{"id":3470,"date":"2013-01-10T14:32:51","date_gmt":"2013-01-10T13:32:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=3470"},"modified":"2013-01-24T16:46:32","modified_gmt":"2013-01-24T15:46:32","slug":"algo-cambio-en-los-ochenta-en-la-economia-financiera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2013\/01\/10\/algo-cambio-en-los-ochenta-en-la-economia-financiera\/","title":{"rendered":"Algo cambi\u00f3 en los ochenta en la econom\u00eda financiera&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Varias veces he recogido en este blog la idea de que la <strong>crisis financiera<\/strong> de estos \u00faltimos a\u00f1os tiene\u00a0unas ra\u00edces m\u00e1s profundas que las de un simple desequilibrio transitorio, por profundo que este haya sido. Por eso me gusta leer a los que sostienen tesis parecidas. S\u00ed, ya s\u00e9 que esto puede ser muy peligroso, porque uno acaba convencido de aquello de lo que se quiere convencer. Y, adem\u00e1s, la evidencia emp\u00edrica sobre la existencia\u00a0de<strong> \u00abcambios estructurales profundos\u00bb<\/strong> en los <strong>sistemas econ\u00f3micos\u00a0<\/strong>nunca ser\u00e1 completa, porque uno\u00a0selecciona aquellos argumentos que le vienen bien y,\u00a0lo quiera o no, da menos valor a los que contradicen su tesis. O sea: el lector ya est\u00e1 prevenido\u00a0de que lo que voy a decir ahora es, simplemente, una hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>La idea la he encontrado en un documento sobre \u00abLa ilusi\u00f3n de la m\u00e1quina perpetua de hacer dinero\u00bb, de Didier Sornette y Peter Cauwels, del Swiss Federal Institute of Technology de Zurich (<a href=\"http:\/\/papers.ssrn.com\/sol3\/papers.cfm?abstract_id=2191509\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>, en ingl\u00e9s). Su tesis es la que he tomado como t\u00edtulo de esta entrada: algo cambi\u00f3\u00a0hace ahora unos 30 a\u00f1os, que nos llev\u00f3 a pensar que hab\u00edamos encontrado la m\u00e1quina de \u00abhacer dinero\u00bb, no en el sentido de la creaci\u00f3n de dinero por el banco central (imprimir billetes), sino en el de \u00abhacer dinero\u00bb a partir de otras fuentes. Por ejemplo: no tiene sentido, afirman, que una econom\u00eda que crece un 2-3% anual (como las de los pa\u00edses desarrollados en las \u00faltimas d\u00e9cadas) pueda generar un <strong>rendimiento financiero<\/strong> del 10-15%, como se nos promet\u00eda. Algunos argumentos suyos sobre ese tema son los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>Desde mediados de los 80, el <strong>consumo<\/strong> creci\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pidamente que la <strong>renta<\/strong> (los salarios), gracias a la reducci\u00f3n del <strong>ahorro<\/strong>, a la extracci\u00f3n de renta sobre el <strong>precio de las viviendas<\/strong> y, principalmente, al crecimiento del <strong>cr\u00e9dito<\/strong>.<\/li>\n<li>El crecimiento de la <strong>deuda<\/strong> se observa en todos los componentes de la econom\u00eda\u00a0nacional de los pa\u00edses ricos: familias, empresas y\u00a0gobiernos, desde los a\u00f1os 80.<\/li>\n<li>El balance de los <strong>bancos<\/strong> experimenta una explosi\u00f3n desde mediados de los ochenta \u2013claro, porque ellos son los principales financiadores de la deuda mencionada antes.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Sornette y Cauwels relacionan ese\u00a0\u00abcambio de r\u00e9gimen\u00bb con la aparici\u00f3n de muchas <strong>burbujas<\/strong>, en muchos mercados. Siempre se han producido, pero en estos 30 a\u00f1os con mucha m\u00e1s frecuencia, y enlazadas\u00a0unas con otras. Y ofrecen muchos argumentos sobre esto.<\/p>\n<p>\u00abHace 30 a\u00f1os, concluyen,\u00a0nuestro sistema econ\u00f3mico y financiero cambi\u00f3 de\u00a0uno basado en el crecimiento de la <strong>productividad\u00a0<\/strong>a otro basado en el crecimiento de la deuda. En consecuencia, esas tres d\u00e9cadas se han caracterizado por el continuo verse enredado de los mercados financieros, los bancos centrales y los ministros de finanzas en un tango de <strong>man\u00edas<\/strong> y <strong>p\u00e1nicos<\/strong> [man\u00edas que crearon las burbujas, seg\u00fan la frase de hizo famosa Kindleberger, y p\u00e1nicos cuando pincharon aquellas burbujas]. Este proceso se ha visto alimentado por unos niveles de deuda crecientes\u00bb.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de los autores no es optimista:\u00a0la continuaci\u00f3n de\u00a0las burbujas y sus explosiones, si no\u00a0somos capaces de cambiar el rumbo de nuestras\u00a0econom\u00edas; el sometimiento\u00a0a las m\u00e1quinas financieras, que toman decisiones en vez de los humanos y que provocan aquellas burbujas y sus consiguientes p\u00e1nicos, y un nivel imparable de deuda p\u00fablica, sobre todo cuando tenemos en cuenta los cambios demogr\u00e1ficos que ya estamos sintiendo.<\/p>\n<p>\u00abNecesitamos <strong>crecimiento real<\/strong>, no financiero, basado en infraestructuras, innovaci\u00f3n, tecnolog\u00eda y creatividad, y alimentado con vigorosas inversiones en capital humano, investigaci\u00f3n y desarrollo. Lo cual\u00a0es m\u00e1s dif\u00edcil de decir que de hacer, en un mundo cuya capacidad para innovar y para crecer est\u00e1 ahora empantanada por sobrecapacidad, sobreendeudamiento, un sistema bancario sobredimensionado y monopolista, un sistema fiscal obsoleto, incentivos sociales perversos y la influencia de <em>lobbies<\/em> que paralizan los cambios necesarios\u00bb. La conclusi\u00f3n es demoledora, \u00bfno? Pero ellos acaban con dos detalles de optimismo: cambiando los <strong>incentivos<\/strong> podemos cambiar las conductas (estoy de acuerdo), y podemos mejorar nuestros <strong>sistemas de control<\/strong> y supervisi\u00f3n (lo que, como ellos han dicho antes,\u00a0es m\u00e1s f\u00e1cil\u00a0de decir que de hacer).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Varias veces he recogido en este blog la idea de que la crisis financiera de estos \u00faltimos a\u00f1os tiene\u00a0unas ra\u00edces m\u00e1s profundas que las de un simple desequilibrio transitorio, por profundo que este haya sido. Por eso me gusta leer a los que sostienen tesis parecidas. 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