economía. Creo que esto es erróneo y nos ha llevado a muchos problemas que, a la postre, pagan los ciudadanos.

Según este enfoque, si la demanda de un producto aumenta, surgirán empresas que vendan ese producto, estas empresas crearán empleo y la economía empezará a funcionar. Basta pues con que el Estado dé dinero para crear esa demanda. En esta idea se basaba el famoso plan E que nos costó 8.000 millones de dinero público para construir aceras. Las empresas que se lucraron de esa ayuda subsistieron durante un año más, para luego acabar muriendo si no eran competitivas y sobreviviendo las que sí lo eran.

Imagínese usted que su empresa fabrica yogures y que las ventas empiezan a bajar dramáticamente, porque su producto ya no es competitivo (por precio alto o calidad baja). Idea brillante: dar dinero a los empleados para que se lo gasten comprando sus yogures. Las ventas volverán a subir y quizá usted se quede tranquilo temporalmente. Pero la empresa perderá más dinero y además estará escondiendo el verdadero problema: que su producto no es el que era. En definitiva, usted se está haciendo trampas al solitario. Pues esto mismo es lo que hace el Estado con las llamadas políticas de fomento de la demanda.

Lo que hay que hacer, en mi opinión, es estimular la economía y no estimular la demanda. Y para estimular la economía necesitamos que las empresas de aquí vendan más. Y para vender más, tienen que ser competitivas, es decir, producir producto de calidad a precio competitivo en el mercado, y luego salir a venderlo fuera si, por lo que sea, aquí la demanda no tira. El gobierno puede ayudar en esta tarea: regulaciones sencillas y pocas, infraestructuras que abaraten costes, fomentar el brand name del país, mejorar la educación, etc, etc.

Lo que el gobierno puede y debe hacer es facilitar la vida a la empresa. Para ello, lo primero que tiene que tener claro, es que la empresa es el motor de creación de riqueza y bienestar para el ciudadano, y no un explotador indeseable. Sería bueno que el gobierno fomentara un mayor reconocimiento social para la empresa y el empresario.

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110 Km/h y ahorro energético

Artículo publicado en Expansión el 23 de marzo de 2011.

El gobierno ha impuesto el límite de velocidad en carretera con el ánimo de reducir hasta un 10% el consumo de petróleo. La medida ha generado su polémica. Veamos los números. La fuente es CORES, Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos, cuyos informes se pueden consultar en la Web.

España importa unos 350 millones de barriles de petróleo al año. Estos nos cuestan entre 15 millardos (miles de millones) de euros (año 2005) y 22 en el 2010. Obviamente esta variación depende de la enorme fluctuación del precio del petróleo y del cambio euro/dólar, pues el petróleo se paga en dólares. Si incluimos otros productos energéticos y derivados del petróleo, la factura se nos va a 44 millardos. Poniendo las cosas en perspectiva: las importaciones totales de España en el 2010 (según el INE) fueron de 290 millardos.

De los 22 millardos dedicados a compra de petróleo, el 60% más o menos van a combustible para automoción, es decir unos 13 millardos (tirando por lo alto).

¿Ahorraremos petróleo con el nuevo límite de velocidad? Pues veamos. Según el RACC, el 30% del consumo de gasolina de vehículos se realiza en ciudad, 15% en carreteras convencionales, 25% lo realizan vehículos pesados en autopista y autovías, 15% vehículos circulando en autopistas y autovías en situación de congestión (2 millones de coches se atascan a la entrada de las ciudades cada día y los atascos consumen mucha gasolina) y el 15% restante lo consumen vehículos circulando por autopista a altas velocidades. Solo a estos últimos afecta la reducción de consumo. Según el gobierno, bajar de 120 a 110 supone ahorrar un 10%-15% de gasolina. Siendo optimistas y dándolo por bueno, y teniendo en cuenta que la medida durará tres meses, el ahorro de petróleo será de 15% de la gasolina afectada x 15% de ahorro x ¼ de año x 12 millardos = 70 millones. Aunque fuera más, pongamos 100 millones de euros… no deja de ser el chocolate del loro.

Tenemos un problema energético importante, pero el gobierno apunta una solución en la dirección equivocada. Mira al número pequeño, en lugar del número gordo. Mala cosa para un gobernante el diagnosticar mal el problema. Y peor todavía, que el gobierno no deje decidir al ciudadano si este quiere gastar el dinero en gasolina o en lo que le dé la gana. De hecho el ciudadano ya ha decidido, y mucho antes que el gobierno: el consumo de combustible para automoción ha descendido un 5% en el 2009 y otro 2% en el 2010. Pero el gobierno sigue sin fiarse del ciudadano.

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¡Gracias Europa!

Publicado en Expansión el 4 de enero de 2011.

Hemos acabado el 2010, un año muy complicado con tres crisis entrelazadas: crisis económica que afecta a toda la economía del país; crisis financiera, que afecta al sistema bancario; y crisis de deuda pública que afecta a la administración pública y su modo de gastar/administrar.

Los mercados han sido especialmente críticos con la situación de la economía española y sobre todo con sus finanzas públicas. Hemos tenido tres episodios de especial intensidad, en enero, mayo y noviembre. Los hemos salvado por los pelos.

Algunos comentaristas atacan a los mercados, a los que ven como tiburones ávidos de sangre, que buscan el enriquecimiento personal desmesurado a costa incluso hundir un país. Otros la emprenden con la Unión Europea y la Canciller Merkel como su epítome, que nos resta soberanía económica (capacidad de decisión/maniobra).

Es cierto que los mercados, y los mercados son personas, quizá buscan sólo su propio beneficio, son cortoplacistas y sobre-reaccionan. Pero, a la postre, cumplen una función que a nosotros nos viene muy bien: llaman la atención sobre cosas que van o pueden ir mal. Son una señal de alarma que “obligan” a nuestros gobernantes a actuar y eso es ya muy, pero que muy bueno.

Europa, ciertamente restringe, y mucho, la libertad del gobierno para hacer lo que quiera. ¡Menos mal! Gracias a Europa, el gobierno español se ve forzado a tomar medidas, que quizá sin presión externa no habría tomado. Europa nos pone unas reglas de juego en lo económico que el gobierno no se puede saltar. Esas restricciones son una garantía para los ciudadanos.

Y esto me lleva a otra consideración, más audaz. Si el gobierno está lejos (caso de la Unión Europea), establecerá unas reglas, presumiblemente sensatas, e iguales para todos. Esas reglas se ponen buscando el beneficio del país (de todos los ciudadanos) y sin tener en cuenta el coste electoral a corto plazo para el gobernante que las tiene que aplicar. Se evita así que el gobernante tome decisiones que le darán muchos votos a corto plazo, pero que hundirán al país y al ciudadano a largo plazo.

Siempre pensé que el gobierno cuanto más cercano al ciudadano mejor. Ahora pienso que no: cuanto más lejano mejor. Que el gobierno ponga las reglas de juego, iguales para todos, independientemente de su color político; y que las aplique igual para todos. Para eso, es mejor estar lejos que estar cerca.

Quizá es una tesis atrevida. De momento me quedo con lo dicho. Gracias Europa, por que nos facilitas la salida de este lío en que estamos y nos han metido.

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El carbón en España muere

Publicado en Expansión el 28 de septiembre de 2010.

Es triste que un sector entero desaparezca y más triste aún, además de injusto que los trabajadores no cobren su salario. Y sin embargo, todo indica que la industria del carbón en España, herida de muerte desde hace muchos años, le queda poco de vida. Lo comento aquí aunque sé que esto es granjearse enemigos especialmente en Asturias, León, Palencia y Teruel, productores del 90% del carbón español.

La razón es sencilla, no somos competitivos. Tampoco el carbón, como se dice, es estratégico. Hay muchas fuentes alternativas de energía y muchos países deseosos de exportar carbón a un precio más bajo que el producido en España.

Que un determinado sector cierre en un país, es ley de vida. Los sectores menos competitivos pierden terrenos frente a otros países emergentes que producen más barato. Nos pasó aquí con el acero, los astilleros, el textil, etc. Además, hay sectores que desaparecen definitivamente: ¿Quién produce hoy en día máquinas de escribir como hacía Olivetti? Pues lo mismo ocurre ahora con el carbón en España.

¿Qué razones hay para justificar las subvenciones que desde hace décadas recibe el carbón en España? Pues la verdad es que no veo ninguna. Cierto que hay que paliar el drama humano del paro, pero este no se soluciona manteniendo artificialmente, con el dinero de todos, un sector que ya no tiene futuro.

El libro de la energía en España 2009 en su página 124 hace un buen resumen de las subvenciones (a pesar de que son de muchos tipos, cuantías y perceptores). Datos del 2009, en millones de euros.

- Ayudas a las 17 empresas privadas productores más Hunosa: 411 millones. El sector factura unos 500 millones y produce 10 millones de toneladas.

- Ayudas por prejubilaciones: 384 millones. El sector empleaba (sin contar subcontratados) 5.836 personas en el 2008 y 5.251 en el 2009. Deduzco que las bajas son 585 y les corresponden 384 millones, es decir a 0,6 millones  por baja.

- Ayudas para cierres de capacidad: 26 millones

Total, 821 millones de euros de ayudas a un sector que emplea a 5.200 personas en plantilla. Tocan a 157.000 euros por trabajador y esto cada año. Nos saldría más barato cerrar y pagarles el sueldo de por vida hasta la jubilación. Para el 2010 están presupuestados un total de 870 millones y además ayudas a las zonas mineras, para reindustrialización e infraestructuras por valor de 589 millones. Es decir, un total de 1.459 millones en el 2010 para paliar el problema de 5.200 trabajadores. He de reconocer que realmente estos trabajadores tienen una influencia política que no tienen otros, al menos eso dicen los números.

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Parques solares

Publicado en Expansión el 12 de mayo de 2010.

Hace dos semanas el Ministerio de Fomento anunció su intención de revisar las subvenciones que hasta ahora vienen recibiendo las energías renovables. Las diversas asociaciones del sector se han unido en lobby para presionar contra esta medida. Han exigido al gobierno que clarifique ya su postura y vaticinan todo tipo de males si se lleva a acaba esta reducción: descrédito internacional, aumento del riesgo del país, etc.

El motivo de alarma en el Ministerio es la cuantía de las subvenciones a las renovables y su crecimiento: 6.200 millones de euros en el 2009 (frente a 3.300 en el 2008).

De estos 6.200 millones de ayudas, la fotovoltáica (los parques solares o “huertos solares”) recibieron 2.330 millones, siendo así que apenas producen el 1%-2% de la electricidad. A modo de comparación, la energía eólica recibió la mitad de subvenciones (1.140 millones) y produce el 15% de la energía.

El problema tiene fácil explicación. En un intento de fomentar la energía solar, el Gobierno aprobó una subvención de 45 céntimos/kilowatio para las fotovoltáicas. El precio en el mercado libre es de 7 céntimos el kilovatio. Es decir la subvención era casi 6 veces el precio de mercado. El RD 1578/08 rebajó esta subvención a 32 céntimos, sólo 5 veces el precio de mercado. La patronal fotoeléctrica aceptó esta medida y asumió el sacrificio.

La consecuencia fue una carrera para conseguir instalar todos los parques posibles que se lucraran de la subvención antigua. De hecho las subvenciones a las fotoeléctricas pasaron de 194 millones en el 2007, a 989 en el 2008 y 2.330 en el 2009. La previsión de Fomento es de 3.100 millones en el 2011.

El diagnóstico, en mi modesta opinión, es sencillo. Una subvención de 6 ó 5 veces el precio de mercado no puede justificarse. Produce enormes distorsiones en el mercado, con exceso de capacidad y sobre inversión. Además, puede dar lugar a abusos, por el afán de conseguir tan suculenta subvención.

Se dice que la energía fotovoltáica es el futuro y máxime en un país como España. Puede ser. Pero de momento no lo es si tenemos que pagar por ella cinco veces el precio de mercado. Habrá que esperar a que la tecnología se desarrolle y dedicar la subvención a la investigación en células fotoeléctricas más eficientes. Esto será más eficiente y mucho más barato. Y para acabar, ¡bien por el Ministro D. José Blanco que parece que es el único que se ocupa de proteger nuestro dinero!

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Contra el viejo vicio de pedir…

Publicado en Expansión el 28 de abril de 2010.

La semana pasada ha sido pródiga en peticiones de ayuda a la Administración Pública, por parte de diversos sectores. Cito algunos ejemplos que han recibido más atención en la prensa.

Las compañías aéreas dicen que han perdido mucho dinero con el volcán de Islandia. Solicitan ayudas públicas. La unión europea se lo está pensando. El Ministro José Blanco ha declarado que están estudiando el tema. Mal precedente, pues lo mismo podrían decir los del textil de invierno en un invierno cálido o los de la nieve en un invierno sin nieve, o los de… todos, pues todos tenemos algún año malo. ¿Por qué a las compañías aéreas sí y a los demás no?

Las diversas asociaciones que agrupan a los productores de energías renovables han formado un único lobby. Objetivo: presionar al gobierno para que no disminuya las subvenciones a la energía renovable.

El sector turístico está perdiendo competitividad y apenas crece. Piden ayudas para la reconversión del sector. La lista de peticiones de ayuda podría continuar.

Es lógico que el que está necesitado defienda sus intereses y pida todo lo que pueda: “el que no llora no mama”, que dice el refrán. Pero también es lógico que la Administración Pública defienda nuestro dinero y no dé alegremente las ayudas, por mucha presión que reciba. Gobernar es también saber decir que no, aunque sea impopular y reste “aprobación en las encuestas” en el corto plazo. “Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar”.

Las razones que veo para decir no, son las siguientes. El dinero público es dinero de todos, y en su mayoría de gente con salarios muy bajos. Es injusto que vaya a unos pocos y no a todos.

La ubre de la Administración Pública no es infinita, y hoy por hoy no da para más: tenemos una deuda del 55% del PIB. Con el gasto ya comprometido y el déficit que tendremos en el 2010, llegaremos al 70%. Y a partir de ahí será difícil que nos presten más dinero si no reducimos el déficit drásticamente y para ello hay que empezar por gastar mucho menos, pero que mucho menos.

Pero la razón fundamental es que para tener un país próspero necesitamos la iniciativa y la responsabilidad individual de cada persona y cada institución. Nada peor para una sociedad que educar a los ciudadanos y a las instituciones en la creencia de que si tienen un problema el estado o alguien se lo resolverá.

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Ayuda a Haití

Publicado en Expansión el 21 de abril de 2010.

Haití es uno de los países más pobres del planeta: con una renta per capita de 1.300$, ocupa el lugar 157 de 180 analizados por el FMI. Lamentablemente hay muchos países así… basta darse un paseo por África. Por comparación, España ocupa el lugar 28 con 30.000$ por cabeza y año.

La ONU quiere obtener 2.900 millones de euros en ayudas para la reconstrucción de Haití. El Gobierno español ha comprometido 346 millones, el doble que Francia (que tiene mayor responsabilidad en el tema por ser el país colonizador). Tiene tela nuestro quijotismo! Quizá no es la decisión más prudente en el momento actual.

En mi modesta opinión lo que hay que hacer en Haití, como en tantos países con pobreza crónica (que sufre la población) y mal descolonizados, es construir, no reconstruir. Es probable que asistamos al mismo fenómeno de siempre: catástrofe, opinión pública conmocionada, ayudas importantes de los gobiernos occidentales que sirven para hacer cuatro obras públicas y al cabo de años todo sigue igual, con la misma miseria sufrida por la población.

La ventaja de Haití es que es pequeño y sí se puede acometer un plan que en unos años, realmente transforme el país… lo construya en vez de reconstruir.

Si realmente se quiere desarraigar la pobreza lo primero que habría que hacer es asegurar el estado de derecho. Mandar jueces y policías y formar a los del lugar. Esta es la condición sine qua non para que se respeten los derechos humanos y se fomente la riqueza. Ninguna empresa funciona si no hay seguridad jurídica.

En segundo lugar habría que subcontratar la administración pública, mientras se forma a gente del lugar en número y calidad suficiente. En tercer lugar desarrollar un sistema de educación para todos, especialmente los jóvenes.

Por último la ayuda económica. La ayuda económica mejor es facilitar que las empresas se instalen allí, creen empleo, den formación y alimenten el ciclo virtuoso de la prosperidad. Las ayudas al gobierno para un programa u otro (sanidad, vivienda, educación, etc)  está demostrado que no funcionan y acaban en las manos de unos pocos.

Quizá esto sea visto como paternalismo, neocolonialismo o lo que sea. Creo que no. Es responsabilidad de la ONU (o de la comunidad internacional) ayudar a un país pobre. Es como ayudar a un niño; si los padres han demostrado incapacidad manifiesta y continuada para cuidar al niño, éste debe ser sustraído de la custodia paterna. Pues lo mismo ocurre con un país cuando su gobierno lleva años sin garantizar los mínimos a su población.

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Servicio público vs privado

Publicado en Expansión el 07 de abril de 2010.

Durante buena parte del S. XX y como consecuencia de la ideología socialista dominante, ha predominado la idea de que el sector público (El Estado) era el que mejor podía ofrecer los servicios que el ciudadano necesita. La evidencia empírica ha demostrado, sobre todo a partir de los años 80, que el sector público –en promedio- es mal gestor y que el ciudadano recibe mejores servicios de manos privadas. El número de ejemplos es abrumador.

¿Quién podía volar cuando en España sólo existía la compañía pública Iberia? Nadie… o sólo los ricos. Con la liberalización del mercado abundan las compañías aéreas y todos podemos volar a precios razonables o incluso muy baratos. Lo mismo se puede decir del teléfono cuando sólo existía Telefónica, empresa pública, o muchas compañías en un mercado liberalizado. Cuando se liberalizó la telefonía en Brasil, en menos de un año Telefónica instaló millones de teléfonos y de cabinas, que la compañía telefónica estatal había sido incapaz de instalar en años y años. Como casi siempre que se liberaliza un sector, salió ganando el ciudadano. Se podrían poner cientos de ejemplos, casi siempre con el mismo resultado: el ciudadano es mejor servido con el servicio privado que con el público.

El ejemplo más curioso, en mi opinión es el del agua de La Habana. Si hay un bien que tiene todas las características de bien público y al que todos los ciudadanos tienen derecho, es el agua. Por tanto, si algún bien debería ser gestionado públicamente para asegurar que llegue a todos los ciudadanos sin discriminación, es el agua. Y si hay algún país comunista, ese es Cuba. Pues bien, el agua en La Habana la gestiona una empresa privada (Agbar, para dar más datos). ¿Y cómo es esto? Pues en mi lógica, el tema es sencillo. Una persona, puede vivir sin coche, sin electrodomésticos, transporte, etc… pero no puede vivir sin agua. Y hay que asegurar que esta llegue a todos. Para conseguirlo, el gobierno comunista de Cuba ha pensado que el mejor modo es dejar la gestión del agua a una empresa privada que sabe del tema. Fidel es comunista, pero no es tonto.

Sin embargo, esta evidencia no es suficiente para que triunfe la gestión privada de los servicios (y mejore así la atención del ciudadano). La razón es que la discusión público vs. privado (socialista vs. liberal) es en buena parte ideológica: no se atiene a datos, sino a “creencias” y las creencias son difíciles de desarraigar, precisamente porque no se combaten con datos. Creo que seguiremos teniendo Estado para rato  y habrá que seguir pagándolo entre todos.

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