{"id":7392,"date":"2019-02-17T13:05:14","date_gmt":"2019-02-17T12:05:14","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7392"},"modified":"2019-02-08T13:32:49","modified_gmt":"2019-02-08T12:32:49","slug":"a-vueltas-con-la-riqueza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2019\/02\/17\/a-vueltas-con-la-riqueza\/","title":{"rendered":"A vueltas con la riqueza"},"content":{"rendered":"<p>La <strong>\u00abdesaparici\u00f3n\u00bb de la clase media<\/strong> es un alarmante s\u00edntoma que muchos pa\u00edses est\u00e1n experimentando, y que tiene que ver con muchos problemas de nuestras sociedades, avanzadas o no. Aqu\u00ed har\u00e9 un comentario, al hilo de un libro de un conservador cat\u00f3lico ingl\u00e9s, <strong>Hilaire Belloc<\/strong> (1870-1953), titulado <strong>\u00abThe Servile State\u00bb<\/strong>, que ofrece algunas ideas interesantes.<\/p>\n<p>Belloc parte del hecho de que, con el desarrollo del capitalismo, <strong>la distribuci\u00f3n de la renta se hace m\u00e1s desigual<\/strong>, cosa que ya se produc\u00eda hace ahora m\u00e1s de un siglo. Belloc propone tres posibles salidas a este problema. Una: el <strong>colectivismo<\/strong>, o sea, la propiedad p\u00fablica de los medios de producci\u00f3n, la supresi\u00f3n, m\u00e1s o menos completa, de la propiedad privada. Parece una buena soluci\u00f3n, pero es inestable: lleva al segundo modelo, el <strong>Estado servil<\/strong>: el ciudadano se convierte en esclavo del Estado, porque, al no tener propiedad, carece de posibilidades de resistir frente al poder de los que mandan. El tercero, que es el que le gusta a Belloc, es la <strong>sociedad de propietarios<\/strong>: todo el mundo tiene propiedad (su casa, sus muebles, su coche, su capital humano&#8230;), lo que le permite mantener su independencia econ\u00f3mica y su dignidad. Problema: aqu\u00ed act\u00faa el mecanismo se\u00f1alado al principio, la <strong>acumulaci\u00f3n de la riqueza en manos de unos pocos.<\/strong> Ahora, el ciudadano se convierte en esclavo, no del Estado, sino de los que tienen.<\/p>\n<p>Belloc se\u00f1alaba c\u00f3mo colabora el <strong>juego pol\u00edtico<\/strong> en todo esto: el ciudadano vota a los que le ofrecen seguridad de empleo y sueldo, sea el Estado, sean los ricos. Pero el Estado acaba pidiendo m\u00e1s a los propietarios en los que se concentra la riqueza. El equilibrio es <strong>inestable<\/strong>. Belloc volv\u00eda a la idea del <strong>liberalismo cl\u00e1sico<\/strong>, el papel de la propiedad como clave para mantener la independencia y dignidad de la persona y de la familia, para la seguridad, para la eficiencia y el crecimiento, en un equilibrio dif\u00edcil, pero necesario. De hecho, hemos visto largos periodos en la historia reciente en que la desigualdad crec\u00eda y otros en que volv\u00eda a recuperarse; lo primero era pol\u00edticamente inestable, lo segundo pod\u00eda volver a la desigualdad o acentuar la ineficiencia.<\/p>\n<p>Belloc, como en su tiempo Chesterton y m\u00e1s tarde Hannah Arendt, entre <strong>propiedad<\/strong> y <strong>riqueza<\/strong>. Esta es la propiedad considerada como una forma de valor econ\u00f3mico, como la trata la teor\u00eda financiera reciente; aquella es algo que sostiene a la persona. La riqueza es <strong>individualista<\/strong>; la propiedad es <strong>comunitarista<\/strong> (que no comunista). Esto nos lleva a distinguir la <strong>libertad pol\u00edtica<\/strong> de la <strong>libertad econ\u00f3mica<\/strong>: como recordaron los liberales cl\u00e1sicos, aquella no es posible sin esta. Y esta exige estar libre de depender de otro, no del todo, porque somos humanos, pero s\u00ed en buena parte. La libertad, para Belloc, y la dignidad humana se basa en la propiedad, no en la riqueza. El Estado del bienestar es un buen medio para&#8230; mantener a los ciudadanos dependientes.<\/p>\n<p>Llegados a este punto, el lector se encontrar\u00e1 perplejo. Si entiendo bien a Belloc, a pesar de la diferencia de a\u00f1os y, por tanto, de mentalidad, me parece que lo quiere decir es que ense\u00f1emos a pescar, no que regalemos pescado. O sea, que revisemos nuestro <strong>Estado del bienestar<\/strong>, para ver si es compatible con la <strong>libertad<\/strong> del ser humano, con su <strong>dignidad<\/strong>, con sus derechos y con su autocontrol. Se nos llena la boca cuando decimos que \u00abtengo derecho a mi pensi\u00f3n, a mi vivienda, a mi autonom\u00eda&#8230;\u00bb. Pero a lo mejor lo que hemos conseguido es el derecho a que otro nos d\u00e9 lo que necesitamos. O sea, a ser dependientes, no libres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00abdesaparici\u00f3n\u00bb de la clase media es un alarmante s\u00edntoma que muchos pa\u00edses est\u00e1n experimentando, y que tiene que ver con muchos problemas de nuestras sociedades, avanzadas o no. Aqu\u00ed har\u00e9 un comentario, al hilo de un libro de un conservador cat\u00f3lico ingl\u00e9s, Hilaire Belloc (1870-1953), titulado \u00abThe Servile State\u00bb, que ofrece algunas ideas interesantes. 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