{"id":6947,"date":"2017-12-03T11:46:30","date_gmt":"2017-12-03T10:46:30","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=6947"},"modified":"2017-12-01T10:04:40","modified_gmt":"2017-12-01T09:04:40","slug":"sobre-el-sentido-del-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2017\/12\/03\/sobre-el-sentido-del-trabajo\/","title":{"rendered":"Sobre el sentido del trabajo"},"content":{"rendered":"<p>Hace unos d\u00edas me reun\u00ed con algunos amigos para tratar de<strong> entender si tiene sentido el trabajo, y por qu\u00e9<\/strong> (desde el punto de vista del trabajador, no del empleador). Me parece que, si los resultados de una actividad, del trabajo en definitiva, son de tres tipos, tenemos tres posibles motivaciones y tres posibles fuentes de sentido.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Resultados que el trabajo me ofrece desde fuera: salario<\/strong>, derecho a pensiones, reconocimiento, posibilidades de carrera&#8230; Por tanto, ese resultado extr\u00ednseco es una fuente de motivaci\u00f3n. Y, claro, de sentido.<\/li>\n<li><strong>Resultados que el trabajo deja en m\u00ed mismo: satisfacci\u00f3n, aprendizajes operativos<\/strong>, desarrollo de capacidades. Resultados intr\u00ednsecos, que generan motivaciones de este tipo, y sentido.<\/li>\n<li><strong>Resultados de mi trabajo en los dem\u00e1s: servicio, amistad, ayuda<\/strong>, satisfacci\u00f3n de sus necesidades&#8230; Lo importante para m\u00ed de esos resultados trascendentes es que <strong>me dan aprendizajes que me mejoran como persona: valores, actitudes, virtudes.\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Tres posibles fuentes de sentido. <strong>La primera es transitoria y volcada al exterior<\/strong>: quiero el sueldo para&#8230; sacar adelante a mi familia, comprar una casa nueva, tener m\u00e1s riqueza&#8230; <strong>El sentido me lo da esto \u00faltimo, no el trabajo<\/strong>. Y es un sentido ef\u00edmero: la riqueza puede perderse, la seguridad que me da es siempre incompleta, tener m\u00e1s no me har\u00e1 m\u00e1s feliz y, como recuerda el Papa Francisco, esto se acaba: nunca vi un furg\u00f3n de mudanzas seguir al coche en que va el difunto al cementerio, dec\u00eda Francisco. M\u00e1s argumentos: no protege de la envidia, puede fomentar la desigualdad, puede hacernos m\u00e1s ego\u00edstas (si es la \u00fanica o principal causa de mi trabajo)&#8230;<\/p>\n<p><strong>La segunda es mejor. Pero tambi\u00e9n incompleta,<\/strong> porque los aprendizajes no son seguros, y pueden ser negativos (aprender a hacer mal las cosas), pueden moverme el ego\u00edsmo y la soberbia, o puedo encontrarme con un trabajo deshumanizador, mec\u00e1nico, repetitivo, que no es apreciado (que no \u00abme ven\u00bb)&#8230;<\/p>\n<p><strong>Nos queda el tercero, que es mejor. Trabajar con otros<\/strong> es tener el sentido de un trabajo com\u00fan, compartido. <strong>Trabajar para otros da sentido de utilidad y servicio<\/strong> a lo que hago. Como dec\u00eda aquel limpiador de jaulas de monos en el zoo de Londres,<strong> \u00absoy creador de felicidad para ni\u00f1os\u00bb.<\/strong> Puede parecer tambi\u00e9n limitado: quiz\u00e1s el otro no valore el servicio que le hago, o incluso le haga da\u00f1o en lugar de ayudarle, pero&#8230; lo importante es que, cuando yo trabajo para otro, <strong>yo estoy haci\u00e9ndome mejor a m\u00ed mismo<\/strong>. Quiz\u00e1s no somos capaces de darnos cuenta de esto, pero, en todo caso, si metemos a Dios en nuestro trabajo, y lo hacemos para \u00c9l, seguro que ese mejoramiento m\u00edo se produce. Siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos d\u00edas me reun\u00ed con algunos amigos para tratar de entender si tiene sentido el trabajo, y por qu\u00e9 (desde el punto de vista del trabajador, no del empleador). 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