{"id":7095,"date":"2018-04-22T10:28:24","date_gmt":"2018-04-22T09:28:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7095"},"modified":"2018-04-15T10:31:18","modified_gmt":"2018-04-15T09:31:18","slug":"el-amor-en-la-empresa-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2018\/04\/22\/el-amor-en-la-empresa-ii\/","title":{"rendered":"El amor en la empresa (II)"},"content":{"rendered":"<p>Promet\u00ed en mi \u00faltima entrada que volver\u00edamos sobre lo que expliqu\u00e9 repetidas veces en una visita reciente a la <strong>Universidad Popular Aut\u00f3noma del Estado de Puebla, UPAEP<\/strong>, en las \u00faltimas semanas. Fui a hablar del <strong>amor en la empresa<\/strong>, y os contaba lo que coment\u00e9 con ellos -y vuelvo a agradecerles el excelente trato de que fui objeto.<\/p>\n<p>Dec\u00eda en mi anterior entrada que parto de una <strong>teor\u00eda de la acci\u00f3n humana<\/strong>, que ya he contado muchas veces en este blog. Y en esa acci\u00f3n humana hay <strong>cosas que ocurren porque yo las deseo, porque forman parte de mi motivaci\u00f3n<\/strong>: trabajo y me pagan (si todo va bien); trabajo y disfruto; trabajo y aprendo; trabajo y presto un servicio a mis clientes y a mis colegas&#8230; Pero hay <strong>otros efectos que no siempre son buscados.<\/strong><\/p>\n<p>Trabajo, digo una mentira, y me convierto en mentiroso. Digo una mentira, y mi subordinado o mi jefe pierde (aunque solo sea un poco) su confianza en m\u00ed. Digo una mentira, y mi cliente, si se entera, se enfada y toma represalias. Es la <strong>l\u00f3gica de las virtudes (y de los vicios):<\/strong> las aprendemos por la repetici\u00f3n de actos: una mentira puede tener un impacto peque\u00f1o, pero si se repite me convierto en mentiroso. Y los dem\u00e1s aprender\u00e1n de mi mentira: alguno se volver\u00e1 mentiroso, porque, si mi jefe me miente&#8230; \u00bfpor qu\u00e9 no voy a mentirle yo a \u00e9l?<\/p>\n<p>Ya tenemos todos los efectos de la teor\u00eda de la acci\u00f3n: <strong>produce resultados esperados y deseados, y tambi\u00e9n no deseados o no esperados, en m\u00ed y en los dem\u00e1s<\/strong>. Entonces, <strong>yo soy responsable de los impactos de mis acciones en m\u00ed (mis aprendizajes negativos) y en los dem\u00e1s<\/strong> (lo que los manuales de moral llamaban el mal ejemplo, o el buen ejemplo, claro). Como dice mi colega <strong>Rafael Andreu<\/strong>, del IESE, <strong>dejamos continuamente huellas, en nosotros y en los dem\u00e1s.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y esas huellas me cambian y les cambian.<\/strong> Mis decisiones futuras, y las suyas, ser\u00e1n distintas. Y aqu\u00ed aparece el <strong>amor<\/strong> que, como virtud, es algo muy sencillo: <strong>querer el bien para m\u00ed (el amor propio es algo bueno, si se entiende bien) y para los dem\u00e1s.<\/strong> Entonces, cuando yo act\u00fao en la organizaci\u00f3n intentando hacer el bien para mis clientes, empleados, jefes, accionistas&#8230; estoy amando. No un amor clamoroso, de suspiros y l\u00e1grimas de emoci\u00f3n, pero amor, al fin y al cabo. <strong>\u00a1Qui\u00e9n nos iba a decir que practicar\u00edamos el amor cada d\u00eda, cada hora, en nuestro lugar de trabajo!<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Promet\u00ed en mi \u00faltima entrada que volver\u00edamos sobre lo que expliqu\u00e9 repetidas veces en una visita reciente a la Universidad Popular Aut\u00f3noma del Estado de Puebla, UPAEP, en las \u00faltimas semanas. 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