{"id":7455,"date":"2019-04-14T11:59:08","date_gmt":"2019-04-14T10:59:08","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7455"},"modified":"2019-04-05T17:26:10","modified_gmt":"2019-04-05T16:26:10","slug":"fukuyama-y-las-motivaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2019\/04\/14\/fukuyama-y-las-motivaciones\/","title":{"rendered":"Fukuyama y las motivaciones"},"content":{"rendered":"<p><strong>Francis Fukuyama<\/strong>, el del fin de la historia, ha escrito un libro titulado <strong>\u00abIdentidad\u00bb<\/strong> (traducido por editorial Deusto). Uno no tiene por qu\u00e9 estar de acuerdo con todo lo que dice (yo tampoco lo estoy), pero s\u00ed puede ponerse a pensar sobre lo que dice. Fukuyama se preocupa por los <strong>conflictos sociales y pol\u00edticos<\/strong> que vemos hoy en d\u00eda. \u00bfSe deben al dinero? No siempre, dice. Hay algo que es importante, a la hora de explicar esos sucesos, y que no consiste solo, ni principalmente, en que alguien sale perdiendo, sino en que alguien no se siente bien tratado: <strong>alguien cuya \u00abidentidad\u00bb no ha sido respetada<\/strong>.<\/p>\n<p>Por <strong>identidad<\/strong> Fukuyama entiende algo interno, un \u00abyo interno\u00bb que tiene su valor, su dignidad, y que se espera que se le reconozca. La sociedad actual da un gran valor precisamente a esa identidad (me parece que forma parte de la deriva <strong>individualista<\/strong>). Si la polic\u00eda dispara contra un ladr\u00f3n negro, esto se ve no solo como el da\u00f1o a una persona, sino como una agresi\u00f3n a su identidad racial, que es tambi\u00e9n a la de los dem\u00e1s de esa misma raza y, en general, a la de todos los que no sean de la raza de los polic\u00edas, o sea, blancos.<\/p>\n<p>Fukuyama explica, en el cap\u00edtulo 2, lo que dice la <strong>teor\u00eda econ\u00f3mica<\/strong> sobre c\u00f3mo somos los seres humanos. No somos simplemente <strong>maximizadores de una utilidad centrada en el bienestar material<\/strong>. Explica que hay gente que est\u00e1 dispuesta a morir por los dem\u00e1s, ech\u00e1ndose a las ruedas de un tren para sacar a un ni\u00f1o que ha ca\u00eddo all\u00ed, o at\u00e1ndose una bomba al pecho y haci\u00e9ndola explosionar en un objetivo determinado. No hay inter\u00e9s personal ah\u00ed, dice, al menos en el sentido que decimos los economistas. Hay, s\u00ed, <strong>preferencias<\/strong>, que pueden ser altruistas o ego\u00edstas, pero en un sentido m\u00e1s amplio que el de la teor\u00eda econ\u00f3mica. Hay, dice, cr\u00edticas abundantes a esa teor\u00eda, basadas en evidencias emp\u00edricas: la gente no siempre hace aquello que consideramos que deber\u00eda hacer, lo que es \u00abracional\u00bb. Pero no tenemos una teor\u00eda alternativa.<\/p>\n<p>Fukuyama acude a <strong>Plat\u00f3n<\/strong> para explicar que se mueve a veces por el <strong>deseo<\/strong> (tengo sed, quiero beber) y por la <strong>raz\u00f3n<\/strong> (pero no debo beber de esta charca, porque estar\u00e1 contaminada y contraer\u00e9 una enfermedad). Pero a\u00f1ade otra cosa: nos movemos por lo que consideramos que <strong>tiene valor:<\/strong> estoy dispuesto a dar la vida por aquel ni\u00f1o o por aquella causa, y me avergonzar\u00e9 si alguien me considera cobarde porque no lo hago. Y esos valores a veces <strong>los formulamos nosotros<\/strong> (no hace falta que alguien nos diga qu\u00e9 hemos de hacer cuando tenemos sed), y otras veces <strong>los formulan los otros<\/strong> (debes estar dispuesto a morir por un ni\u00f1o o por una causa).<\/p>\n<p>Dignidad, estima, igualdad, reconocimiento&#8230; Lo que vemos en nuestros d\u00edas es que hay <strong>grupos de personas<\/strong> que reivindican ese reconocimiento, esa igualdad, y eso es lo que explica, seg\u00fan Fukuyama, el <strong>malestar<\/strong> que inunda hoy nuestra sociedad. Los que conocemos la <strong>teor\u00eda de las motivaciones de P\u00e9rez L\u00f3pez<\/strong>, encontramos las tres que \u00e9l mencionaba: la <strong>extr\u00ednseca<\/strong> (el dinero, pero no solo el dinero, sino las dem\u00e1s cosas que vienen de los dem\u00e1s, en positivo, como el reconocimiento y, en negativo, como el desprecio o el maltrato), la <strong>intr\u00ednseca<\/strong> (la que tiene lugar en el mismo agente: lo que aprende, por ejemplo, o la satisfacci\u00f3n que le proporciona lo que hace, pero tambi\u00e9n la irritaci\u00f3n por sentirse maltratado, o sea, la <strong>repercusi\u00f3n interna<\/strong> de lo que ve que los otros le hacen), y, finalmente, la <strong>trascendente<\/strong> (que es la que nos mueve a actuar por los dem\u00e1s: y aqu\u00ed vendr\u00eda el tirarse a la ruedas del tren o atarse la bomba al pecho, a no ser que esto lo hagamos por quedar bien&#8230;).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francis Fukuyama, el del fin de la historia, ha escrito un libro titulado \u00abIdentidad\u00bb (traducido por editorial Deusto). 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