{"id":4456,"date":"2013-06-06T12:19:24","date_gmt":"2013-06-06T11:19:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=4456"},"modified":"2013-06-06T12:19:24","modified_gmt":"2013-06-06T11:19:24","slug":"la-remuneracion-del-alto-directivo-en-perspectiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2013\/06\/06\/la-remuneracion-del-alto-directivo-en-perspectiva\/","title":{"rendered":"La remuneraci\u00f3n del alto directivo, en perspectiva"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Los Comentarios de la C\u00e1tedra son breves art\u00edculos que desarrollan, sin grandes pretensiones acad\u00e9micas, alg\u00fan tema de inter\u00e9s y actualidad sobre Responsabilidad Social de las Empresas. Los Comentarios anteriores a enero de 2013 pueden encontrarse en <a href=\"http:\/\/www.iese.edu\/es\/claustro-investigacion\/catedras\/la-caixa\/investigacion\/\">la web de la C\u00e1tedra<\/a>.<\/i><\/p>\n<p>Pido perd\u00f3n al lector porque este Comentario es particularmente largo. Pero el tema lo merece \u2013o as\u00ed me lo parece. Y no se me ha ocurrido c\u00f3mo convertirlo en dos o tres entradas, sin romper su unidad.<\/p>\n<p>Hasta los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado, la <strong>remuneraci\u00f3n de los altos directivos<\/strong> era m\u00e1s elevada que la del personal no cualificado, pero la diferencia no era llamativa. Desde entonces, ha experimentado un incremento considerable, principalmente en Estados Unidos, pero tambi\u00e9n en el resto del mundo \u2013y en Espa\u00f1a. Por poner un ejemplo, la remuneraci\u00f3n de los directivos de m\u00e1s alto nivel (el <i>Chief Executive Officer <\/i>o <strong>CEO<\/strong>: consejero delegado, presidente ejecutivo o director general, seg\u00fan los casos) respecto del salario medio de los empleados en Estados Unidos, pas\u00f3 de 42:1 en 1980 a 107:1 en 1990, 525:1 en 2000, impulsadas por las <strong>opciones sobre acciones<\/strong> (<i>stock options<\/i>) y, despu\u00e9s de a\u00f1os de una bolsa m\u00e1s moderada, todav\u00eda 344:1 en 2007, seg\u00fan un estudio de AFL-CIO publicado en 2009.<\/p>\n<p>Es verdad que la remuneraci\u00f3n de muchos directivos no ha crecido de manera desproporcionada, y que son tambi\u00e9n muchos los que se la ganan leg\u00edtimamente, dada la naturaleza muy exigente de su trabajo, los retos y dificultades a los que se enfrentan, las dificultades y los costes de su formaci\u00f3n, sus responsabilidades y el impacto de sus decisiones en la vida de tantas personas y empresas. En todo caso, en este Comentario no voy a intentar explicar las razones de aquel crecimiento de las remuneraciones, sino solo ponerlo en relaci\u00f3n con algunos cambios ocurridos en las <strong>econom\u00edas capitalistas<\/strong> en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Y, concretamente, con dos ideas: la de que la empresa debe ser gestionada atendiendo solo a los intereses de sus <strong>propietarios<\/strong> (los directivos se deben a quienes les han contratado, porque los dem\u00e1s <i>stakeholders<\/i> est\u00e1n ya protegidos por sus contratos o por la ley), y la de que el objetivo de la empresa es la <strong>maximizaci\u00f3n del valor<\/strong> para el propietario, porque bajo ciertas condiciones esto lleva a la maximizaci\u00f3n del valor econ\u00f3mico para la <strong>sociedad<\/strong>.<\/p>\n<p>En la primera mitad del siglo veinte se consideraba que el directivo deb\u00eda gestionar su empresa atendiendo, claro est\u00e1, a los intereses de sus propietarios, pero no solo de ellos, sino tambi\u00e9n de otros <i>stakeholders<\/i> o de la sociedad en su conjunto. Por ejemplo, despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, los directivos se sent\u00edan responsables de la recuperaci\u00f3n de las naciones afectadas y del crecimiento del nivel de vida de sus ciudadanos, a pesar de que las pol\u00edticas vigentes daban un notable peso al Estado como promotor y regulador de la actividad econ\u00f3mica. Pero, poco a poco, las dos ideas mencionadas antes se fueron abriendo paso, primero entre los <strong>economistas<\/strong>, luego en los <strong>mercados financieros<\/strong> y en las <strong>empresas<\/strong> y, finalmente, en los <strong>pol\u00edticos<\/strong> y en los <strong>ejecutivos<\/strong>.<\/p>\n<p>Ahora bien: si el directivo se mueve por su inter\u00e9s personal, como suponen algunos economistas, puede actuar en contra de los intereses de los accionistas, procur\u00e1ndose remuneraciones m\u00e1s altas u otras ventajas, para s\u00ed o para otros (el llamado problema de la <strong>agencia<\/strong>). Urge, pues, alinear los intereses de los directivos con los de los propietarios. Y la manera m\u00e1s f\u00e1cil de llevar esto a cabo es remunerarles mediante <strong>participaciones en el capital<\/strong>, especialmente <strong><i>stock options<\/i><\/strong>. De este modo la maximizaci\u00f3n del beneficio se convierte en el objetivo de la empresa y en la obligaci\u00f3n del gerente.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed, a ese directivo, que ya hemos dicho que suponemos se mueve por su inter\u00e9s personal, se le plantean dos cuestiones: c\u00f3mo conseguir un <strong>crecimiento sostenido del beneficio<\/strong>, para que los accionistas le mantengan en su puesto, y c\u00f3mo aprovecharse \u00e9l de ese beneficio.<\/p>\n<p>El crecimiento del beneficio ser\u00e1 el resultado, claro est\u00e1, de una <strong>buena<\/strong> <strong>gesti\u00f3n<\/strong> de la empresa, utilizando las palancas tecnol\u00f3gicas, de innovaci\u00f3n, de financiaci\u00f3n, etc. \u2013y algo de buena suerte. Pero tambi\u00e9n puede venir influido por otros factores, que est\u00e1n en la mano del directivo: por ejemplo, puede transferir <strong>rentas<\/strong> de los <strong>empleados<\/strong> a los beneficios. En efecto, en muchos sectores el modelo tradicional de <strong>empleo<\/strong> para toda la vida, con una remuneraci\u00f3n creciente con los a\u00f1os a cambio de la lealtad a la empresa y de la conservaci\u00f3n del capital humano, est\u00e1 cediendo ante otro modelo de alta movilidad, oportunidades para los j\u00f3venes, \u00e9nfasis en la <strong>empleabilidad<\/strong> y bajo crecimiento de las remuneraciones. Detr\u00e1s de estos cambios hay causas <strong>tecnol\u00f3gicas<\/strong>, as\u00ed como la aparici\u00f3n de nuevos pa\u00edses competidores y las oportunidades para el <i>outsourcing<\/i> de empleos, los cambios en las pol\u00edticas sociales y la p\u00e9rdida de poder de los <strong>sindicatos<\/strong>.<\/p>\n<p>Pero el directivo tiene tambi\u00e9n otros medios para conseguir aquel aumento de beneficios: nuevas formas de <strong>financiaci\u00f3n<\/strong> y de funcionamiento de los <strong>mercados financieros<\/strong>, que transfieren <strong>riesgo<\/strong> y rentas de unos actores a otros; la <strong>desregulaci\u00f3n<\/strong>, que externaliza riesgos y reduce costes, transfiriendo rentas de la sociedad a la empresa; las <strong>ventajas fiscales<\/strong>, que transfieren rentas de los ciudadanos a la empresa; la <strong>recompra de acciones<\/strong>; la <strong>manipulaci\u00f3n de la contabilidad<\/strong> y otras actuaciones, leg\u00edtimas unas y m\u00e1s o menos dudosas o fraudulentas otras.<\/p>\n<p>En todo caso, los directivos participan de esos beneficios acrecidos, primero, porque sus remuneraciones est\u00e1n ligadas a ellos; segundo, porque al negociar su remuneraci\u00f3n pueden justificar la eficacia de su gesti\u00f3n por el volumen de beneficios conseguidos; y tercero, porque la <strong>opini\u00f3n p\u00fablica<\/strong> les atribuye a ellos esos beneficios, lo que justifica sus demandas de mayores remuneraciones y la amenaza, abierta o encubierta, de provocar una ca\u00edda del valor de las acciones si abandonan la empresa. Se trata, es verdad, de beneficios a <strong>corto plazo<\/strong>, pero esto resulta coherente con el inter\u00e9s de muchos de sus accionistas, la rentabilidad de cuyos t\u00edtulos se deriva de la evoluci\u00f3n inmediata de la bolsa, no de los beneficios esperados a largo plazo, y tambi\u00e9n con los intereses de los directivos, cuyas opciones sobre acciones vencen en periodos cortos.<\/p>\n<p>Y est\u00e1n, finalmente, las medidas con los que los altos directivos protegen sus rentas: la en\u00e9rgica actuaci\u00f3n de las <strong>asociaciones profesionales<\/strong> en defensa de sus intereses (por ejemplo, la <i>Business Roundtable<\/i> en Estados Unidos), las acciones de <strong>lobby<\/strong> para mejorar el <strong>tratamiento fiscal<\/strong> de las <i>stock options<\/i>, el cambio de <strong>imagen<\/strong> de la figura del alto directivo (de un experto contratado para gestionar la empresa a un intra-emprendedor que identifica y promueve oportunidades de creaci\u00f3n de riqueza en la organizaci\u00f3n, con el derecho a participar de esa riqueza), su diferenciaci\u00f3n de los dem\u00e1s directivos (como una <strong>\u201cclase\u201d<\/strong> aparte), lo que lleva consigo la minimizaci\u00f3n del papel del <strong>trabajo en equipo<\/strong> y el \u00e9nfasis en la persona de v\u00e9rtice como causa directa de la prosperidad de la empresa y, por tanto, como merecedor del reconocimiento y de la riqueza (aplicando la filosof\u00eda de las <strong>competiciones deportivas<\/strong>: el ganador se lo lleva todo), las acciones para proteger su puesto de trabajo o sus ingresos ante <strong>opas<\/strong> hostiles (alineando sus intereses con los de los accionistas y los empleados, salvo que sean ellos los que dirijan la operaci\u00f3n de adquisici\u00f3n), etc.<\/p>\n<p>No pretendo afirmar que la prioridad del beneficio y los incentivos que se ofrecen al CEO para que maximice el valor para el accionista sean la causa esos cambios laborales, financieros, regulatorios, etc.; probablemente son fen\u00f3menos que aparecen m\u00e1s o menos al mismo tiempo, pero que tienen causas comunes y que se potencian mutuamente. Las elevadas remuneraciones de los altos directivos reflejan la compensaci\u00f3n por un <strong>trabajo<\/strong> dif\u00edcil, exigente, con muchas probabilidades de fracaso, con un gran <strong>impacto<\/strong> social y econ\u00f3mico y que requiere una cualificaci\u00f3n singular y una experiencia compleja. Pero ofrecen tambi\u00e9n la oportunidad de crear unas rentas, que pueden ser leg\u00edtimas y socialmente beneficiosas (por ejemplo, abriendo nuevas oportunidades de investigaci\u00f3n), o no tan leg\u00edtimas (mediante la manipulaci\u00f3n contable o fiscal), o no tan socialmente beneficiosas (como los cambios en la estructura laboral mencionados antes, o la asunci\u00f3n excesiva de riesgos, que pueden ser consecuencias de factores que se escapan al control de los directivos, pero tambi\u00e9n pueden haber sido provocados por ellos). Y ofrecen tambi\u00e9n los <strong>incentivos<\/strong> para que los directivos dirijan esas rentas hacia los beneficios, de los que ellos tambi\u00e9n participan, y no en peque\u00f1a proporci\u00f3n. Y, como ya he apuntado, hay razones para pensar que, al menos en algunas ocasiones, esos directivos han actuado de esa manera.<\/p>\n<p>El proceso de negociaci\u00f3n entre un directivo y el <strong>consejo de administraci\u00f3n<\/strong> de la empresa que le va a contratar sobre la cuant\u00eda y la estructura de su remuneraci\u00f3n no tiene lugar en el vac\u00edo. Ocurre en unas circunstancias concretas del pa\u00eds y del sector, pero tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de unas ideas y unas <strong>pr\u00e1cticas<\/strong> de car\u00e1cter general, que condicionan y, de alg\u00fan modo, dirigen aquella negociaci\u00f3n. Esto quiere decir que las intervenciones concretas, en forma de <strong>topes<\/strong> a las remuneraciones, estructuras aplazadas de incentivos o <strong>impuestos<\/strong> m\u00e1s elevados no resolver\u00e1n el problema.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los Comentarios de la C\u00e1tedra son breves art\u00edculos que desarrollan, sin grandes pretensiones acad\u00e9micas, alg\u00fan tema de inter\u00e9s y actualidad sobre Responsabilidad Social de las Empresas. Los Comentarios anteriores a enero de 2013 pueden encontrarse en la web de la C\u00e1tedra. Pido perd\u00f3n al lector porque este Comentario es particularmente largo. 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