{"id":6858,"date":"2017-09-11T11:21:30","date_gmt":"2017-09-11T10:21:30","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=6858"},"modified":"2017-09-03T11:21:41","modified_gmt":"2017-09-03T10:21:41","slug":"perdon-o-justicia-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2017\/09\/11\/perdon-o-justicia-iii\/","title":{"rendered":"\u00bfPerd\u00f3n o justicia? (III)"},"content":{"rendered":"<p>Ya llevo dos entradas con este t\u00edtulo, tratando de explicar<strong> si es necesario perdonar (y pedir perd\u00f3n), o hay que limitarse a cumplir con las exigencias de la justicia, o si hace falta todo eso, y si es posible.<\/strong> En esta entrada rematar\u00e9 el asunto, no sin insistir al lector que no espere aqu\u00ed \u00abla\u00bb soluci\u00f3n al problema, que, me parece,<strong> cada uno debe buscar en su conciencia,<\/strong> sobre todo si es el que tiene que pedir perd\u00f3n, o perdonar, o ambas cosas a la vez (porque, al final, todos estaremos un d\u00eda u otro en un lado de la ecuaci\u00f3n o en el otro).<\/p>\n<p>Hablemos del <strong>perd\u00f3n<\/strong>, que tiene dos vertientes. <strong>El que ha causado da\u00f1o tiene que pedir perd\u00f3n, y el que lo ha recibido tiene que perdonar.<\/strong> No estoy hablando de algo f\u00e1cil: <strong>puede ser enormemente dif\u00edcil<\/strong>. <strong>El que caus\u00f3 el da\u00f1o tiene que reconocerlo,<\/strong> por encima de todas las \u00abrazones\u00bb personales, sociales, ideol\u00f3gicas, jur\u00eddicas, psicol\u00f3gicas, sociol\u00f3gicas&#8230; que le servir\u00edan de justificaci\u00f3n. Tendr\u00e1 que ir, probablemente, m\u00e1s all\u00e1 del hecho concreto, y darse cuenta de que <strong>hay otras muchas cosas que no ha hecho bien<\/strong>; tendr\u00e1 que hacer <strong>un esfuerzo por ponerse en la piel del otro<\/strong>. Pedir perd\u00f3n de verdad implica tambi\u00e9n <strong>estar dispuesto a evitar que vuelva a ocurrir lo que ya pas\u00f3<\/strong>. O sea, es <strong>una oportunidad para volver a empezar<\/strong>, pero no desde cero, porque hay algo que pas\u00f3 y que no puede cubrirse con el trapo del olvido.<\/p>\n<p><strong>El perjudicado tiene que perdonar, y aqu\u00ed el proceso puede ser mucho m\u00e1s largo, complejo y dif\u00edcil,<\/strong> porque pasa por reconocer las propias debilidades, que \u00e9l tambi\u00e9n necesita que otros le perdonen&#8230;\u00a0<strong>No es un acto de debilidad,<\/strong> porque, como ya dije, la justicia debe quedar siempre cubierta. De manera muy especial, si la persona que le ha hecho da\u00f1o seguir\u00e1 en su horizonte (un pariente, un compa\u00f1ero de trabajo, un vecino), es importante <strong>tratar de recomponer la relaci\u00f3n<\/strong>, aunque tomando las medidas de prudencia necesarias, si procede. Y es <strong>una manera de poner coto al deseo de venganza<\/strong>.<\/p>\n<p>En todo caso, <strong>el perd\u00f3n no se sentimentalismo. Ni consiste en desfigurar la realidad, como si el da\u00f1o no hubiese existido<\/strong>: esto ser\u00eda una mentira, quiz\u00e1s un s\u00edntoma de \u00abbuenismo\u00bb, pero no es la manera adecuada de montar las relaciones humanas. <strong>Perdonar significa sufrir, y solo a partir de ese sufrimiento se puede empezar a perdonar<\/strong>. Y hay que <strong>evitar los \u00abfalsos perdones\u00bb<\/strong>, por el estilo de \u00abhago como que olvido, pero me lo guardo y alg\u00fan d\u00eda volveremos a vernos sobre esto\u00bb, o \u00abno me queda otro remedio que perdonar, pero en el fondo no te perdono\u00bb.<\/p>\n<p>Uno debe perdonar, otro debe pedir perd\u00f3n.<strong> \u00bfQui\u00e9n tomar\u00e1 la iniciativa?<\/strong> No lo s\u00e9. En todo caso, uno tiene que manifestar al otro la actitud de que est\u00e1 dispuesto a perdonar, y\/o el otro tiene que manifestar su deseo de ser perdonado. Y esto debe ser <strong>previo a la \u00abnegociaci\u00f3n\u00bb<\/strong> sobre c\u00f3mo recomponemos la justicia quebrantada, de la que ya hablamos. Y a veces ser\u00e1 <strong>un tercero<\/strong> el que tratar\u00e1 de que se aproximen los dos interesados. El Evangelio cuenta el caso de un hombre rico, <strong>Zaqueo<\/strong>, que quer\u00eda ver a Jes\u00fas que pasaba por su pueblo; Jes\u00fas se invit\u00f3 a comer a su casa, y no sabemos de qu\u00e9 hablaron; solo nos dice el texto que, al acabar, Zaqueo manifest\u00f3 su deseo de compensar a los que hab\u00eda perjudicado en sus negocios de forma muy generosa, y de dar mucho dinero a los pobres, como manera de compensar a la sociedad por el mal que hab\u00eda hecho. No sabemos si fue puerta a puerta a pedir perd\u00f3n a los perjudicados; probablemente ni se acordaba de qui\u00e9nes eran, pero estaba dispuesto a atenderlos cuando se lo pidiesen. Esperaba, eso s\u00ed, que ellos le perdonasen. Y, de este modo, <strong>misericordia y justicia se debieron ver cumplidas<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya llevo dos entradas con este t\u00edtulo, tratando de explicar si es necesario perdonar (y pedir perd\u00f3n), o hay que limitarse a cumplir con las exigencias de la justicia, o si hace falta todo eso, y si es posible. 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