{"id":7187,"date":"2018-07-21T12:14:24","date_gmt":"2018-07-21T11:14:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7187"},"modified":"2018-07-15T12:19:58","modified_gmt":"2018-07-15T11:19:58","slug":"hoy-hablaremos-de-las-migraciones-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2018\/07\/21\/hoy-hablaremos-de-las-migraciones-iii\/","title":{"rendered":"Hoy hablaremos de las migraciones (III)"},"content":{"rendered":"<p>En dos entradas anteriores me he ocupado de <strong>los problemas de las migraciones<\/strong>, de una manera, lo reconozco, desordenada. Pero ya hemos llegado a algunas conclusiones (bueno, yo he llegado: no tengo por qu\u00e9 exigir al lector que participe de mis puntos de vista):<\/p>\n<ul>\n<li>los <strong>principios<\/strong> (morales, pol\u00edticos, econ\u00f3micos) son \u00fatiles, pero no definitivos;<\/li>\n<li>en caso de <strong>emergencia<\/strong>, el deber de acoger es prioritario,<\/li>\n<li>pero, una vez pasada la emergencia, cambia <strong>la naturaleza del deber<\/strong> \u2013y lo que nos interesa es, sobre todo, ese nuevo deber con el inmigrante y con el refugiado;<\/li>\n<li><strong>el mundo ha cambiado<\/strong>, de modo que los argumentos que desarrollamos hace un siglo han de ser revisados, a la vista de las nuevas circunstancias: pueden servirnos para mirar con simpat\u00eda al inmigrante, porque nosotros o nuestros antepasados lo fuimos, pero las <strong>emociones<\/strong>, que son muy \u00fatiles para movernos a actuar, no son lo m\u00e1s adecuado a la hora de buscar soluciones,<\/li>\n<li>y lo que ha cambiado es la <strong>demograf\u00eda<\/strong> (no son unas pocas familias las que quieren marchar, sino muchos millones de personas), la <strong>econom\u00eda<\/strong> (la diferencia entre el pa\u00eds rico y el pobre es ahora mucho mayor que la que pod\u00eda haber entre un pueblo de Castilla y una hacienda argentina en 1900), la <strong>informaci\u00f3n<\/strong>\u2026<\/li>\n<li>y la <strong>organizaci\u00f3n pol\u00edtica<\/strong>, que ahora se aglutina en Naciones-Estado con caracteres distintos de los de hace un siglo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u201cTe gusta complicar las cosas\u201d, me dice el lector. No: me gusta <strong>reconocer las cosas complicadas<\/strong>, cuando lo son. Y complicadas quiere decir que tienen numerosas manifestaciones, y que no podemos descuidar ninguna de ellas, si son relevantes.<\/p>\n<p>Sigamos. Ya he dicho que <strong>el recurso a los principios<\/strong> no nos llevar\u00e1 a un acuerdo, salvo que estemos de acuerdo en qu\u00e9 principio es el m\u00e1s importante. Y no lo estamos. Por eso, he dicho antes, con otras palabras, que <strong>los argumentos morales<\/strong> son importantes, pero tampoco nos llevar\u00e1n a una soluci\u00f3n. S\u00ed nos llevar\u00e1n a ella, si somos capaces de imponer nuestros principios morales a otros, o si queremos vivir de esos principios hasta el final. Pero lo que estamos diciendo es, en definitiva, que los principios morales no son suficientes.<\/p>\n<p>\u201cPero, me dice el lector, el <strong>Papa Francisco<\/strong> ha hablado muy claro sobre esto\u201d. S\u00ed. He aqu\u00ed algunas frases de una homil\u00eda suya, a principios de julio de este a\u00f1o:<\/p>\n<ul>\n<li>\u201cCu\u00e1ntos pobres hoy son pisoteados. Cu\u00e1ntos peque\u00f1os son exterminados\u2026 Y entre ellos, no puedo dejar de mencionar a <strong>los emigrantes y refugiados, que contin\u00faan llamando a las puertas<\/strong> de las naciones que gozan de mayor bienestar\u201d.<\/li>\n<li>\u201cEl Se\u00f1or promete alivio y liberaci\u00f3n a todos los oprimidos del mundo, pero <strong>tiene necesidad de nosotros<\/strong> para que su promesa sea eficaz. Necesita nuestros ojos para ver las necesidades de los hermanos y hermanas. Necesita nuestras manos\u2026\u201d<\/li>\n<li>\u201cFrente a los desaf\u00edos migratorios de hoy, <strong>la \u00fanica respuesta sensata es la de la solidaridad y la misericordia<\/strong>, una respuesta que no hace demasiados c\u00e1lculos\u2026\u201d<\/li>\n<\/ul>\n<p>Pero dice tambi\u00e9n algo m\u00e1s:<\/p>\n<ul>\n<li>\u2026 pero que exige <strong>una divisi\u00f3n equitativa de las responsabilidades, un an\u00e1lisis honesto y sincero de las alternativas y una gesti\u00f3n sensata.<\/strong> Una pol\u00edtica justa\u2026 que prev\u00e9 soluciones adecuadas para <strong>garantizar la seguridad, el respeto de los derechos y de la dignidad de todos<\/strong>; que sabe mirar el bien del propio pa\u00eds teniendo en cuenta el de los dem\u00e1s pa\u00edses\u201d.<\/li>\n<li>\u201cLes pido que sean testigos de la esperanza en un mundo cada d\u00eda m\u00e1s preocupado de su presente, con muy poca visi\u00f3n de futuro y reacio a compartir, y que <strong>con su respeto por la cultura y las leyes del pa\u00eds que los acoge<\/strong>, elaboren conjuntamente el camino en la integraci\u00f3n\u201d.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Desde luego, el Papa invoca l<strong>a solidaridad y la misericordia<\/strong>: los principios morales son necesarios. Pero recuerda tambi\u00e9n que hay una dimensi\u00f3n pol\u00edtica del problema. Y de esto habl\u00e9, brevemente, en una entrada anterior. La <strong>democracia<\/strong> tiene dos facetas: la <strong>protecci\u00f3n de los derechos de la persona,<\/strong> y el <strong>ejercicio del poder colectivo<\/strong>. Si lo que domina es lo primero, el principio de libertad, la decisi\u00f3n colectiva desaparece; si predomina el derecho a organizar la vida pol\u00edtica, el principio de la mayor\u00eda, los derechos de las minor\u00edas desaparecen.<\/p>\n<p>Bueno, ahora que ya he complicado algo m\u00e1s el an\u00e1lisis, dejo la continuaci\u00f3n para otro d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En dos entradas anteriores me he ocupado de los problemas de las migraciones, de una manera, lo reconozco, desordenada. 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