{"id":6584,"date":"2016-12-18T11:47:42","date_gmt":"2016-12-18T10:47:42","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=6584"},"modified":"2016-12-16T09:53:53","modified_gmt":"2016-12-16T08:53:53","slug":"una-extrana-carta-a-los-reyes-magos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2016\/12\/18\/una-extrana-carta-a-los-reyes-magos\/","title":{"rendered":"Una (extra\u00f1a) carta a los Reyes Magos"},"content":{"rendered":"<p>No es una carta pidiendo cosas, sino, \u00bfc\u00f3mo dir\u00eda?, <strong>resituando a los Reyes Mago<\/strong>s. Bueno, tampoco es una carta, sino una reflexi\u00f3n personal que, cuando la le\u00ed, <strong>me hizo pensar<\/strong>. El escritor ingl\u00e9s Evelyn Waugh la pone en boca de la emperatriz Helena, la madre del emperador Constantino. Helena, cristiana, viaj\u00f3 a Tierra Santa; excav\u00f3 alrededor del Calvario hasta encontrar la cruz en la que muri\u00f3 Jesucristo, y volvi\u00f3 cargada de cosas, de recuerdos&#8230; incluidos los ata\u00fades de los tres Reyes Magos. Waugh, en su libro <strong>\u00abHelena. Emperatriz y Santa\u00bb<\/strong> (Barcelona, Edhasa, 2006, pp. 227-228) reproduce lo que yo he interpretado como\u00a0carta de Helena a los tres Reyes, cuyos cuerpos tra\u00eda en su barco.<\/p>\n<p>\u00abComo yo, <strong>tardasteis en venir<\/strong> [a Bel\u00e9n, a adorar al Ni\u00f1o Jes\u00fas reci\u00e9n nacido]. <strong>Los pastores, y hasta el ganado, llevaban ya mucho tiempo<\/strong> aqu\u00ed y se hab\u00edan unido al coro de \u00e1ngeles mientras vosotros estabais en el camino\u00bb. Parece que esto les ocurre a muchos intelectuales. \u00ab\u00a1Cu\u00e1n laboriosamente vinisteis, tomando vistas y calculando, mientras los pastores corr\u00edan descalzos!\u00bb. La buena voluntad se agradece siempre: Dios siempre agradece lo que se hace por \u00e9l, aunque sea con retraso. Quiz\u00e1s nosotros <strong>debemos ser un poco m\u00e1s comprensivos con los dem\u00e1s<\/strong>, \u00bfno? Llegan tarde, toman precauciones&#8230; es igual, d\u00e9mosles las gracias, sean bienvenidos.<\/p>\n<p>Y <strong>cometen errores<\/strong>. \u00abAl cabo llegasteis al fin de vuestra peregrinaci\u00f3n y la gran estrella se detuvo sobre vosotros. \u00bfY qu\u00e9 hicisteis? Os detuvisteis para visitar al rey Herodes. En vuestro fatal intercambio de cumplidos empez\u00f3 aquella guerra no terminada del poulacho y de magistrados contra el inocente\u00bb. Vale, el da\u00f1o ya est\u00e1 hecho; Herodes ya ha empezado a darle vueltas a la idea de acabar con la vida de aquel Ni\u00f1o. Pero \u00ab<strong>con todo, vinisteis, y no os hicieron volver<\/strong>. Tambi\u00e9n vosotros encontrasteis sitio ante el pesebre [donde estaba el Ni\u00f1o Jes\u00fas, aunque parece que, cuando llegaron los Magos, ya hab\u00eda accedido a una casa modesta en Bel\u00e9n]. <strong>Vuestros regalos no eran necesarios, pero fueron aceptados y puestos cuidadosamente porque fueron tra\u00eddos con amor<\/strong>\u00ab. \u00a1Qu\u00e9 formidable mensaje de acogida, de reconocimiento, de buen voluntad hay en estas palabras! \u00abA los ojos de la sagrada familia no erais menos que el buey o el asno [que seg\u00fan la tradici\u00f3n estabanen el establo junto a Jes\u00fas nacido]\u00bb. <strong>No hay acepci\u00f3n de personas<\/strong>: los pastores, primero; los reyes despu\u00e9s, porque a todos les mov\u00eda el amor. A los que el mundo llama \u00abla elite\u00bb, Helena los pone en su sitio: gracias por venir, pero hab\u00e9is llegado despu\u00e9s de la gente sencilla. Pero, s\u00ed, gracias por venir.<\/p>\n<p>\u00abVosotros sois mis patronos especiales y <strong>los patronos de todos los que llegan tarde, de todos los que han tenido que hacer un tedioso viaje para llegar a la verdad, de todos los confundidos con el conocimiento y la especulaci\u00f3n,<\/strong> de todos los que a trav\u00e9s de la cortes\u00eda comparten la culpa, de todos los que est\u00e1n en peligro a causa de su talento\u00bb. Claro: los Reyes Magos son, de alguna manera, representantes de todos los que, a trav\u00e9s de la ciencia y la filosof\u00eda acaban aproxim\u00e1ndose a la verdad, con esfuerzo, con sacrificio, con errores. Por eso Waugh los nombra patronos de los que vuelven, de los que sortean el dif\u00edcil camino del pensamiento, entre la arrogancia, la superioridad, la superficialidad, la soberbia y la ofuscaci\u00f3n&#8230; Me gusta.<\/p>\n<p>Y acaba: \u00abPor El, que no rechaz\u00f3 vuestros curiosos regalos, <strong>orad siempre por los hombres cultos, oblicuos y delicados<\/strong>. \u00a1Que no se les olvide del todo en el trono de Dios cuando los simples entren en su reino!\u00bb. Decididamente, Helena ten\u00eda <strong>una idea cabal de la igualdad<\/strong>. Y sab\u00eda poner a cada uno en su sitio, empezando por unos reyes, magos y santos. Pero que llegaron tarde. O, con otras palabras, los Reyes Magos, sabios y poderosos, <strong>no tienen un motivo especial para sentirse superiores<\/strong>. Me pregunto si esto se nos aplica tambi\u00e9n a nosotros&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es una carta pidiendo cosas, sino, \u00bfc\u00f3mo dir\u00eda?, resituando a los Reyes Magos. Bueno, tampoco es una carta, sino una reflexi\u00f3n personal que, cuando la le\u00ed, me hizo pensar. El escritor ingl\u00e9s Evelyn Waugh la pone en boca de la emperatriz Helena, la madre del emperador Constantino. 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