{"id":3899,"date":"2013-03-08T16:47:37","date_gmt":"2013-03-08T15:47:37","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=3899"},"modified":"2013-03-14T10:02:25","modified_gmt":"2013-03-14T09:02:25","slug":"los-hijos-como-externalidad-con-perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2013\/03\/08\/los-hijos-como-externalidad-con-perdon\/","title":{"rendered":"Los hijos como externalidad (con perd\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<p>Perd\u00f3n por el abuso de un vocablo t\u00e9cnico, el de <strong>externalidad<\/strong>, muy usado en econom\u00eda. Una externalidad o efecto externo es el impacto que tiene una acci\u00f3n sobre alguien que no participa directamente en una relaci\u00f3n econ\u00f3mica con el que lleva a cabo aquella acci\u00f3n. Si el vendedor sube el precio de su producto, perjudica al comprador, pero entre ambos hay una relaci\u00f3n, real o potencial, de mercado: eso no es una externalidad. En cambio, si el fabricante de un producto contamina la atm\u00f3sfera, perjudica a los vecinos (a veces muy remotos) con los que no le une ninguna relaci\u00f3n de mercado: eso es una <strong>externalidad negativa<\/strong>.<\/p>\n<p>Cuando se produce una externalidad negativa, alguien se ve perjudicado por la acci\u00f3n de otro, de modo que puede ser l\u00f3gico que el causante (el contaminador) compense al perjudicado (seg\u00fan el principio: el que la hace la paga), o que se establezca un procedimiento para que el da\u00f1o se minimice (impuestos sobre las actividades contaminantes o l\u00edmites al uso de tecnolog\u00edas que contaminan). Y lo contrario ocurrir\u00e1 en las <strong>externalidades positivas<\/strong>, aquellas que benefician a otros: por eso, por ejemplo, subvencionamos la educaci\u00f3n, al menos en la medida en que la elevaci\u00f3n del nivel intelectual y cultural de nuestros estudiantes se proyecta sobre toda la sociedad (lo que no significa que toda la educaci\u00f3n deba ser gratuita).<\/p>\n<p>Supongo que a muchas <strong>familias<\/strong> les molestar\u00e1 que se califique a sus <strong>hijos<\/strong> de \u00abexternalidad positiva\u00bb. Pero lo son. Un amigo m\u00edo me contaba que su <strong>familia numerosa<\/strong> se ve\u00eda fiscalmente perjudicada por partida doble: primero, en los a\u00f1os en que \u00e9l ten\u00eda que cuidar y educar a sus hijos, porque esto le obligaba a tener unos ingresos m\u00e1s altos, que tributaban generosamente por el impuesto sobre la renta (las desgravaciones y ventajas no compensaban este efecto), y luego, cuando sus hijos empezasen a ganarse la vida, porque tendr\u00edan que pagar altos impuestos para hacer frente a\u00a0las pensiones de \u00e9l y de su mujer, pero tambi\u00e9n las de otros muchos jubilados que no tendr\u00edan hijos.<\/p>\n<p>Me acordaba de esto leyendo algunas de las cr\u00edticas que se han dirigido recientemente\u00a0al Ministro del Interior espa\u00f1ol por sus declaraciones acerca de la improcedencia de conceder ventajas fiscales a\u00a0las uniones de personas del mismo sexo,\u00a0con el argumento de que no contribuyen al desarrollo de la poblaci\u00f3n. Me parece que es una forma de declarar que los hijos son una externalidad positiva \u2013y vuelvo a pedir perd\u00f3n a los padres ofendidos por la expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>A estas alturas, con la <strong>poblaci\u00f3n<\/strong> espa\u00f1ola ya en clara reducci\u00f3n\u00a0(dif\u00edcil de detener, al\u00a0menos durante muchos a\u00f1os), la externalidad positiva de los hijos ha pasado a ser importante, nos guste o no: para la contribuci\u00f3n a los presupuestos p\u00fablicos, para el sostenimiento de las pensiones, para la\u00a0estructura\u00a0cultural de nuestra sociedad, para la\u00a0posibilidad de innovar (cuantos m\u00e1s j\u00f3venes haya en nuestras escuelas y universidades, m\u00e1s probable es que aparezcan nuevas estrellas cient\u00edficas o t\u00e9cnicas), etc. Otra cosa es cu\u00e1l es el mejor procedimiento para llevar a cabo esa <strong>pol\u00edtica natalista<\/strong>. Tengo mis dudas sobre medios tradicionales,\u00a0como la gratuidad de la ense\u00f1anza o\u00a0las subvenciones directas a la maternidad, aunque tienen la ventaja de ser f\u00e1ciles de dise\u00f1ar y de implementar. Pero no cabe duda de que, cuando nos pongamos pensar sobre nuestra sociedad futura y c\u00f3mo llegar a ella, tendremos que tratar, claro est\u00e1, de las pensiones de nuestros ancianos y de los seguros de desempleo de nuestros parados, pero tambi\u00e9n de c\u00f3mo mantener las externalidades positivas de nuestra poblaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perd\u00f3n por el abuso de un vocablo t\u00e9cnico, el de externalidad, muy usado en econom\u00eda. Una externalidad o efecto externo es el impacto que tiene una acci\u00f3n sobre alguien que no participa directamente en una relaci\u00f3n econ\u00f3mica con el que lleva a cabo aquella acci\u00f3n. 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