{"id":7680,"date":"2020-02-04T13:30:07","date_gmt":"2020-02-04T12:30:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7680"},"modified":"2020-02-01T13:53:49","modified_gmt":"2020-02-01T12:53:49","slug":"el-desperdicio-en-la-comida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2020\/02\/04\/el-desperdicio-en-la-comida\/","title":{"rendered":"El desperdicio en la comida"},"content":{"rendered":"<p>El <strong>National Institute for Food and Agriculture<\/strong> de los Estados Unidos ha promovido un estudio sobre el <strong>desperdicio en la comida de los hogares<\/strong> norteamericanos. Los estudios anteriores se refer\u00edan al desperdicio global; en el caso de los hogares es m\u00e1s dif\u00edcil calcularlo, porque no est\u00e1 claro qu\u00e9 es \u00abcomida desperdiciada\u00bb. Los investigadores han partido de datos sobre los componentes de las familias y han calculado la cantidad de alimentos necesarios para mantener el peso de las personas, de modo que, por diferencia con lo que han comprado, pueden calcular el desperdicio. \u00bfDiscutible? S\u00ed, claro, pero&#8230; algo es algo, para empezar. El estudio no se refiere al <strong>desperdicio de envases, embalajes y similares<\/strong>, que merece un comentario aparte.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n general es que los norteamericanos desperdician del orden <strong>1.866 d\u00f3lares al a\u00f1o en alimentos por persona,<\/strong> casi el 32% de la cantidad de comida que compran. Como es l\u00f3gico, el desperdicio var\u00eda mucho de unas familias a otras, pero incluso las m\u00e1s ahorradoras desperdician casi el 9% de sus compras. Las que m\u00e1s desperdician son las de <strong>mayores ingresos<\/strong> y las que practican <strong>dietas m\u00e1s sanas<\/strong>, porque consumen m\u00e1s alimentos perecederos, como verduras y fruta. Entre las que menos desperdician est\u00e1n las que tienen m\u00e1s <strong>inseguridad en su alimentaci\u00f3n<\/strong> (probablemente porque no saben si comer\u00e1n ma\u00f1ana) y las <strong>familias m\u00e1s numerosas<\/strong> (seguramente porque lo que no se come uno, se lo come otro). Entre los que menos desperdician est\u00e1n los que van al supermercado con <strong>una lista de lo necesario,\u00a0<\/strong>lo que significa ya una actitud economizadora, y los que tienen que hacer viajes m\u00e1s largos para suministrarse.<\/p>\n<p>El estudio es relevante porque no se desperdician solo patatas o pescado, sino <strong>tierra, trabajo, capital, recursos varios&#8230;<\/strong> un gran desperdicio nacional, que el consumidor paga, de modo que el desperdicio va contra \u00e9l mismo. Y tambi\u00e9n porque ese desperdicio es un gran productor de <strong>gases de efecto invernadero<\/strong> -el estudio sugiere que los consumidores mundiales de alimentos ser\u00edan los terceros, detr\u00e1s de Estados Unidos y China, en emisiones de estos gases.<\/p>\n<p>Leyendo esto me acuerdo el cuidado con que mi madre aprovechaba cualquier cosa que sobrase en la mesa, probablemente porque el <strong>nivel de ingresos<\/strong> de mi familia y la <strong>falta de abastecimientos<\/strong> en Espa\u00f1a en los a\u00f1os 40 y 50 era tan acuciante que la despilfarro era, simplemente, impensable. Ahora no tenemos esos incentivos econ\u00f3micos para ahorrar alimentos. Tendr\u00edamos que sustituirlos por <strong>actitudes moralmente responsables<\/strong>. Primero, en el \u00e1mbito personal y familiar: aunque mi econom\u00eda me lo permite, \u00bftengo derecho a hacerlo? Y segundo, en el terreno social: \u00bfme lo puede permitir mi sociedad?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El National Institute for Food and Agriculture de los Estados Unidos ha promovido un estudio sobre el desperdicio en la comida de los hogares norteamericanos. Los estudios anteriores se refer\u00edan al desperdicio global; en el caso de los hogares es m\u00e1s dif\u00edcil calcularlo, porque no est\u00e1 claro qu\u00e9 es \u00abcomida desperdiciada\u00bb. 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