{"id":6645,"date":"2017-02-20T13:14:52","date_gmt":"2017-02-20T12:14:52","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=6645"},"modified":"2017-02-06T13:15:01","modified_gmt":"2017-02-06T12:15:01","slug":"de-decadencias-y-tacticas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2017\/02\/20\/de-decadencias-y-tacticas\/","title":{"rendered":"De decadencias y t\u00e1cticas"},"content":{"rendered":"<p>Esta entrada es, como otras muchas, fruto de una idea surgida de repente (y, por tanto, probablemente falsa o, al menos, sospechosa). Me vino en dos partes. La primera, un art\u00edculo de <strong>Juan Pedro Qui\u00f1onero<\/strong> en <strong><em>Nueva Revista<\/em><\/strong>, titulado <strong>\u00abFrancia y el fantasma de la decadencia\u00bb<\/strong> (<a href=\"http:\/\/www.nuevarevista.net\/articulos\/francia-y-el-fantasma-de-la-decadencia\">aqu\u00ed<\/a>, de pago). La segunda, un titular en un peri\u00f3dico sobre <strong>la necesidad que tiene Europa de una t\u00e1ctica ante Trump<\/strong>.<\/p>\n<p>El art\u00edculo de Francia revisa los factores que el autor ve tras el declive de Francia, que se remonta a casi cuarenta a\u00f1os (y sospecho que, en sus ra\u00edces, a unos cuantos siglos). Si tuviese que reducirlo a dos factores, yo se\u00f1alar\u00eda, en primer lugar, <strong>la inviabilidad de su modelo social,<\/strong> muy querido por la izquierda, aplaudido por todos y apoyado con ardor, a menudo con agresividad, por sus sindicatos. Las cifras de d\u00e9ficit y deuda p\u00fablica, competitividad, optimismo empresarial y crecimiento potencial apuntan a <strong>un modelo obsoleto<\/strong>, que se ha aguantado mediante endeudamiento, contraviniendo los acuerdos de la Uni\u00f3n Europea y con creciente malestar en la clase obrera y en la clase media, y con miedo en ambas clases y en la alta.<\/p>\n<p>El segundo factor de la decadencia de Francia es, seg\u00fan el art\u00edculo, <strong>el fin de un modelo que no s\u00e9 si llamar de convivencia social o de cultura<\/strong>, basado en la convivencia pac\u00edfica, la aceptaci\u00f3n de las ideas del otro, el di\u00e1logo y la tolerancia, que ha configurado durante muchos a\u00f1os la idea que desde fuera tenemos de Francia. Ese modelo, dice Qui\u00f1onero, ya no existe. Seg\u00fan \u00e9l, <strong>salt\u00f3 por los aires en los <em>banlieu, <\/em>los barrios perif\u00e9ricos de las grandes ciudades<\/strong>, llenos de inmigrantes de otras culturas, que no han querido, no han podido o no han sabido integrarse en la cultura admitida, probablemente -digo yo- porque esta <strong>ya no les ofrec\u00eda nada atractivo<\/strong>, m\u00e1s all\u00e1 del desempleo permanente, vivir m\u00e1s o menos cerca del margen de la ley, sentirse extranjeros en su pa\u00eds de acogido y sentirse desplazado de\u00a0sus instituciones, empezando por las educativas.<\/p>\n<p>Qui\u00f1onero es francamente pesimista sobre la decadencia francesa. Como europeo, no dejo de preguntarme <strong>c\u00f3mo es el fantasma de la decadencia europea<\/strong>. Y aqu\u00ed viene el titular de peri\u00f3dico que mencionaba antes: <strong>\u00abEuropa necesita una t\u00e1ctica frente a Trump\u00bb<\/strong>. <strong>T\u00e1ctica, no estrategia<\/strong>, o sea, algo cambiante, adaptado a las circunstancias&#8230; pero, \u00bfin\u00fatil? No hay estrategia, porque -y vuelvo ahora al art\u00edculo sobre Francia- <strong>no estamos de acuerdo sobre lo que en econom\u00eda gu\u00eda la estrategia: las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de Europa.<\/strong> <strong>No conocemos nuestras fortalezas<\/strong>, porque no son de Europa, sino de nuestra tribu, y lo que unos consideran fortalezas otros, en el mismo equipo, las llaman debilidades. Y <strong>conocemos nuestras debilidades, pero no queremos admitirlas<\/strong>. De modo que <strong>no podemos aprovechar las oportunidades,<\/strong> que no descubrimos, entre otras razones porque no sabemos qui\u00e9nes somos \u00abnosotros\u00bb. Y <strong>cuando aparecen amenazas, pensamos en t\u00e1cticas.<\/strong> \u00a1Ah!, y no pienso que en Espa\u00f1a estemos mejor preparados que nuestros vecinos ante ese fantasma de la decadencia.<\/p>\n<p>\u00bfMe he vuelto pesimista? \u00a1Ni pensarlo! Pero nos viene bien conocer d\u00f3nde estamos y qu\u00e9 nos pasa, si queremos pensar <strong>c\u00f3mo cerrar nuestras puertas al fantasma de la decadencia y a otros fantasmas.<\/strong> Y vuelvo a algo que he mencionado otras veces en este blog: <strong>la soluci\u00f3n no la tienen nuestros pol\u00edticos y expertos, sino t\u00fa y yo<\/strong>. Yo ya estoy pensando qu\u00e9 debo hacer para protegerme, a m\u00ed y a los dem\u00e1s, el trozo de la decadencia europea que se produce a mi alrededor. Aunque no estoy seguro de tener \u00e9xito en esto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta entrada es, como otras muchas, fruto de una idea surgida de repente (y, por tanto, probablemente falsa o, al menos, sospechosa). 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