El papel de la oposición

Cayó en mis manos una breve entrada de Letras Libres, una plataforma con ediciones en México y en España, cuyo título me llamó la atención: “La oposición no debe olvidar cuál es su papel” (aquí). Hablaba de México, pero sus consideraciones me parecieron especialmente pertinentes para España. Y para cualquier otro país, sobre todo donde la política se haya convertido en una práctica, ¿cómo lo diría?, inadecuada. Transcribo, y no añadiré nada más, para no distraer al lector:

Dentro de un régimen democrático, la oposición tiene entre sus tareas la de poner límites al gobierno en turno, para mantener el equilibrio entre las intenciones de la autoridad y el apego a la legalidad…

De acuerdo con el jurista argentino Ricardo Haro, la oposición tiene tres funciones dentro de una democracia: colaboración, control y contestación. Una oposición sólida no se construye solamente a partir de votos en contra de las propuestas presentadas por el Ejecutivo y su partido político, sino también en la discusión con sus adversarios de los mecanismos con los que se solucionarán las problemáticas de un país. El pluralismo y la convivencia en el disenso son, en palabras de Haro, “presupuestos inexcusables de la democracia”. La oposición debe buscar gobernar desde la colaboración y asumir la responsabilidad de disentir y de apoyar buscando el mayor bienestar para la población. 

Aunque no esté en el poder, la oposición necesita “hacerse oír, para debatir, criticar, denunciar, investigar, ilustrar a la opinión pública, mostrar cuál es la ‘politique de rechange’ y ejercer su derecho a convertirse en mayoría”, de acuerdo con Haro. Una oposición muda o ausente deja el camino libre para que las decisiones respondan únicamente a los intereses de un grupo político.

A mediados de la década de los setenta, el politólogo italiano Giovanni Sartori advirtió acerca de las “oposiciones irresponsables”. Según él, una oposición se comportará de manera responsable si está consciente de que tendrá que rendir cuentas. Por otra parte, “se espera que una oposición sea tanto menos responsable cuanto menos esperanzas tenga de gobernar”. Esto tiene como consecuencia que los partidos opositores débiles, en un intento por obtener beneficios de quienes están en el poder, olviden su tarea de control y antepongan sus intereses a los de la ciudadanía. 

Para Segundo V. Linares Quintana, “Tan importante como la acción del partido en el poder, es la crítica constructiva del partido opositor”. Pero dicha crítica no puede confundirse con la descalificación, el insulto, la especulación o la queja. Como plantea Haro, para ponderar los objetivos a lograrse, “es preciso cuestionar los ‘por qué’, los ‘para qué’ y también los ‘cómo’” Desde la oposición se tienen que ofrecer propuestas concretas a los desafíos que se presentan. 

Para Jan-Werner Müller, mientras que el populismo necesita enemigos, la democracia requiere oposición. “La democracia requiere pluralismo y el reconocimiento de que es necesario encontrar términos justos para convivir como ciudadanos libres e iguales, pero también irreductiblemente distintos”, escribió el politólogo alemán. 

Un correcto ejercicio del poder político podrá existir cuando la oposición dirija la crítica también hacia sí misma. De lo contrario, será incapaz de ver los vicios que juzga en los otros. 

Si los partidos políticos de oposición resultan insuficientes porque han perdido el respeto y credibilidad, habría que mirar hacia los organismos no gubernamentales, los políticos independientes y los ciudadanos que trabajan en otras maneras de refutar a quien está en el poder.

 

One thought on “El papel de la oposición

  1. Estimado Antonio; para salir del lamentable escenerio que por lo general presentan de forma habitual las oposiciones, creo que es necesario en primer lugar trabajar mucho más que los que han tenido la oportunidad de gobernar. Trabajando mucho más es posible desarrollar ideas y poner en marcha proyectos con mucha imaginación y esfuerzo, que sirvan de referencia sobre su buen hacer. Es necesario salir de lo fácil; críticar y juzgar a los demás, vender humo y engañar a los más vulnerables con promesas metirosas. Saludos cordiales,

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