{"id":5941,"date":"2015-09-09T09:11:31","date_gmt":"2015-09-09T08:11:31","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=5941"},"modified":"2015-09-08T09:54:28","modified_gmt":"2015-09-08T08:54:28","slug":"de-que-soy-responsable-yo-y-solidario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2015\/09\/09\/de-que-soy-responsable-yo-y-solidario\/","title":{"rendered":"\u00bfDe qu\u00e9 soy responsable yo? \u00bfY solidario?"},"content":{"rendered":"<p>Le\u00ed hace unos d\u00edas un cuento breve, pero no lo guard\u00e9 ni recuerdo donde lo le\u00ed. Pido perd\u00f3n, porque ahora tendr\u00e9 que hablar de o\u00eddas (o de le\u00eddas, \u00bfno?). Hac\u00eda<strong> un paralelismo entre la tragedia de los refugiados e inmigrantes y la par\u00e1bola del buen samaritano del Evangelio<\/strong>: ya saben, aquel que iba de camino y se encontr\u00f3 una persona robada, herida y abandonada medio muerta. Hab\u00edan pasado algunos y no le hab\u00edan atendido, hasta que lleg\u00f3\u00a0un extranjero, un samaritano, y se volc\u00f3\u00a0con \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>La historieta cuenta de una familia que va en coche a pasar un buen fin de semana, y se encuentran con un coche accidentado y su conductor medio muerto<\/strong>. La madre reacciona: vamos a ayudarle. El padre la detiene, y el hijo y la hija que van tambi\u00e9n en el coche se apuntan a sus argumentos: <strong>no es nuestra culpa; llamemos a los servicios de asistencia; tenemos cosas que hacer; nuestro primer deber es para con los parientes que nos esperan<\/strong>&#8230; Mientras ellos discuten, llega un ciclista, se apea, se acerca al accidentado y corre al coche a pedir ayuda que, claro, le niegan. Se marchan: ya se cuidar\u00e1 el ciclista; en definitiva, no pasa nada si llena la bicicleta de sangre, pero, claro, nuestro coche&#8230; no, eso no.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSoy yo responsable de los refugiados?<\/strong> No, claro: yo no he declarado la guerra en su pa\u00eds, ni les he invitado a echarse a la aventura de cruzar el Mediterr\u00e1neo. No tengo medios para atenderlos. Y, claro, atenderlos es un engorro: no hablan mi lengua, no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo se quedar\u00e1n, vienen con toda su familia, no s\u00e9 si me puedo fiar de ellos&#8230;<\/p>\n<p><strong>Por supuesto que la gente que ha dado un paso al frente para ayudarles sab\u00eda que no era su culpa, pero se sent\u00edan, de alg\u00fan modo, responsables. O mejor, solidarios, que es una forma de responsabilidad que no se basa en nuestras acciones u omisiones, sino en nuestra humanidad o, mejor, nuestra fraternidad. O, mejor a\u00fan, nuestro amor.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El ejemplo del samaritano es excelente. <strong>Le atiende sobre la marcha con lo que tiene<\/strong>: le venda las heridas. <strong>Pone los medios para que salga de su situaci\u00f3n<\/strong>: le lleva al pueblo m\u00e1s pr\u00f3ximo, al mes\u00f3n. Claro que su borrico se cansa, y \u00e9l tiene que ir caminando, pero lo lleva. <strong>Y le cuida aquel d\u00eda: esto es lo m\u00e1s urgente que tiene que hacer.<\/strong> Pero tiene otros deberes, que le obligan a seguir su camino. Por eso dice el Evangelio que, al d\u00eda siguiente, <strong>llama al mesonero y le dice: toma dinero, cuida de \u00e9l y, si gastas m\u00e1s, a mi vuelta te lo dar\u00e9.<\/strong> Al final, tiene que recurrir a los servicios especializados, en este caso, de un peque\u00f1o empresario privado, que tiene un mes\u00f3n con el que se gana la vida, y que <strong>toma sobre sus espaldas la carga de ayudar a aquella persona, de cuyas heridas tampoco es responsable y con la que no le une ning\u00fan lazo,<\/strong> fuera del contrato con el que le trajo al accidentado. Contrato con el que se ganaba la vida y obten\u00eda un beneficio.<\/p>\n<p>Ya se ve que la solidaridad no est\u00e1 re\u00f1ida con la buena gesti\u00f3n empresarial, ni con ganar dinero, ni con atender a las obligaciones propias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conmovedora la avalancha de manifestaciones de apoyo a los refugiados pol\u00edticos e inmigrantes en estos \u00faltimos d\u00edas. Todav\u00eda queda humanidad en este planeta. Solo que&#8230;<\/p>\n<p>Solo que no estoy seguro de si todas esas personas se sienten verdaderamente responsables de lo que est\u00e1 pasando. Leo demasiadas denuncias de la insensibilidad, la pasividad o la comodidad de los pol\u00edticos, y no veo tantas acciones (hay muchas, desde luego) de aut\u00e9ntica solidaridad.<\/p>\n<p>\u00bfQuiz\u00e1s es que, como dec\u00eda el poeta polaco Stanislaw Jerzy Lec, \u00aben una avalancha, ning\u00fan copo de nieve se siente responsable\u00bb?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le\u00ed hace unos d\u00edas un cuento breve, pero no lo guard\u00e9 ni recuerdo donde lo le\u00ed. Pido perd\u00f3n, porque ahora tendr\u00e9 que hablar de o\u00eddas (o de le\u00eddas, \u00bfno?). 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