Libertad, igualdad y fraternidad

Hoy hace una semana que se celebraban los 220 años de la revolución francesa. Era el 14 de julio de 1789. Mientras volaba hacia Guatemala recordaba a los “ilustrados” que estuvieron detrás de este movimiento, así como el lema que les movía: “Libertad, igualdad y fraternidad”. También recordaba a nuestro colega de claustro de la Universidad de Navarra, el profesor Alvaro D’Ors y su propuesta hace ya más de medio siglo. El proponía complementar esas tres palabras con otras tres: responsabilidad, diferencia y paternidad.

¡Cuánta sabiduría hay en esta propuesta! Aún más hoy en día, después de ver cómo se han ido tergiversando los conceptos. Porque ¿qué libertad es tal sin la correspondiente responsabilidad? Estaríamos más bien ante un libertinaje camuflado de legalidad. Y ¿cómo conseguir la verdadera igualdad de derechos si no partimos de las diferencias y construimos sobre ellas? Estaríamos ante un igualitarismo como mínimo estéril si no dañino e injusto. Por último, ¿cómo podemos hablar de fraternidad si no tenemos un padre común? Quizás por eso estamos tan faltos de verdadero liderazgo en todos los ámbitos (político, empresarial, familiar,…). Lo dejo para vuestra reflexión y comentarios. Muy feliz semana!

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2 Comentarios

  1. De nuevo un tema triple que coincide con análisis en parte avanzados por otros escritores como Ortega y Gasset, al que releo en estos dias. En “La rebelión de las masas” anticipa casi el mismo comentario que haces y que recoges de Alvaro D’Ors. Del ascenso avasallador del hombre masa no se puede esperar más que exigencias sin compromiso y vivencias instantaneas compartidas sin reflexionar y sin proyectar.
    Lo igualitario no es sino un fraude demagógico que usan con reiterada estupidez la mayoría de nuestros políticos (de izquierda, de derecha y de todo el arcoiris). El concepto de la paternidad en lugar de la fraternidad lo encuentro muy certero, ya que la ausencia de líderes -sobre todo de líderes espirituales- es tal vez- es tal vez la mayor carencia de que adolecen nuestros jóvenes. No hay padres para ellos, solo amigotes para compartir el juego intrascendente y la irresponsabilidad colectiva.
    ¿Qué hacemos? Empezar por casa, educar a los nuevos padres, preparar a nuestros maestros y que unos y otros lleguen a sentir el orgullo de serlo. Bastaría con eso, por el momento. Lo demás llegará por añadidura.
    En este blog que presides, amiga del alma, hay mucho que esperar y que gozar.
    Cordialmente
    Jesús

  2. Dígamos que en Libertad si que hemos avanzado, en igualdad vamos entrando en ello, pero en fraternidad (frater) y en sororidad (sor) aún hemos de empezar a expresar lo que verdaderamente es el Amor. Felices vacaiones!

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