{"id":5060,"date":"2013-12-19T12:59:09","date_gmt":"2013-12-19T11:59:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=5060"},"modified":"2013-12-14T12:59:22","modified_gmt":"2013-12-14T11:59:22","slug":"hay-un-lugar-para-la-espiritualidad-en-la-empresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2013\/12\/19\/hay-un-lugar-para-la-espiritualidad-en-la-empresa\/","title":{"rendered":"\u00bfHay un lugar para la espiritualidad en la empresa?"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 30px\">\u00a0<i>Los Comentarios de la C\u00e1tedra son breves art\u00edculos que desarrollan, sin grandes pretensiones acad\u00e9micas, alg\u00fan tema de inter\u00e9s y actualidad sobre Responsabilidad Social de las Empresas. Los Comentarios anteriores a enero de 2013 pueden encontrarse en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.iese.edu\/es\/claustro-investigacion\/catedras\/la-caixa\/investigacion\/\">la web de la C\u00e1tedra<\/a>.<\/i><\/p>\n<p>Mi buen amigo el profesor Francesc Torralba me invit\u00f3 a participar hace unos d\u00edas en los <strong><i>Di\u00e1logos de Pedralbes<\/i> para tratar de <i>Espiritualidad y empresa: \u00bfuna contradicci\u00f3n?<\/i>,<\/strong> compartiendo la mesa con otro buen amigo, Josep Maria Lozano. El t\u00edtulo refleja bien lo que me parece ser\u00e1 la actitud del lector ante el tema: <strong>\u00bftiene sentido hablar de espiritualidad en la empresa?<\/strong> \u00bfEs una manera de \u201ccolar\u201d la religi\u00f3n en la empresa? \u00bfTiene algo que ver esto con la \u00e9tica o la Responsabilidad Social?<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas<strong> se ha despertado un gran inter\u00e9s por la espiritualidad en la empresa,<\/strong> hasta el punto de que se publican numerosos art\u00edculos sobre el tema en las mejores revistas de direcci\u00f3n, de \u00e9tica y de relaciones entre empresa y sociedad, e incluso se ha creado un revista cient\u00edfica internacional dedicada al tema. \u00bfA qu\u00e9 se debe ese inter\u00e9s? En este Comentario tratar\u00e9 de dar una respuesta a este tema, centr\u00e1ndome en la espiritualidad en el trabajo, que es, junto con la del liderazgo, la v\u00eda ordinaria de entrada del tema. Dejo para otro d\u00eda entrar en m\u00e1s detalle de qu\u00e9 es la espiritualidad en la empresa.<\/p>\n<p><b>Cambios en el mundo del trabajo y de la empresa<\/b><\/p>\n<p>En primer lugar,<strong> se han producido cambios importantes en el mundo del trabajo<\/strong>, que se inician con la revoluci\u00f3n industrial y se aceleran en el siglo XX. Las nuevas tecnolog\u00edas han influido positivamente en la productividad de algunos empleos (por ejemplo, los vinculados a las TIC) y en sus expectativas, y negativamente en otros: primero, en los de \u201ccuello azul\u201d, f\u00e1cilmente sustituibles por las m\u00e1quinas o por trabajadores de pa\u00edses de mano de obra barata, y luego tambi\u00e9n en muchos de \u201ccuello blanco\u201d, que han resultado tambi\u00e9n ser f\u00e1cilmente sustituibles. Algunos empleos han visto incrementada su retribuci\u00f3n y sus expectativas de carrera, mientras que otros se han depreciado, al tiempo que los sindicatos ve\u00edan mermado su poder en muchos pa\u00edses, reduciendo la capacidad de resistencia de los afectados por esos cambios.<\/p>\n<p>Las <strong>consecuencias para los trabajadores<\/strong> han sido muchas y muy variadas: el aumento del desempleo; la generalizaci\u00f3n de trabajos precarios y de baja remuneraci\u00f3n (<i>mini-jobs<\/i>); el imperativo de una mayor movilidad geogr\u00e1fica, ocupacional e interempresarial; la necesidad de replantear la carrera profesional, desde la empleabilidad, la formaci\u00f3n continua y la flexibilidad, etc.<\/p>\n<p><strong>Para las empresas<\/strong> los cambios se han manifestado en el imperativo de una mayor flexibilidad laboral; la difuminaci\u00f3n de las fronteras de las organizaciones (trabajo en red, subcontrataci\u00f3n, volatilidad de la cadena de suministro, intercambio de trabajadores); la presi\u00f3n de las grandes empresas sobre sus proveedores peque\u00f1os, para aumentar la eficacia y reducir los costes; la presi\u00f3n de los consumidores, que demandan mejores productos a precios m\u00e1s bajos; la presi\u00f3n de los accionistas y de los mercados financieros, que exigen beneficios mayores; la competencia creciente; la necesidad (y la oportunidad) de introducir nuevos modelos organizativos, etc.<\/p>\n<p>Todo esto ha acelerado tambi\u00e9n<strong> el cambio en la valoraci\u00f3n del trabajo que ten\u00eda la sociedad occidental desde hace d\u00e9cadas<\/strong>. El trabajo es<strong> un factor humanizador,<\/strong> que libera a los empleados de las restricciones de la naturaleza, permite la satisfacci\u00f3n de sus necesidades al tiempo que atiende a las de los consumidores y contribuye al prestigio social de las ocupaciones y a la dignidad de los trabajadores&#8230;<\/p>\n<p>Pero, al mismo tiempo,<strong> se han puesto de manifiesto tambi\u00e9n algunos aspectos deshumanizadores<\/strong>: el trabajo precario no da seguridad ni permite organizar una vida satisfactoria a largo plazo; muchos empleos generan alienaci\u00f3n; el trabajador se convierte en un factor sustituible y, por tanto, instrumental, una mercanc\u00eda abstracta; la vida laboral ha llegado a ser, en muchos casos, enemiga de la vida familiar, del descanso, de la cultura y de unas relaciones sociales constructivas; las condiciones de trabajo son a veces degradantes, incluso en profesiones cualificadas; el trabajador que buscan algunas empresas hoy en d\u00eda se parece a un robot cognitivo y racional, calculador y maximizador, pero poco humano y nada espiritual; las desigualdades de remuneraci\u00f3n han crecido; la brecha entre ocupaciones masculinas y femeninas no se cierra; el trabajo ya no garantiza el mantenimiento del nivel de vida de los trabajadores ni permite, muchas veces, la fundaci\u00f3n de una familia; muchos empleos no facilitan el desarrollo de capacitaciones profesionales; a menudo se exige a los trabajadores conductas que su conciencia considera inmorales; muchos empleos no tienen autonom\u00eda y no alientan el sentido de comunidad en el trabajo; los sistemas de organizaci\u00f3n son, con frecuencia, individualistas; la competitividad prima sobre otras consideraciones\u2026 y la p\u00e9rdida de empleo, que es una realidad cada d\u00eda m\u00e1s extendida, se presenta como un grav\u00edsimo problema personal, familiar, econ\u00f3mico y social, y como una muestra del fracaso de una sociedad.<\/p>\n<p>Y todo ello se traduce en problemas para la salud mental y f\u00edsica de las personas, para el control de sus vidas, para su seguridad y desarrollo, para las relaciones familiares y sociales\u2026 y para el ambiente en la empresa, para la productividad de los trabajadores y su rentabilidad para la organizaci\u00f3n, para su capacidad creativa, para su colaboraci\u00f3n con otros empleados y, en definitiva, para su integraci\u00f3n y su lealtad \u2013que tambi\u00e9n falla por el lado de la empresa, que exige m\u00e1s y ofrece menos, sobre todo a largo plazo.<\/p>\n<p>De todo esto resulta<strong> un gran interrogante sobre el paradigma laboral de los \u00faltimos a\u00f1os, que se proyecta tambi\u00e9n sobre los de la organizaci\u00f3n y la direcci\u00f3n de empresas<\/strong>. Y los problemas en las organizaciones lo son tambi\u00e9n del sistema econ\u00f3mico y de la sociedad, que reflejan los puntos d\u00e9biles de sus modelos antropol\u00f3gicos y \u00e9ticos.<\/p>\n<p><b>Cambios en la sociedad<\/b><\/p>\n<p>Porque <strong>las concepciones dominantes en nuestras sociedades occidentales avanzadas est\u00e1n, en buena medida, en la base de los problemas del trabajo<\/strong>. Los agentes son ahora m\u00e1s individualistas que en el pasado; son emotivistas en sus decisiones, basadas en preferencias individuales, y responden emocionalmente a los problemas, sobre todo a los que tienen una dimensi\u00f3n moral. Muchos ciudadanos son utilitaristas sociales: est\u00e1n dispuestos a renunciar al control de algunas facetas de su vida, delegando sus decisiones en otras autoridades, a fin de conseguir la autonom\u00eda que desean en su vida privada, aunque esto suponga renunciar a su responsabilidad personal en muchos asuntos de su vida. Y es obvio que estos modelos de ciudadano y de trabajador no son los que necesita la empresa en el siglo XXI.<\/p>\n<p>Y esto est\u00e1 teniendo <strong>consecuencias importantes en el plano \u00e9tico.<\/strong> Por ejemplo, lo que Goodpaster llama teleopat\u00eda: la b\u00fasqueda desequilibrada de fines limitados y a corto plazo, sin tener en cuenta todas las implicaciones de esta b\u00fasqueda sobre el agente y sobre los dem\u00e1s. O la racionalizaci\u00f3n de las conductas, que se reinterpretan en t\u00e9rminos de los resultados deseados, aunque esos resultados sean perjudiciales para otros, e incluso para el mismo agente. O el predominio de las motivaciones extr\u00ednsecas (remuneraci\u00f3n, carrera, prestigio) sobre las intr\u00ednsecas (satisfacci\u00f3n, aprendizajes operativos) y trascendentes (que incluyen las necesidades de los dem\u00e1s en las decisiones propias), lo que rompe los esquemas tradicionales de la gesti\u00f3n de personas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n juegan aqu\u00ed<strong> las concepciones de la \u00e9tica que han estado vigentes en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/strong> \u00c9ticas aut\u00f3nomas, separadas de la acci\u00f3n humana, que no toman en consideraci\u00f3n la situaci\u00f3n concreta en la que se encuentra el agente, ni su aprendizaje moral y de otras personas; por tanto, \u00e9ticas que no forman el car\u00e1cter, sino que buscan recetas para situaciones concretas, abstractas, sin historia; \u00e9ticas de la tercera persona, que ven las situaciones desde fuera, sin contar con los caracteres del agente que toma las decisiones. \u00c9ticas que pretenden construir una sociedad capaz de autorregularse, y que, por tanto, no necesitan que los ciudadanos sean honestos para que la sociedad funcione sin fallos \u2013y cuando se producen los fallos, conf\u00edan en los criterios cient\u00edficos de los expertos y en la voluntad de los pol\u00edticos para corregirlos. \u00c9ticas que sustentan los derechos en la ley, o sea, en la voluntad de la mayor\u00eda, haci\u00e9ndolos, de este modo, cambiantes y vol\u00e1tiles. Y \u00e9ticas relativistas, porque sostienen que no hay soluciones que se puedan aplicar a todos \u2013y que sospechan de los planteamientos morales amplios y exigentes, porque se teme que escondan prop\u00f3sitos autoritarios.<\/p>\n<p>En el fondo, este panorama viene a coincidir con muchas de<strong> las cr\u00edticas que se han hecho a la modernidad,<\/strong> caracterizada por el predominio de un paradigma positivista, en que el conocimiento relevante es solo el que viene dado por la experiencia y el empirismo; un paradigma que segmenta el conocimiento entre las distintas ciencias, cada una basada en fundamentos propios, no siempre compatibles con los de otras disciplinas. En el campo de la econom\u00eda y de la empresa esto se ha traducido en modelos jer\u00e1rquicos, de inspiraci\u00f3n mecanicista, con estrategias de gesti\u00f3n de las personas basadas en criterios de ordeno y mando, autoritarios, que someten a las personas a controles rigurosos, sin lugar para las emociones, resistentes al di\u00e1logo y a la participaci\u00f3n, y orientados a los resultados, pero no los que recaen sobre el trabajador, sino la maximizaci\u00f3n del valor para los accionistas, a corto plazo.<\/p>\n<p><b>El inter\u00e9s por la espiritualidad en el trabajo<\/b><\/p>\n<p>Es obvio que esta relaci\u00f3n de causas no es representativa de toda la realidad econ\u00f3mica, social, \u00e9tica y cultural del mundo occidental. Pero, de alguna manera, ese ha sido el caldo de cultivo en que han prosperado, sobrevivido o fracasado muchas empresas en los \u00faltimos a\u00f1os y en muchos pa\u00edses. Claro que<strong> tambi\u00e9n se pueden presentar modelos de signo contrario<\/strong>: empresas basadas en el conocimiento y, por tanto, en la primac\u00eda de las personas (al menos de las que detentan ese conocimiento), a las que hay que atraer, formar, retener y motivar por procedimientos no convencionales; empresas que impulsan la innovaci\u00f3n, la iniciativa y la creatividad de su plantilla, frente al control, la planificaci\u00f3n y la obediencia; que utilizan una amplia gama de instrumentos de motivaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de los incentivos econ\u00f3micos; empresas cuyos directivos ejercen un liderazgo \u00e9tico y un profundo sentido de responsabilidad social, responsabilidad que comparten con sus empleados: un liderazgo basado en el servicio, los valores y la cooperaci\u00f3n\u2026 Y directivos que entienden que la gesti\u00f3n de ese tipo de empresas exige otros conocimientos, capacidades, actitudes y valores, como, por ejemplo, la comprensi\u00f3n de los procesos personales que rigen el cambio en sus subordinados y colaboradores \u2013y en ellos mismos. En todo caso, el inter\u00e9s por ese otro tipo de organizaciones muestra las limitaciones y los fallos de los modelos mencionados m\u00e1s arriba y la necesaria b\u00fasqueda de alternativas.<strong> Si algunas empresas no merecen las cr\u00edticas mencionadas antes, \u00bfno se podr\u00eda extender esto a todas las dem\u00e1s?<\/strong><\/p>\n<p>Pues bien, <strong>este es el entorno en el que aparece el inter\u00e9s por la espiritualidad en el trabajo<\/strong>: la b\u00fasqueda de otro tipo de empresa, inspirado en otros principios y que trata de arraigar en otro tipo de sociedad, con otros valores y otra manera de entender la \u00e9tica.<\/p>\n<p>No obstante, una parte importante de la literatura sobre la espiritualidad en la organizaci\u00f3n puede interpretarse como <strong>un intento de conservar el modelo de empresa capitalista<\/strong> basado en la eficiencia, la rentabilidad para los accionistas, la competencia, el control y la gesti\u00f3n autoritaria, a\u00f1adi\u00e9ndole algunos ingredientes de apariencia humanista. Esta manera de introducir la espiritualidad es, hasta cierto punto, l\u00f3gica: ante los fallos en el paradigma vigente, muchos acad\u00e9micos, consultores y directivos buscan remedios, que ser\u00e1n correcciones menores de lo que les parece es la \u00fanica manera de entender la empresa. Pero esta soluci\u00f3n no parece consistente, porque la tensi\u00f3n entre ambos paradigmas estar\u00e1 siempre presente.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la introducci\u00f3n de elementos de espiritualidad en la empresa ser\u00e1, a menudo, una suavizaci\u00f3n de los problemas, pero en otras ocasiones ser\u00e1 <strong>el caballo de Troya que trata de provocar un cambio de modelo.<\/strong> Y tambi\u00e9n es l\u00f3gico que encontremos, en la academia y en la pr\u00e1ctica de la direcci\u00f3n de empresas, a <strong>muchos que no participan de ese inter\u00e9s por la conjunci\u00f3n de la empresa y la espiritualidad<\/strong>. Algunos dicen que la realidad de la econom\u00eda capitalista no es compatible con las bondades (o las frivolidades, seg\u00fan se mire) de la espiritualidad. Otros se oponen claramente, porque consideran, de acuerdo con el paradigma econ\u00f3mico m\u00e1s desarrollado hasta la fecha, que la empresa se basa en la competencia, la eficiencia y el beneficio, medido por el valor para el accionista, de modo que la espiritualidad no puede ser sino una forma de alejarse de esos objetivos y, por tanto, de hacer traici\u00f3n a esa instituci\u00f3n clave del sistema capitalista. Y no cabe duda de que muchas declaraciones en favor de la espiritualidad parecen favorecer esa actitud, cuando ponen \u00e9nfasis en conceptos que parecen muy alejados de una instituci\u00f3n econ\u00f3mica, como belleza, emoci\u00f3n, asombro, juego, espontaneidad, gozo, gracia, celebraci\u00f3n, magia, misterio, milagro, epifan\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Si lo que acabo de decir es verdad, est\u00e1 claro que <strong>la espiritualidad en la empresa no es la clave de un cambio de paradigma, sino solo un componente de esa clave<\/strong>. Con otras palabras: me parece que el descubrimiento de nuevos modelos de empresa no proceder\u00e1 de la espiritualidad, sino de otros elementos, de los que la espiritualidad es un componente que, por otro lado, puede arrojar mucha luz sobre qu\u00e9 falla en los modelos antiguos y por d\u00f3nde debe ir la b\u00fasqueda de los nuevos. Porque la espiritualidad es un componente central de la persona.<\/p>\n<p><b>El retorno de \u201clo sagrado\u201d<\/b><\/p>\n<p>Pero me parece que debemos prestar atenci\u00f3n tambi\u00e9n a otro aspecto de todos esos cambios: lo que podr\u00edamos llamar <strong>un retorno de la espiritualidad o de lo \u201csagrado\u201d en las sociedades actuales.<\/strong> Lo que ocurre en el mundo de la empresa es un reflejo de algo que est\u00e1 teniendo lugar en otros \u00e1mbitos: la gente \u2013una parte importante de la poblaci\u00f3n, sobre todo en pa\u00edses desarrollados, pero tambi\u00e9n en muchos emergentes- dice buscar la paz y el silencio, meditan, viajan a Oriente sin renunciar a su cultura occidental, dan ayuda a oneg\u00e9s, llevan a cabo tareas de voluntariado, practican ritos m\u00edsticos y se consideran a s\u00ed mismos como personas espirituales.<\/p>\n<p>No pretendo ofrecer aqu\u00ed una explicaci\u00f3n a estas conductas que, en todo caso, parecen intentar superar la racionalidad moderna, tecno-cient\u00edfica, fr\u00eda, individualista, utilitaria y pragm\u00e1tica. El \u201cdesencantamiento\u201d del mundo, como superaci\u00f3n de lo que Max Weber presentaba como una confianza supersticiosa en la capacidad salv\u00edfica de ritos, magia y el recurso a un dios que nos gobierna,<strong> dej\u00f3 un ser humano privado de ilusi\u00f3n, sumido en su propio desconcierto y anhelante de una vida que no se limite a la dimensi\u00f3n material, de un horizonte que ampl\u00ede sus horizontes existenciales.<\/strong> Se ha presentado esto como un retorno de lo \u201csagrado\u201d, cuya muerte se hab\u00eda anunciado repetidas veces a lo largo del siglo pasado.<\/p>\n<p>Pero<strong> no se trata de una vuelta a la religiosidad tradicional,<\/strong> sino que presenta caracteres propios. Se trata de una espiritualidad individualizada, en la que el ciudadano toma selectivamente lo que le gusta de distintas tradiciones y forma su propia mezcla de racionalidades, lenguajes y vocabularios que, a pesar de su diversidad, e incluso de su aparente incompatibilidad, conviven en su conciencia. Desacralizada: una espiritualidad secular, una religiosidad profana, desvinculada muchas veces de tradiciones, instituciones y rituales establecidos: lo que el agente siente y practica no tiene por qu\u00e9 coincidir con el credo de una religi\u00f3n establecida concreta. Cosmopolita, en cuanto que esos componentes provienen de fuentes muy diversas, que la globalizaci\u00f3n y las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n hacen accesible a todos, y en cuanto que crea v\u00ednculos con todos, fuera, quiz\u00e1s, de la comunidad local tradicional, con diversos \u00e1mbitos de convivencia. Las creencias circulan libremente, las costumbres se transfieren de una sociedad a otra. Diversa: guiada por las preferencias de cada uno, que lleva a cabo su opci\u00f3n en cada momento. Relativista y cambiante, pero sometida a las fuertes corrientes homogeneizadoras de un gigantesco mercado, o mejor, de un conjunto de mercados paralelos, que se solapan, compiten y colaboran entre s\u00ed. El criterio de validez no es la raz\u00f3n, como en la modernidad, sino la experiencia personal; la espiritualidad es una opci\u00f3n personal; cada uno elige sus mitos, s\u00edmbolos, rituales y normas, bajo la influencia de un poderoso marketing global. Y la ambig\u00fcedad, porque esa espiritualidad ha de poder exportarse a lugares muy diferentes, y sus mensajes deben hacerse inteligibles en culturas diferentes. Y esa espiritualidad se vive en comunidades emocionales, donde cada uno encuentra sus propios lazos y un apoyo afectivo. Incluye el culto al cuerpo, que es un valor en la sociedad de consumo; la necesidad de \u201csentirse bien\u201d, la b\u00fasqueda de curaci\u00f3n \u2013no de salvaci\u00f3n- en las pr\u00e1cticas espirituales. La est\u00e9tica es muy importante en ese mundo de espiritualidades variopintas.<\/p>\n<p><b>Conclusi\u00f3n<\/b><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Este ya demasiado largo Comentario ha intentado explicar el ambiente en el que aparece un inter\u00e9s creciente por la espiritualidad en el trabajo y en la empresa. En mi opini\u00f3n,<strong> no es un fen\u00f3meno aut\u00f3nomo, sino que forma parte de algo mucho m\u00e1s amplio.<\/strong> Para el trabajador o el directivo, lo que aparece, en primer lugar, es la evidencia de que, con frecuencia, el trabajo no contribuye a hacer m\u00e1s humana la vida del trabajador; al principio le ofreci\u00f3 la satisfacci\u00f3n de sus necesidades materiales, a costa, quiz\u00e1s, de elementos intangibles, como la satisfacci\u00f3n, las relaciones sociales, el sentido de su tarea o su inclusi\u00f3n en una sociedad m\u00e1s amplia, pero tambi\u00e9n esos elementos han fallado con frecuencia. Y esto no es sino el reflejo de lo que pasa en la sociedad en su conjunto: la conciencia creciente de que las dimensiones econ\u00f3micas y materiales no son suficientes para hacer la vida y la sociedad m\u00e1s humanas.<\/p>\n<p>La conciencia de esas carencias, en el trabajo, en la organizaci\u00f3n y en la sociedad en su conjunto, ha puesto de manifiesto, por contraste,<strong> lo que falta en el trabajo, en la empresa y en la sociedad: una visi\u00f3n completa de la persona, que tenga en cuenta todas sus dimensiones y necesidades, su historia, su entorno y su desarrollo.<\/strong> La espiritualidad en el trabajo me parece que es, pues, una respuesta parcial a ese problema. Completar el trabajo con la espiritualidad es, desde luego, un arreglo, pero incompleto, mientras no tenga en cuenta toda la riqueza antropol\u00f3gica de la persona que trabaja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Los Comentarios de la C\u00e1tedra son breves art\u00edculos que desarrollan, sin grandes pretensiones acad\u00e9micas, alg\u00fan tema de inter\u00e9s y actualidad sobre Responsabilidad Social de las Empresas. Los Comentarios anteriores a enero de 2013 pueden encontrarse en\u00a0la web de la C\u00e1tedra. 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