{"id":7185,"date":"2018-07-18T12:08:32","date_gmt":"2018-07-18T11:08:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7185"},"modified":"2018-07-15T12:14:19","modified_gmt":"2018-07-15T11:14:19","slug":"hoy-hablaremos-de-las-migraciones-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2018\/07\/18\/hoy-hablaremos-de-las-migraciones-ii\/","title":{"rendered":"Hoy hablaremos de las migraciones (II)"},"content":{"rendered":"<p>En una entrada anterior plante\u00e9 el tema de las <strong>migraciones<\/strong> desde el <strong>punto de vista de los derechos<\/strong>: el derecho de la persona a moverse libremente frente al derecho de las comunidades a autoorganizarse y, por tanto, a limitar el principio de libertad.<\/p>\n<p>El lector me dir\u00e1 que este planteamiento no es v\u00e1lido en la actualidad: cuando un barco repleto de emigrantes, hambrientos y enfermos, se acerca a tus costas, no hay soberan\u00eda que valga. Y estoy de acuerdo: cuando una persona est\u00e1 en la cuneta de la carretera, malherida porque ha sufrido un atropello, yo, que paso por all\u00ed, no tengo derecho a invocar leyes, instituciones y normas (que venga la polic\u00eda de carreteras, que le atienda la sanidad p\u00fablica, que no me ensucie el coche, que no puedan decir que yo le caus\u00e9 nuevas heridas\u2026). La he de atender, me guste o no. Si s\u00e9 medicina, podr\u00e9 hacer mucho; si no, quiz\u00e1s pueda tratar de consolarla. Pero <strong>no puedo mirar a otro lado<\/strong>.<\/p>\n<p>Pero esta manera de ver el problema de los inmigrantes no es la adecuada. Porque el problema que tenemos hoy no es, por ejemplo, el de Suiza cuando los nazis persegu\u00edan a los jud\u00edos en Alemania y los pa\u00edses vecinos se encontraban en la <strong>necesidad de acoger a personas cuya vida corre peligro<\/strong> si no les dejan cruzar la frontera: hay que dejarlos entrar, s\u00ed o s\u00ed. Hemos de distinguir la llegada de un barco, a cuyos pasajeros hay que acoger, lo mismo que al atropellado, y <strong>la probable llegada de miles de inmigrantes, de manera ordenada o no, legales o ilegales<\/strong>.<\/p>\n<p>Porque el barco no es un caso aislado, sino que forma parte de esa <strong>marea humana.<\/strong> Y la manera como resolvamos el problema de la marea va a determinar la soluci\u00f3n que podamos dar al problema del barco. Y <strong>una vez superada la emergencia, la naturaleza del deber cambia<\/strong>: cuando el atropellado va camino del hospital en una ambulancia, yo no me sentir\u00e9 obligado a acompa\u00f1arle. O sea: el deber de acoger al que llega en una patera no es el mismo deber que el de recibirle para siempre; este \u00faltimo deber puede existir, pero es distinto del otro.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s nos viene a la cabeza el recuerdo de que <strong>todos hemos sido emigrantes<\/strong>. Mis padres lo fueron, en los a\u00f1os veinte del siglo pasado, y en Barcelona hay miles de personas que vinieron en los cuarentas, cincuentas y sesentas. Inmigrantes llenaron los Estados Unidos, y Am\u00e9rica Latina. Pero aquello era distinto, y conviene tener esto en cuenta, a la hora de analizar nuestro problema hoy.<\/p>\n<p>Porque <strong>el entorno demogr\u00e1fico y pol\u00edtico era entonces muy distinto<\/strong>. Los espa\u00f1oles que iban a Cuba, a Venezuela o a Argentina hace un siglo, iban a llenar territorios relativamente vac\u00edos, con conocimientos \u00fatiles, una cierta homogeneidad cultural y un r\u00e9gimen pol\u00edtico que los aceptaba con m\u00e1s o menos alegr\u00eda, porque los necesitaban. Desde entonces hemos conocido un <strong>desarrollo demogr\u00e1fico enorme<\/strong> en todo el mundo, sobre todo en Asia y \u00c1frica, y hemos organizado nuestra convivencia en t\u00e9rminos de <strong>Naciones-Estado soberanas<\/strong>, con un mandato de sus ciudadanos para atender, principal si no exclusivamente, las necesidades de sus ciudadanos, por encima de las de los de fuera.<\/p>\n<p><strong>Europa<\/strong>, por ejemplo, es hoy un continente rico, en paz, con unos servicios sociales formidables\u2026 y un d\u00e9ficit de poblaci\u00f3n enorme. Los motivos de, por ejemplo, los del Pr\u00f3ximo Oriente o \u00c1frica para emigrar a Europa no son los mismos que llevaban a los europeos de hace un siglo y medio a cruzar el Atl\u00e1ntico. Y el marco social y pol\u00edtico no es el mismo.<\/p>\n<p>Me dir\u00e1 el lector que\u2026 \u00a1peor para el marco social y pol\u00edtico! Bien, pero habr\u00e1 que convencerles, \u00bfno? Y, <strong>\u00bfc\u00f3mo podemos organizar el di\u00e1logo?<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una entrada anterior plante\u00e9 el tema de las migraciones desde el punto de vista de los derechos: el derecho de la persona a moverse libremente frente al derecho de las comunidades a autoorganizarse y, por tanto, a limitar el principio de libertad. 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