{"id":7093,"date":"2018-04-19T10:25:56","date_gmt":"2018-04-19T09:25:56","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7093"},"modified":"2018-04-15T10:28:14","modified_gmt":"2018-04-15T09:28:14","slug":"el-amor-en-la-empresa-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2018\/04\/19\/el-amor-en-la-empresa-i\/","title":{"rendered":"El amor en la empresa (I)"},"content":{"rendered":"<p>\u00abParece que Antonio nos quiere contar una historia picante de algo que pasa de vez en cuando en las empresas\u00bb&#8230; No: me refiero a algo muy serio. He pasado unos d\u00edas en Puebla, M\u00e9xico, invitado por la <strong>UPAEP, Universidad Popular Aut\u00f3noma del Estado de Puebla<\/strong>, una excelente universidad en la que he aprendido mucho&#8230; y eso es lo mejor que le puede pasar a alguien a quien invitan a \u00abense\u00f1ar\u00bb en otra universidad. <strong>Me invitaron a hablar a varias audiencias de&#8230; el amor en la empresa<\/strong>. Bueno, la empresa era la excusa, porque hablamos del amor en la vida de las personas, en las universidades, en las organizaciones&#8230;<\/p>\n<p>\u00abY, \u00bfqu\u00e9 les dijiste?\u00bb, me pregunta el lector. Vaya, necesitar\u00eda una larga conversaci\u00f3n para reproducir las que tuve estos d\u00edas en Puebla. Pero lo resumir\u00eda en algo que ya he comentado con vosotros, mis lectores, en estos a\u00f1os. Como siempre, empiezo con una <strong>teor\u00eda de la acci\u00f3n humana<\/strong> que es, fundamentalmente, la de mi colega <strong>Juan Antonio P\u00e9rez L\u00f3pez<\/strong>, a quien tanto debo. <strong>La gente act\u00faa por muchos motivos distintos<\/strong>: dinero, carrera, prestigio, aprender, hacer algo por los dem\u00e1s&#8230; Y si t\u00fa eres el directivo de una organizaci\u00f3n y quieres que tu gente colabore contigo, tienes que gan\u00e1rtelos: <strong>que puedan satisfacer sus necesidades, sus motivaciones, al menos en lo que a los fines de tu organizaci\u00f3n se refiere<\/strong>, no en otros aspectos. Por eso, una empresa no es una familia: quiero decir, no debes esperar que en la empresa te traten como te trata (se supone que muy bien, claro) tu marido o tu mujer, tus padres, tus hermanos o tus hijos. <strong>Y entre esas motivaciones est\u00e1 el hacer algo por los dem\u00e1s.<\/strong><\/p>\n<p>Y esto ocurre tambi\u00e9n cuando uno trabaja por dinero, porque seguramente est\u00e1 pensando en sacar su familia adelante, y ayudar a sus padres ya mayores&#8230; o sea, lo hace por los dem\u00e1s, por la motivaci\u00f3n trascendente o prosocial.<\/p>\n<p>Pero esta teor\u00eda de la acci\u00f3n tiene a\u00fan otra dimensi\u00f3n: <strong>lo que ocurre aunque no queramos, o sea, los resultados de mi acci\u00f3n sobre m\u00ed mismo y los dem\u00e1s<\/strong>. Porque cuando yo act\u00fao, lo que yo hago tiene un impacto en m\u00ed y en los dem\u00e1s. Pero esto ser\u00eda largo de explicar, de modo que lo dejo para otro d\u00eda. \u00a1Volved, que nos quedan cosas interesantes que comentar!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abParece que Antonio nos quiere contar una historia picante de algo que pasa de vez en cuando en las empresas\u00bb&#8230; No: me refiero a algo muy serio. 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