{"id":7206,"date":"2018-08-05T11:22:26","date_gmt":"2018-08-05T10:22:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7206"},"modified":"2018-08-05T11:22:26","modified_gmt":"2018-08-05T10:22:26","slug":"el-trabajo-en-el-arte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2018\/08\/05\/el-trabajo-en-el-arte-i\/","title":{"rendered":"El trabajo en el arte (I)"},"content":{"rendered":"<p>Lo confieso: tengo informaci\u00f3n privilegiada y me aprovecho de ella. Mea culpa! La informaci\u00f3n es el contenido de unas breves p\u00e1ginas de la pr\u00f3xima revista del <strong>IESE<\/strong>, en la que <strong>Guillermo Solana, Director Art\u00edstico del Museo Thyssen Bornemisza<\/strong> comenta cuatro cuadros sobre historia del arte. Tema: <strong>el trabajo humano<\/strong>. La lectura (\u00bffurtiva?) de esa primicia despert\u00f3 en m\u00ed una idea, que duerme en mi interior desde antiguo: <strong>c\u00f3mo aprendemos<\/strong> los seres humanos y<strong> cu\u00e1l es el sentido<\/strong> de lo que hacemos.<\/p>\n<p>El primer cuadro es de <strong>Jean Fran\u00e7ois Millet<\/strong> (1815-1875): <strong>Las espigadoras<\/strong>. El lector probablemente lo recuerde: tres mujeres agachadas en un campo ya segado, recogiendo espigas. Es el trabajo agr\u00edcola en Francia en el siglo XIX, pero podr\u00eda ser, con otros atuendos, el de nuestros antepasados de hace diez o treinta siglos. \u00bfC\u00f3mo deb\u00eda ser el trabajo en esas \u00e9pocas? <strong>Duro, a menudo decepcionante, siempre igual, con pocas novedades y no pocos sustos&#8230;<\/strong>\u00a0Pero Millet dijo: \u00abCuando pint\u00e9is, tanto si se trata de una casa como de un bosque, de un campo o del cielo, o el mar, <strong>pensad en quien lo habita o lo contempla<\/strong>. Una voz interior os hablar\u00e1 entonces de su familia, de sus ocupaciones y labores, y esta idea os llevar\u00e1 dentro de la \u00f3rbita universal de la humanidad\u00bb. El trabajo como reflejo de la persona, de la comunidad, de la humanidad. <strong>El sentido del trabajo lo da la vida<\/strong>. Luego vendr\u00e1 el pintor o el ide\u00f3logo y nos dar\u00e1 una visi\u00f3n idealizada de aquellas mujeres, sudorosas, quiz\u00e1s hambrientas, con dolores y problemas&#8230; Insisto: el sentido del trabajo lo da la vida. No vivimos para trabajar; trabajamos para vivir.<\/p>\n<p>El segundo cuadro es de <strong>L.S. Lowry<\/strong> 1887-1976): el panorama industrial de una ciudad inglesa en los a\u00f1os de la R<strong>evoluci\u00f3n Industrial<\/strong>. Las masas han abandona la tierra, que ya no les da para vivir, y se han ido a la ciudad, grande, deshumanizada, sucia, apretujada&#8230; en busca de <strong>un trabajo cansado, peligroso a veces, duro, mal pagado&#8230;<\/strong> Claro que la alternativa es hambre y ausencia de expectativas en el campo. El trabajador agr\u00edcola, que ten\u00eda nombres y cara, que viv\u00eda en mi pueblo, al lado de mi casa, se ha convertido en el obrero: u<strong>na masa an\u00f3nima, intercambiable<\/strong>\u00a0(\u00bfest\u00e1s enfermo? Vete. Ya vendr\u00e1 otro en tu lugar). Es l\u00f3gico que la lucha de clases saliese de ese entorno: somos colectivos alienados, an\u00f3nimos, nadie nos regalar\u00e1 nada. Claro que hab\u00eda ah\u00ed muchos que <strong>encontraban un sentido a su trabajo:<\/strong> la superaci\u00f3n de la miseria rural (contando con que la miseria ciudadana ser\u00e1 transitoria, quiz\u00e1s para mis hijos o nietos), y quiz\u00e1s esos ratos agradables, pocos probablemente, cuando uno llegada a su \u00bfcasa? y se encontraba a sus hijos, sucios, hambrientos&#8230;, o quiz\u00e1s el recuerdo de lo que sab\u00edan nuestros antepasados: el sentido del trabajo lo da la vida. Bueno, seguiremos otro d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo confieso: tengo informaci\u00f3n privilegiada y me aprovecho de ella. Mea culpa! La informaci\u00f3n es el contenido de unas breves p\u00e1ginas de la pr\u00f3xima revista del IESE, en la que Guillermo Solana, Director Art\u00edstico del Museo Thyssen Bornemisza comenta cuatro cuadros sobre historia del arte. Tema: el trabajo humano. 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