{"id":3478,"date":"2012-12-31T12:14:40","date_gmt":"2012-12-31T11:14:40","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=3478"},"modified":"2013-01-07T16:35:02","modified_gmt":"2013-01-07T15:35:02","slug":"hay-muchas-razones-para-hacer-las-cosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2012\/12\/31\/hay-muchas-razones-para-hacer-las-cosas\/","title":{"rendered":"Hay muchas razones para hacer las cosas"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 hacemos las cosas? Los economistas solemos fijarnos en un reducido paquete de <strong>motivaciones<\/strong>: el <strong>inter\u00e9s personal<\/strong> en los individuos, la maximizaci\u00f3n del <strong>beneficio<\/strong> en las empresas, la optimizaci\u00f3n del <strong>poder<\/strong> en los pol\u00edticos&#8230; Bueno, algo de eso hay. Pero todos tenemos muchas motivaciones distintas, que aparecen simult\u00e1neamente en nuestras <strong>decisiones<\/strong>, quiz\u00e1s de formas cambiantes, incluso a lo largo del tiempo. Uno puede ir a trabajar por la ma\u00f1ana porque es su deber, contin\u00faa haci\u00e9ndolo a media ma\u00f1ana por el qu\u00e9 dir\u00e1n de sus colegas, trata de contentar a sus jefes a mediod\u00eda, y aguanta hasta \u00faltima hora de la tarde por el prurito de ser el mejor. Y si no tenemos en cuenta esa variedad de motivos, nuestra interpretaci\u00f3n de la conducta de las personas ser\u00e1 equivocada. Pensar que todo lo que motiva a los trabajadores es el salario o la amenaza del despido es un error.<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas, el 20 de diciembre, la versi\u00f3n en papel del <em>Financial Times<\/em>, edici\u00f3n europea, public\u00f3 un art\u00edculo de <strong>Benedicto XVI<\/strong> titulado \u00abA time for Christians to engage with the world\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.ft.com\/intl\/cms\/s\/0\/099d055e-4937-11e2-9225-00144feab49a.html#axzz2GcqHaveQ\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>, en ingl\u00e9s). Hay un p\u00e1rrafo de ese art\u00edculo que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, porque es una explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 los <strong>cristianos<\/strong> act\u00faan (actuamos) de determinadas maneras. Maneras que no son distintas de los dem\u00e1s \u2013por eso\u00a0el Papa insta a los cristianos a\u00a0entrar a fondo en todos los asuntos humanos\u2013, pero que tienen motivaciones adicionales: las mismas que los dem\u00e1s, probablemente, m\u00e1s alguna otra. Por ejemplo, dice que \u00ablos cristianos combaten la <strong>pobreza<\/strong> porque reconocen la dignidad suprema de cada ser humano, creado\u00a0a imagen de Dios y destinado a una vida eterna\u00bb. O sea, combatimos la pobreza para conseguir un mundo m\u00e1s justo, para mejorar el nivel de vida de todos, para aumentar la eficiencia,\u00a0para corregir desigualdades intolerables&#8230; pero tambi\u00e9n por una raz\u00f3n m\u00e1s profunda, que\u00a0apunta a una manera de ver al hombre que lo pone por encima de cuestiones\u00a0meramente econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>\u00abTrabajan por un reparto m\u00e1s equitativo de los recursos de la tierra, sigue diciendo Benedicto XVI,\u00a0porque creen\u00a0 que, como administradores de la creaci\u00f3n, que tenemos un deber de cuidar de los m\u00e1s <strong>d\u00e9biles<\/strong> y <strong>vulnerables<\/strong>. Los cristianos\u00a0resisten a la codicia y la explotaci\u00f3n por su convicci\u00f3n de que la <strong>generosidad<\/strong> y\u00a0el amor desinteresado, que ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret, son medios\u00a0que llevan a una vida plena. La creencia en el destino trascendente de todos los seres humanos da urgencia a la tarea de promover la <strong>paz<\/strong> y la <strong>justicia<\/strong> para todos\u00bb. O sea, los cristianos no hacen cosas diferentes: las hacen por otras razones, o mejor, por las mismas razones que los dem\u00e1s,\u00a0m\u00e1s algunas razones\u00a0adicionales.<\/p>\n<p>Por eso,\u00a0tratar de arrinconar a los cristianos fuera de los <strong>debates p\u00fablicos<\/strong> porque piensan de manera distinta es, por lo menos, injusto. Y\u00a0lleva a descuidar argumentos nuevos sobre los problemas de la sociedad. Supongamos que el ser humano merece esa dignidad\u00a0que defienden los cristianos: si no les escuchamos en los debates sobre la pobreza a los que alud\u00eda el Papa, perderemos un punto de vista relevante sobre el problema. Porque, por ejemplo,\u00a0limitaremos la lucha contra la pobreza a proporcionarles medios materiales, con el riesgo de degradar su dignidad, porque no contaremos con ellos para la soluci\u00f3n de su problema, porque no les haremos protagonistas de su vida. Y, seguramente, estaremos creando una sociedad menos humana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 hacemos las cosas? Los economistas solemos fijarnos en un reducido paquete de motivaciones: el inter\u00e9s personal en los individuos, la maximizaci\u00f3n del beneficio en las empresas, la optimizaci\u00f3n del poder en los pol\u00edticos&#8230; Bueno, algo de eso hay. 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