{"id":7165,"date":"2018-06-27T12:18:03","date_gmt":"2018-06-27T11:18:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7165"},"modified":"2018-06-26T17:18:15","modified_gmt":"2018-06-26T16:18:15","slug":"la-prudencia-en-las-finanzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2018\/06\/27\/la-prudencia-en-las-finanzas\/","title":{"rendered":"La prudencia en las finanzas"},"content":{"rendered":"<p>El pasado 25 de junio particip\u00e9 en el IESE en Madrid en una sesi\u00f3n que conmemoraba el <strong>XXV aniversario del Centro Internacional de Finanzas, CIF<\/strong>, comentando una intervenci\u00f3n del Profesor <strong>Christopher Cowton<\/strong> sobre <strong>\u00c9tica y Finanzas<\/strong>. En mi intervenci\u00f3n quise citar a un colega del IESE, el Profesor <strong>Rafael Termes<\/strong>, que fue el primer presidente del CIF, hace un cuarto de siglo. Lo hice a prop\u00f3sito de un principio que mencion\u00f3 Cowton, el de la <strong>prudencia<\/strong>, que Termes llamaba \u201cvirtud caracter\u00edstica del banquero\u201d.<\/p>\n<p>Su importancia radica, primero, en que el agente financiero es <strong>administrador de un dinero que no es suyo<\/strong>, y segundo, que sus decisiones pueden tener <strong>consecuencias muy negativas<\/strong> para sus clientes y para la sociedad, porque forman parte de una red de relaciones entre productos, entidades y mercados, de modo que sus errores pueden tener consecuencias en otras muchas personas y prolongarse en el futuro. Y ese es un \u00e1mbito importante para ejercer la prudencia.<\/p>\n<p>Por eso, en las decisiones financieras de las entidades deben tenerse en cuenta las <strong>consecuencias razonablemente previsibles sobre sus clientes,<\/strong> primero de pasivo, que son los m\u00e1s afectados por sus errores, pero tambi\u00e9n los de activo; y tambi\u00e9n sobre toda la cadena de valor, que afecta a acreedores y deudores de muy diversos niveles, pero en los que se produce el impacto sist\u00e9mico de las decisiones, as\u00ed como sobre la sociedad en general. Porque, con palabras de Juan Pablo II, \u201cla opci\u00f3n de invertir en un lugar y no en otro, en un sector productivo en vez de otro, es siempre una<strong> opci\u00f3n moral y cultural<\/strong>\u201d (<em>Centesimus annus<\/em>, 1991, n. 36).<\/p>\n<p>De manera especial, la prudencia se ha de ejercer en las decisiones que suponen un <strong>riesgo<\/strong> \u2013y este es un tema no solo t\u00e9cnico, sino tambi\u00e9n \u00e9tico. El listado de recomendaciones \u00e9ticas que se deber\u00edan hacer aqu\u00ed podr\u00eda alargarse indefinidamente: no dejarse guiar solo por los <strong>modelos<\/strong> y las cifras; tener en cuenta la <strong>moralidad de las personas<\/strong> con las que se negocia; no ignorar las <strong>se\u00f1ales<\/strong> de mercados e indicadores, especialmente las que se refieren a excesos (de deuda, de riesgo, etc.); buscar <strong>alternativas \u00e9ticas y que sean econ\u00f3micamente aceptables<\/strong> cuando se presentan situaciones dif\u00edciles; <strong>pedir consejo<\/strong> y escuchar; cumplir las <strong>regulaciones<\/strong>, tener memoria del pasado\u2026 Y, muy importante, <strong>no \u201cexternalizar\u201d las decisiones dif\u00edciles,<\/strong> traslad\u00e1ndolas al mercado, la profesi\u00f3n, la regulaci\u00f3n, la ley o los c\u00f3digos de conducta internos. Es decir, <strong>asumir la responsabilidad personal y corporativa<\/strong> por las decisiones.<\/p>\n<p>Y no dar por supuesto el <strong>marco institucional, cultural y moral<\/strong> como un mero dato que, si es posible se esquiva, sino como una realidad que <strong>genera deberes<\/strong>: del mismo modo que no es correcto poner en circulaci\u00f3n medicinas que sabemos pueden tener consecuencias fatales para los pacientes, aunque tengan el visto bueno del regulador, no se pueden tomar decisiones financieras que puedan poner en peligro la estabilidad del sistema, aunque haya un regulador que, en su caso, trate de corregir los problemas. O sea, <strong>la estabilidad del sistema es un bien com\u00fan<\/strong>, que hay que defender entre todos.<\/p>\n<p>Acab\u00e9 mis comentarios con otra referencia a Rafael Termes. En un art\u00edculo publicado en 1995, desarrollaba sus argumentos sobre la \u00e9tica en la banca alrededor de siete puntos, que me parecen un magn\u00edfico compendio de la \u00e9tica del banquero: 1) <strong>Responsabilidad<\/strong>: el banquero es un administrador de caudales ajenos. 2) <strong>Libertad<\/strong>: debe respetar la libertad de las personas en la empresa (empleados y directivos) y fuera de ella (clientes, proveedores, comunidad local), lo que implica vivir la virtud de la fortaleza. 3) <strong>Poder<\/strong>: el financiero tiene poder, y debe ejercerlo de forma recta, que es una de las claves de la buena direcci\u00f3n de una organizaci\u00f3n. 4) <strong>Liberalidad y magnificencia<\/strong>: el financiero debe ejercerlas, porque tiene medios, sin caer en la prodigalidad ni el despilfarro. 5) <strong>Prudencia<\/strong> en todas las decisiones. 6) <strong>Veracidad<\/strong>, necesaria para conseguir la confianza. Y 7) austeridad: <strong>practicarla<\/strong> y exigirla en la organizaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 25 de junio particip\u00e9 en el IESE en Madrid en una sesi\u00f3n que conmemoraba el XXV aniversario del Centro Internacional de Finanzas, CIF, comentando una intervenci\u00f3n del Profesor Christopher Cowton sobre \u00c9tica y Finanzas. 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