{"id":7623,"date":"2019-11-25T10:28:09","date_gmt":"2019-11-25T09:28:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7623"},"modified":"2019-11-21T10:51:38","modified_gmt":"2019-11-21T09:51:38","slug":"cuando-la-persona-va-a-trabajar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2019\/11\/25\/cuando-la-persona-va-a-trabajar\/","title":{"rendered":"Cuando la persona va a trabajar"},"content":{"rendered":"<p>Me gustaron algunas ideas de la psicoterapeuta <strong>Esther Perel<\/strong> en el <strong>Financial Times<\/strong> (<a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/aaa3b29a-ffb0-11e9-be59-e49b2a136b8d\">aqu\u00ed<\/a>). La primera es la que he intentado reflejar en el t\u00edtulo de esta entrada: cuando la persona se presenta en su puesto de trabajo, <strong>lleva \u00abpuesto\u00bb todo lo que \u00abes\u00bb<\/strong>: su inteligencia, su memoria, su historia, sus sentimientos, sus preocupaciones, su visi\u00f3n del mundo y del lugar que ocupa en el mundo, lo que espera de los dem\u00e1s&#8230; No deja nada de eso en casa, a diferencia de las cosas que \u00abtiene\u00bb. Por tanto, <strong>\u00abespera\u00bb mucho<\/strong> m\u00e1s que un puesto de trabajo y un salario.<\/p>\n<p>Esto tiene varias consecuencias. <strong>Nuestras \u00abnecesidades\u00bb en el puesto de trabajo son muchas<\/strong>: esperamos que nos traten bien, hacer amigos (a veces no, pero es cuesti\u00f3n de tiempo), encontrar sentido a nuestra vida&#8230; Con terminolog\u00eda que he usado otras veces, nos movemos por motivos extr\u00ednsecos (dinero, palmaditas en la espalda), intr\u00ednsecos (aprender, pasarlo bien, encontrar sentido a lo que hacemos) y trascendentes (servicio, socialidad).<\/p>\n<p>Perel saca otra consecuencia de esa idea: el trabajo, o mejor, todo lo que hacemos, es <strong>una contribuci\u00f3n a nuestra identidad:<\/strong> \u00bfqui\u00e9n soy yo? En buena medida, <strong>me lo \u00abdir\u00e1n\u00bb los dem\u00e1s<\/strong> en sus relaciones conmigo. Y esto tiene otra consecuencia: si la identidad nos preocupa, querremos <strong>dar la mejor versi\u00f3n de nosotros mismos<\/strong>. Y esto es muy \u00abdemanding\u00bb, muy eixgente, como dicen los anglosajones. Por eso necesitamos un ambiente agradable a nuestro alrededor, al menos de buen compa\u00f1erismo y, si es posible, de verdadera amistad. Porque entonces no necesitamos con tanta urgencia \u00abdemostrar lo que somos\u00bb.<\/p>\n<p>Otra idea: en nuestra sociedad actual \u00abpedimos\u00bb a nuestra pareja o a nuestro puesto de trabajo <strong>lo que antes nos daba una familia extensa, el barrio<\/strong>, los amigos con los que jug\u00e1bamos en la calle&#8230; Ten\u00edamos a nuestro alrededor una comunidad, que nos restaba libertad, pero que nos formaba; ahora tenemos la libertad, pero estamos m\u00e1s solos.<\/p>\n<p>La moraleja que saco de todo esto es que hemos de mirar de otra manera el puesto de trabajo y las relaciones laborales, que se salen del marco jur\u00eddico, organizativo, para entrar en el <strong>relacional y \u00e9tico<\/strong>. Por eso, en la empresa hay que pensar a menudo: \u00bfqu\u00e9 \u00abquieren\u00bb mis empleados -no lo que dicen que quieren, sino lo que de verdad \u00abquieren\u00bb? No podemos darles nosotros el sentido de lo que hacen y la identidad que tratan de encontrar, pero debemos darles <strong>un ambiente en que puedan encontrarlo ellos, con sus compa\u00f1eros,<\/strong> porque la empresa es una comunidad de personas con un prop\u00f3sito com\u00fan, como ya he dicho otras veces.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me gustaron algunas ideas de la psicoterapeuta Esther Perel en el Financial Times (aqu\u00ed). 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