{"id":4167,"date":"2013-04-23T16:03:17","date_gmt":"2013-04-23T15:03:17","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=4167"},"modified":"2013-04-23T16:03:17","modified_gmt":"2013-04-23T15:03:17","slug":"falta-de-etica-o-falta-de-estrategia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2013\/04\/23\/falta-de-etica-o-falta-de-estrategia\/","title":{"rendered":"\u00bfFalta de \u00e9tica o falta de estrategia?"},"content":{"rendered":"<p>Le\u00ed hace unos d\u00edas un art\u00edculo en el blog del <em>New York Times<\/em> (lo siento, no tom\u00e9 la referencia) en que su autor, un antiguo directivo de empresas del sector de la <strong>alimentaci\u00f3n<\/strong> denunciaba la falta de <strong>\u00e9tica<\/strong> de esas empresas (o, al menos, de algunas de ellas). Como en su d\u00eda hicieron los productores de tabaco, repitieron una y otra vez la tesis de que la obesidad tiene muchas causas, que no se puede atribuir solo a la comida: todos eran culpables, pero no hab\u00eda ning\u00fan culpable definido, al menos en la industria o en la cadena de distribuci\u00f3n. Y a\u00f1ad\u00eda: \u00abla industria es culpable porque conoce las <strong>consecuencias<\/strong> que se pueden derivar de sus acciones\u00bb. Es un principio \u00e9tico muy antiguo, que nos afecta a todos.<\/p>\n<p>El autor dec\u00eda tambi\u00e9n que le parec\u00eda parad\u00f3jico que personas que eran buenas en otros muchos aspectos de su vida, cambiaran, poco a poco, dice, \u00abdel honroso negocio de alimentar a la gente de manera adecuada a la deplorable misi\u00f3n de &#8216;incrementar el <strong>valor para el accionista&#8217;<\/strong> engatusando a la gente para que consumiese m\u00e1s y m\u00e1s productos de alto margen y bajo poder nutritivo\u00bb. Est\u00e1 claro que los directivos de esas empresas pod\u00edan aducir que lo que ellos hac\u00edan era atender a una demanda que les llegaba por parte de los consumidores, pero esto no obsta para que se esforzasen tambi\u00e9n para aumentar el n\u00famero de veces que cada d\u00eda esos consumidores\u00a0aumentan la cantidad de comida que engullen: por ejemplo, las porciones son cada vez mayores. Han gastado mucho dinero en acciones de lobby para proteger su negocio; ya va siendo hora, dice, de que empiecen a cambiar el <strong>modelo<\/strong>.<\/p>\n<p>La moraleja que saco de esta noticia la conoce ya el lector. Un <strong>buen directivo<\/strong> es un <strong>directivo \u00e9tico<\/strong>, y el que no es \u00e9tico no es, no puede ser, un buen directivo, porque omite algo importante de su funci\u00f3n: ser reponsable de los impactos de sus acciones sobre los dem\u00e1s, empezando por su clientes, pero siguiendo por sus empleados, proveedores, distribuidores&#8230; y por \u00e9l mismo. No nos esforcemos en encontrar una relaci\u00f3n estad\u00edstica entre \u00e9tica y beneficios: esto es hacer el juego a los que defienden que lo \u00fanico importante es aumentar el valor para el accionista. Si usted dirige una empresa y sospecha que su modelo de negocio tiene agujeros morales, empiece inmediatamente, ya, hoy mismo, a corregirlo. Quiz\u00e1s la primera medida ser\u00e1 buscar la informaci\u00f3n necesaria para comprobar y entender esos agujeros, pero en cuanto los identifique, deje de pelear por \u00e9l. A la larga, se juega usted los beneficios de sus accionistas (bueno, ser\u00e1n de los accionistas ingenuos que compren las acciones a los que ahora se est\u00e1n beneficiando y que, probablemente, abandonar\u00e1n el barco antes de que descubra la v\u00eda de agua), su prestigio como buen directivo&#8230; y su alma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le\u00ed hace unos d\u00edas un art\u00edculo en el blog del New York Times (lo siento, no tom\u00e9 la referencia) en que su autor, un antiguo directivo de empresas del sector de la alimentaci\u00f3n denunciaba la falta de \u00e9tica de esas empresas (o, al menos, de algunas de ellas). 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