{"id":2619,"date":"2012-06-28T10:34:37","date_gmt":"2012-06-28T09:34:37","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=2619"},"modified":"2012-06-28T13:12:09","modified_gmt":"2012-06-28T12:12:09","slug":"algunas-ideas-sobre-la-deuda-publica-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2012\/06\/28\/algunas-ideas-sobre-la-deuda-publica-iii\/","title":{"rendered":"Algunas ideas sobre la deuda p\u00fablica (III)"},"content":{"rendered":"<p>Contin\u00fao con la saga de la <strong>deuda p\u00fablica<\/strong>\u00a0(y perd\u00f3n por la insistencia). Hace unos d\u00edas puse a mis alumnos del Executive MBA del IESE este ejercicio. Tengo 100 euros, que puedo depositar en el banco, que me ofrece un inter\u00e9s del 10% anual. Quiero comprar un traje, que cuesta 100 euros. El sastre me ofrece tres alternativas: pagar al contado, pagar dentro de un a\u00f1o con un inter\u00e9s del 10% anual, o convertir mi deuda en una deuda perpetua, pagando cada a\u00f1o 10 euros durante infinitos a\u00f1os. \u00bfCu\u00e1l de las tres opciones es mejor para m\u00ed?<\/p>\n<p>Respuesta: las tres son iguales. Si pago al contado, hoy dejo de tener los 100 euros que ten\u00eda, y dentro de un a\u00f1o, no tendr\u00e9 nada en mi banco. Solo tendr\u00e9 un traje (que no est\u00e1 mal).<\/p>\n<p>Si pago dentro de un a\u00f1o, mis 100 euros en el banco se habr\u00e1n convertido en 110, y entonces tendr\u00e9 que pagar 110 (nominal m\u00e1s intereses). Volver\u00e9 a tener cero en mi banco, como en el caso anterior.<\/p>\n<p>Y si convierto mi deuda en perpetua, dentro de un a\u00f1o tendr\u00e9 110 en mi banco, pero tendr\u00e9 que pagar 10, de modo que me quedar\u00e1n 100, que al cabo de otro a\u00f1o se habr\u00e1n convertido en 110, de los que tendr\u00e9 que volver a pagar 10 y me quedar\u00e1n 100, que dentro de otro a\u00f1o se habr\u00e1n convertido en 100,&#8230; y as\u00ed hasta el fin del mundo. No estar\u00e9 mejor que en\u00a0las dos primeras opciones: tendr\u00e9 m\u00e1s activos en el banco, pero tambi\u00e9n tendr\u00e9 una deuda por el mismo importe.<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 sirve este ejercicio tan elemental? Para comprobar algo que dije en mis entradas anteriores: bajo ciertas condiciones, la deuda es irrelevante. Pero bajo otras condiciones no lo es.<\/p>\n<p>Primer caso. En el ejemplo anterior, si el <strong>tipo de inter\u00e9s<\/strong> que me ofrece el banco es, digamos, el 5%, o sea, es menor que el 10% de la deuda, dentro de un a\u00f1o mi cuenta corriente se habr\u00e1 convertido en 105 pero tendr\u00e9 que pagar 110 al sastre: he salido perdiendo. O sea, si el <strong>rendimiento de la inversi\u00f3n<\/strong> es menor que el <strong>coste de los fondos<\/strong>, endeudarse es una mala idea. (En el caso de la deuda p\u00fablica, lo relevante no es el rendimiento privado, el 5%, sino el social; si el conjunto de la sociedad gana el 10% o m\u00e1s, la capacidad de devolver los intereses ser\u00e1 mayor y el endeudamiento ser\u00e1 una buena idea).<\/p>\n<p>Por eso dije en una entrada anterior que la causa del d\u00e9ficit es importante. En principio, el <strong>gasto p\u00fablico<\/strong> corriente deber\u00eda financiarse con <strong>impuestos<\/strong> y no con deuda, porque el pago de pensiones, el sueldo de los funci0narios o el seguro de desempleo no generan la capacidad de nuevos ingresos futuros (aunque, claro est\u00e1, satisfacen necesidades de los ciudadanos, que merecen ser tenidas en cuenta); la <strong>inversi\u00f3n p\u00fablica<\/strong>, por su parte, podr\u00eda financiarse con deuda, siempre que cumpla las condiciones anteriores, especialmente la de ofrecer una rentabilidad social m\u00e1s alta que el tipo de inter\u00e9s de la deuda (cosa que, me temo, no ofrecen muchas inversiones que en su d\u00eda se calificaron como rentables, como las AVE a no se sabe d\u00f3nde o los aeropuertos para no se sabe qu\u00e9 l\u00edneas a\u00e9reas). Y si, como es l\u00f3gico, la inversi\u00f3n p\u00fablica tiene rendimientos decrecientes (los nuevos proyectos ser\u00e1n, probablemente, menos rentables que los anteriores, m\u00e1s necesarios), el argumento en favor de financiar la inversi\u00f3n con deuda es cada vez menos s\u00f3lido.<\/p>\n<p>Segundo caso. Si el volumen de mi deuda es demasiado alto, el que me presta el dinero querr\u00e1 cubrirse de mi posible quiebra, cobr\u00e1ndome un inter\u00e9s m\u00e1s elevado, digamos que el 12% (o sea, la <strong>prima de riesgo<\/strong> ser\u00e1 del 2%). Y entonces la deuda vuelve a ser una mala opci\u00f3n, porque dentro de un a\u00f1o tendr\u00e9 110 en el banco pero deber\u00e9 pagar 112 al sastre. Este es, pues, un argumento contra un volumen de deuda demasiado alto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao con la saga de la deuda p\u00fablica\u00a0(y perd\u00f3n por la insistencia). 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