{"id":7151,"date":"2018-06-18T11:16:44","date_gmt":"2018-06-18T10:16:44","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7151"},"modified":"2018-06-12T11:25:19","modified_gmt":"2018-06-12T10:25:19","slug":"la-etica-economica-de-un-buen-libro-de-economia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2018\/06\/18\/la-etica-economica-de-un-buen-libro-de-economia\/","title":{"rendered":"La \u00e9tica en un buen libro de Econom\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Vuelvo sobre el libro de <strong>Jean Tirole, <em>La econom\u00eda del bien com\u00fan<\/em><\/strong>, a la que me he referido en dos entradas anteriores. Ahora quiero hacer notar que, a pesar del t\u00edtulo, el libro es un tratado, divulgativo pero muy serio, de econom\u00eda, <strong>no de \u00e9tica econ\u00f3mica<\/strong>. Las referencias concretas a la \u00e9tica o la moralidad son muy pocas; pero muchos de los asuntos tratados en \u00e9l, probablemente todos, tienen connotaciones morales.<\/p>\n<p>La \u00e9tica asoma por la p\u00e1ginas del libro es la tradicional de los modelos econ\u00f3micos, de <strong>corte consecuencialista o utilitarista<\/strong>. El agente toma sus decisiones de acuerdo con sus intereses y las restricciones que le marcan los recursos disponibles, los precios y el marco legal e institucional; puede tener, por supuesto,<strong> comportamientos altruistas y pro-sociales<\/strong>, pero estos no tienen ninguna significaci\u00f3n \u00e9tica concreta: son <strong>meras preferencias<\/strong> sobre las cuales no cabe hacer ninguna valoraci\u00f3n ni, por supuesto, tratar de modificarlas.<\/p>\n<p>La <strong>concepci\u00f3n de la persona<\/strong> en el libro es la tradicional de los modelos econ\u00f3micos neocl\u00e1sicos, aunque <strong>enriquecida en algunos puntos por las aportaciones de la psicolog\u00eda, la sociolog\u00eda, las neurociencias, el derecho o la religi\u00f3n<\/strong> (cap\u00edtulo 5). En el libro no se habla de lo <strong>que es el bien o el mal<\/strong> para la persona, m\u00e1s all\u00e1 de la satisfacci\u00f3n de sus necesidades y de los efectos de las acciones de los dem\u00e1s o del gobierno sobre ella misma. No hay <strong>aprendizajes morales, no se desarrollan virtudes<\/strong>; no importa si el agente es sincero o mentiroso, justo o injusto, humilde u orgulloso. Tampoco se mencionan <strong>principios de corte deontologista o de la \u00e9tica del cuidado<\/strong>; el \u00fanico principio que aparece es el de <strong>tener en cuenta las consecuencias no previstas de las acciones<\/strong>, pero no es un principio de actuaci\u00f3n para el agente, sino para la sociedad, los pol\u00edticos y los economistas.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, me parece que el libro de Tirole puede hacer mucho bien a los lectores, primero a los meramente interesados en la econom\u00eda, y luego tambi\u00e9n a los preocupados por la \u00e9tica econ\u00f3mica. Y aqu\u00ed dar\u00e9 algunas razones.<\/p>\n<p>El libro <strong>abrir\u00e1 horizontes a los economistas y a los estudiantes de econom\u00eda<\/strong>. En \u00e9l se muestra que el agente econ\u00f3mico es mucho m\u00e1s que un <em>homo oeconomicus<\/em>, pero tambi\u00e9n m\u00e1s que un <em>homo psychologicus, socialis, juridicus, darwinus <\/em>o <em>religiosus, <\/em>como explica en el Cap\u00edtulo 5, que es una llamada a <strong>salir de los silos acad\u00e9micos<\/strong>, algo particularmente importante cuando se enfocan los problemas morales de las decisiones humanas. La ciencia econ\u00f3mica empieza con una <strong>teor\u00eda de la acci\u00f3n<\/strong>, que se deriva de una <strong>teor\u00eda de la persona<\/strong>; el \u00e9nfasis en el mercado da por supuesta esa teor\u00eda, pero pierde sus ra\u00edces; la \u00e9tica, principalmente la basada en las virtudes, vuelve a estar firmemente anclada en una teor\u00eda de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El <strong>concepto de bien com\u00fan<\/strong> que Tirole emplea es, como ya dije, el de buena parte de la modernidad, identificado con el inter\u00e9s colectivo o el bienestar general. En todo caso, <strong>ya es un avance<\/strong> que los economistas se pregunten, como hace Tirole, por los <strong>efectos de las acciones propias sobre los dem\u00e1s.<\/strong> Una \u00e9tica basada en el agente, y no en el mercado o en la pol\u00edtica, pondr\u00eda m\u00e1s \u00e9nfasis en las responsabilidades personales, que deben empezar por los fines (las preferencias), algo que es tab\u00fa para la ciencia econ\u00f3mica, pero que es clave en la acci\u00f3n humana, y deben seguir por los medios, que son los que la econom\u00eda discute. De nuevo, la econom\u00eda se encuentra con la \u00e9tica.<\/p>\n<p>A lo largo del libro, Tirole introduce los problemas y ayuda a entender los fundamentos de la decisi\u00f3n econ\u00f3mica que contienen y los efectos de esa decisi\u00f3n. Viene a ser, pues, <strong>un ejercicio de apertura de miras, de reconocimiento de interdependencias, de consideraci\u00f3n de los efectos a corto y a largo plazo, de humildad<\/strong>. Una vez que se introduce la \u00e9tica en el problema, el an\u00e1lisis se ampl\u00eda, para reconocer efectos no solo sobre las variables propias de los modelos econ\u00f3micos, sino tambi\u00e9n sobre otras, como los aprendizajes mencionados antes, las virtudes. La econom\u00eda se maneja bien con los aprendizajes de conocimientos y capacidades, pero no con los <strong>aprendizajes morales<\/strong>, que inciden sobre las preferencias, es decir, sobre los fines, y tampoco con los aprendizajes morales de otras personas, un \u201cefecto demostraci\u00f3n\u201d que recae directamente sobre las preferencias. Para la econom\u00eda, esto significa que <strong>los juicios de valor no se pueden esquivar<\/strong>, porque aparecen en nuestras preferencias y, por tanto, en nuestras reglas de actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El libro tiene muchas discusiones que se pueden referir a la \u00e9tica, al tiempo que sacan provecho del an\u00e1lisis econ\u00f3mico que hace Tirole. Por ejemplo, los <strong>fallos del mercado<\/strong>, como la contaminaci\u00f3n, despiertan resonancias \u00e9ticas en los agentes y solicitan una acci\u00f3n p\u00fablica, pero, dice Tirole, no tienen un contenido \u00e9tico espec\u00edfico. Pero esto es as\u00ed solo si el problema se define en t\u00e9rminos de instituciones y pol\u00edticas p\u00fablicas, lo que silencia el hecho de que una persona o empresa est\u00e1 llevando a cabo, libre y conscientemente, acciones que causan da\u00f1o a otros. \u00bfTiene alguna responsabilidad el que contamina, si el caso no est\u00e1 tratado por alguna regulaci\u00f3n? \u00bfY si el da\u00f1o puede consistir en la muerte de muchas personas?<\/p>\n<p>Otro ejemplo es el de los <strong>sentimientos de indignaci\u00f3n<\/strong>, que se producen ante ciertas actuaciones que ofenden a muchas personas, por ejemplo la venta de \u00f3rganos o la maternidad subrogada. Tirole sugiere que esa indignaci\u00f3n puede servir para llamar la atenci\u00f3n sobre problemas que, m\u00e1s que morales, dice, son econ\u00f3micos. Y esto es correcto, hasta cierto punto. Pero el hecho de que un problema tenga una dimensi\u00f3n econ\u00f3mica no quiere decir que no tenga, adem\u00e1s, una dimensi\u00f3n \u00e9tica: lo que causa indignaci\u00f3n en estos casos no es el fallo del mercado, sino de<strong> la violaci\u00f3n de la justicia o de otros valores<\/strong>. La moralidad que Tirole considera es solo personal y, por tanto, privada, y no tiene repercusiones en las pol\u00edticas p\u00fablicas; la indignaci\u00f3n social puede ser una mera reacci\u00f3n colectiva, pero frecuentemente tiene que ver con la \u00e9tica social.<\/p>\n<p>En las escuelas de direcci\u00f3n es frecuente que las discusiones de casos sobre \u00e9tica incluyan un detallado an\u00e1lisis econ\u00f3mico de la empresa, su mercado, su estrategia y sus operaciones, necesario para entender en profundidad el problema \u00e9tico de que se trate. El soborno es \u00e9ticamente rechazable, pero no se puede valorar un caso de soborno sin entender la evoluci\u00f3n de las ventas, los incentivos de los vendedores, el ambiente corrupto del pa\u00eds o las pr\u00e1cticas de los competidores. <em>La econom\u00eda del bien com\u00fan<\/em> es un magn\u00edfico ejercicio de an\u00e1lisis econ\u00f3mico de problemas econ\u00f3micos que tienen tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n \u00e9tica. El libro no resuelve los problemas \u00e9ticos, pero sin ese respaldo econ\u00f3mico lo m\u00e1s probable es que las recomendaciones \u00e9ticas se queden en<strong> palabras bonitas<\/strong> o en <strong>recomendaciones inviables.<\/strong> Uno no tiene por qu\u00e9 estar de acuerdo con todos los an\u00e1lisis que Jean Tirole lleva a cabo, pero me parece que podemos aprender mucho de \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vuelvo sobre el libro de Jean Tirole, La econom\u00eda del bien com\u00fan, a la que me he referido en dos entradas anteriores. Ahora quiero hacer notar que, a pesar del t\u00edtulo, el libro es un tratado, divulgativo pero muy serio, de econom\u00eda, no de \u00e9tica econ\u00f3mica. Las referencias concretas a la \u00e9tica o la moralidad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":172,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11722,12798],"tags":[23568,12054,40520],"class_list":["post-7151","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","category-etica-y-responsabilidad-social","tag-bien-comun","tag-etica","tag-moralidad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7151","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/users\/172"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7151"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7151\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7157,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7151\/revisions\/7157"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7151"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7151"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7151"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}