{"id":7144,"date":"2018-06-06T11:21:13","date_gmt":"2018-06-06T10:21:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7144"},"modified":"2018-06-04T16:29:10","modified_gmt":"2018-06-04T15:29:10","slug":"sobre-el-sentido-del-trabajo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2018\/06\/06\/sobre-el-sentido-del-trabajo-2\/","title":{"rendered":"Sobre el sentido del trabajo"},"content":{"rendered":"<p>Tema importante el del <strong>sentido del trabajo<\/strong>, del que ha escrito recientemente mi colega del IESE, Dom\u00e8nec Mel\u00e9. En los\u00a0manuales de organizaci\u00f3n, el sentido del trabajo se suele relacionar con el <strong>dise\u00f1o del puesto<\/strong>, que incluye aspectos como la <strong>identidad de la tarea<\/strong> (qu\u00e9 estoy haciendo), su <strong>utilidad<\/strong> (qu\u00e9 necesidades de qu\u00e9 personas estoy satisfaciendo), su <strong>significaci\u00f3n<\/strong> (qu\u00e9 impacto tiene), la <strong>variedad de las capacidades empleadas<\/strong> en \u00e9l y c\u00f3mo crecen esas capacidades, la <strong>autonom\u00eda<\/strong> que yo ejercito en \u00e9l (porque soy yo el que lo hace) o el <strong>reconocimiento<\/strong> recibido. Esto es correcto, pero la clave no est\u00e1 en el dise\u00f1o del trabajo, sino <strong>en el sujeto<\/strong>, en c\u00f3mo esas condiciones objetivas le ayudan o no a encontrar ese sentido, porque aun el trabajo mejor dise\u00f1ado puede degenerar en arrogancia y menosprecio a los dem\u00e1s, en adicci\u00f3n al trabajo, en envidia o en frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Le\u00ed hace tiempo <strong>la historia de una mujer que limpiaba oficinas por la noche<\/strong>, y que se dio cuenta de que algunos empleados alegraban su entorno de trabajo con plantas y flores, pero que nadie se preocupaba de ellas cuando ellos estaban enfermos o de vacaciones, y empez\u00f3 a regarlas y cuidarlas cuando ellos estaban ausentes. Un experto nos dir\u00eda que estaba a\u00f1adiendo nuevas tareas que mejoraban el dise\u00f1o de su trabajo. Pero no: lo que estaba haciendo era<strong> ampliar su mundo de relaciones\u00a0<\/strong>para incluir a aquellos empleados de la oficina, a los que no conoc\u00eda, pero cuyos intereses compart\u00eda. Pienso que no har\u00edan falta primas ni controles para impulsarle a llevar a cabo su trabajo con perfecci\u00f3n profesional, aunque, de hecho, se gan\u00f3 una reprimenda de sus jefes por \u201cperder el tiempo\u201d en algo que a ellos les parec\u00eda irrelevante, pero que era lo que daba sentido a su ocupaci\u00f3n que, de otro modo, ser\u00eda mon\u00f3tona y sin alicientes.<\/p>\n<p>Este ejemplo muestra que <strong>el sentido del trabajo radica en la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s<\/strong>, o mejor, en <strong>c\u00f3mo entendemos esa relaci\u00f3n<\/strong>: en el compromiso, la cooperaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n con el prop\u00f3sito de la organizaci\u00f3n, en las motivaciones prosociales: en definitiva, en ver el trabajo como ocasi\u00f3n de desarrollo de la persona y expresi\u00f3n de su humanidad. Le\u00ed hace tiempo que un limpiador de las jaulas de los monos del zool\u00f3gico de Londres se defin\u00eda como \u201ccreador de felicidad para ni\u00f1os\u201d. Un trabajo vale la pena cuando se entiende como <strong>tarea para otros<\/strong> \u2013y, para los creyentes, cuando la compartimos con el Otro, con Dios.<\/p>\n<p>Joan Robinson, una famosa economista inglesa, contaba que, en una visita a China comunista mucho antes de que Deng Xiaoping pusiese en marcha la modernizaci\u00f3n del pa\u00eds, le invitaron a un viaje fluvial. Al llegar a unos r\u00e1pidos, los viajeros siguieron por la orilla mientras que unos campesinos de la comuna pr\u00f3xima remolcaban el barco. Sujetaron las cuerdas y uno de ellos sac\u00f3 un l\u00e1tigo para dirigir la operaci\u00f3n. La profesora Robinson se escandaliz\u00f3 por esa pr\u00e1ctica, en un pa\u00eds que, dec\u00edan, hab\u00eda superado las miserias morales del capitalismo. Pero le respondieron que lo hab\u00edan pedido los mismos trabajadores: si el barco superaba los r\u00e1pidos, ellos recibir\u00edan su remuneraci\u00f3n, pero a la hora de arrimar el hombro todos ten\u00edan incentivos para fingir que se esforzaban y dejar el trabajo duro para los dem\u00e1s, de modo que era necesario que un capataz experimentado repartiese equitativamente el esfuerzo. Cuando lo que nos mueve es solo <strong>el rendimiento econ\u00f3mico<\/strong>, la coordinaci\u00f3n se consigue mediante incentivos o mediante castigos, pero si median <strong>otros motivos<\/strong>, como el cumplimiento del deber o la camarader\u00eda, las conductas oportunistas son menos probables.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tema importante el del sentido del trabajo, del que ha escrito recientemente mi colega del IESE, Dom\u00e8nec Mel\u00e9. 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