{"id":3331,"date":"2012-12-02T13:30:52","date_gmt":"2012-12-02T12:30:52","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=3331"},"modified":"2012-12-03T09:39:57","modified_gmt":"2012-12-03T08:39:57","slug":"cuatro-clases-de-responsabilidad-del-empresario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2012\/12\/02\/cuatro-clases-de-responsabilidad-del-empresario\/","title":{"rendered":"Cuatro clases de Responsabilidad del empresario"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/files\/2012\/12\/Carlos_llano.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3332 alignright\" src=\"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/files\/2012\/12\/Carlos_llano-210x300.jpg\" alt=\"\" width=\"147\" height=\"210\" srcset=\"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/files\/2012\/12\/Carlos_llano-210x300.jpg 210w, https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/files\/2012\/12\/Carlos_llano.jpg 260w\" sizes=\"auto, (max-width: 147px) 100vw, 147px\" \/><\/a><\/p>\n<div>Encuentro en el n. 29 de\u00a0la <em>Revista INALDE<\/em>, de la Escuela de Direcci\u00f3n colombiana del mismo nombre (<a href=\"http:\/\/especiales.universia.net.co\/libro-abierto\/economia-administracion-contaduria-y-afines\/revista-inalde-edicion-29.html\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>), el resumen de un art\u00edculo de <strong>Carlos Llano Cifuentes<\/strong>, que fue fundador del <em>IPADE<\/em>, la conocida escuela mexicana. El art\u00edculo fue\u00a0publicado inicialmente en <em>ISTMO <\/em>(9 de marzo de 2003), y se titula \u00abD\u00f3nde empieza y d\u00f3nde acaba la <strong>responsabilidad<\/strong> del <strong>empresario<\/strong>\u00ab, y aunque se refiere m\u00e1s a la persona del <strong>directivo<\/strong> que a la de la <strong>empresa<\/strong> como tal, puede ayudarnos a entender mejor qu\u00e9 queremos decir cuando decimos <strong>Responsabilidad Social de la Empresa<\/strong>.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Llano distingue cuatro tipos de responsabilidades en el empresario:<\/div>\n<ul>\n<li><strong>Responsabilidad consecuente<\/strong>, por las consecuencias de sus actos. Llano se\u00f1ala que esa responsabilidad se deriva de la <strong>libertad<\/strong> que tenemos como personas, pero que no podemos elegir nuestros actos y renunciar a la responsabilidad que se deriva de ellos. Por ejemplo, ser\u00e9 responsable de las consecuencias medioambientales de mis acciones, me gusten o no.<\/li>\n<li><strong>Responsabilidad antecedente<\/strong>, porque somos responsables de todas las conecuencias de nuestras acciones, pero no de la misma manera, sino en lo que \u00e9l llama \u00ab<strong>c\u00edrculos conc\u00e9ntricos<\/strong>\u00bb de la responsabilidad, que empieza por uno mismo, sigue con su familia, su empresa, las personas con las que se relaciona, su comunidad local&#8230; Adem\u00e1s,\u00a0todos somos responsables de las <strong>motivaciones<\/strong> de nuestros actos, y de los <strong>principios<\/strong> que los rigen, que son las razones \u00faltimas que los explican. \u00abSi [el directivo] no es capaz de dar raz\u00f3n de los principios por los cuales tom\u00f3 una decisi\u00f3n, es ya irresponsable de alguna manera\u00bb. Se\u00f1ala tambi\u00e9n que los principios deben estar <strong>encarnados<\/strong> en las personas. Y que\u00a0esos principios no garantizan las consecuencias: una persona sin principios puede tener excelentes resultados econ\u00f3micos, pero se estar\u00e1 echando a perder como persona.<\/li>\n<li><strong>Responsabilidad\u00a0congruente<\/strong>, que relaciona la responsabilidad\u00a0de sus actos con su modo de ser, con su car\u00e1cter. Porque las consecuencias de nuestros actos dependen del <strong>proyecto de vida<\/strong> que hayamos adoptado y que tratamos de cumplir.<\/li>\n<li><strong>Responsabilidad trascendente<\/strong>, \u00abes decir, la que me permite cumplir la <strong>misi\u00f3n<\/strong> para la cual estoy en este mundo, siendo el concepto m\u00e1s central de la responsabilidad\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<div>\u00abEn resumen, concluye Llano, debo ver cu\u00e1l es mi misi\u00f3n\u00a0en la vida y trazarme un proyecto de acuerdo con ella, ser consecuente a ese proyecto de vida, sustentar principios congruentes con mi propia naturaleza y responder por las consecuencias de mis actos en esos c\u00edrculos conc\u00e9ntricos a los que antes hice referencia\u00bb. Si aplicamos estas ideas a las responsabilidades de la empresa, probablemente seremos capaces de ampliar nuestro punto de vista, demasiado limitado ahora a la responsabilidad consecuente. Porque si omitimos las otras, no nos tiene que extra\u00f1ar que\u00a0nuestras acciones tengan resultados indeseados, o sea, sean poco responsables.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Encuentro en el n. 29 de\u00a0la Revista INALDE, de la Escuela de Direcci\u00f3n colombiana del mismo nombre (aqu\u00ed), el resumen de un art\u00edculo de Carlos Llano Cifuentes, que fue fundador del IPADE, la conocida escuela mexicana. 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