{"id":7846,"date":"2020-06-12T10:11:42","date_gmt":"2020-06-12T09:11:42","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7846"},"modified":"2020-06-11T09:11:57","modified_gmt":"2020-06-11T08:11:57","slug":"a-vueltas-con-la-funcion-de-compliance","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2020\/06\/12\/a-vueltas-con-la-funcion-de-compliance\/","title":{"rendered":"A vueltas con la funci\u00f3n de compliance"},"content":{"rendered":"<p>Caen en mis manos, con retraso, unas notas de <strong>Mar\u00eda Marta Preziosa<\/strong>, profesora de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Argentina, sobre la funci\u00f3n de <strong>compliance<\/strong> o cumplimiento normativo (<a href=\"https:\/\/empresa.org.ar\/2019\/coc-clash-of-compliance\/\">aqu\u00ed<\/a>), que me ayudan a hacer algunas reflexiones. La primera es que compliance responde a dos principios: <strong>colectivismo<\/strong> y <strong>reputaci\u00f3n<\/strong> que proceden de un derecho anglosaj\u00f3n y de una \u00e9tica protestante.<\/p>\n<p>Colectivismo quiere decir que <strong>la empresa se ve como un sujeto colectivo, con personalidad propia y capaz de tomar decisiones morales<\/strong>. Por tanto, un programa de compliance estar\u00e1 orientado a la consecuci\u00f3n de resultados colectivos, no a las conductas individuales. <strong>Las personas est\u00e1n al servicio del sujeto colectivo, la empresa.<\/strong> En el l\u00edmite, las personas no cuentan. Reputaci\u00f3n quiere decir que debe haber coherencia entre la actuaci\u00f3n de las personas y la de la empresa; por eso, cuando no se hacen las cosas bien, hay que denunciar.<\/p>\n<p>Preziosa relaciona esto con la idea de que<strong> la \u00e9tica de la empresa es una construcci\u00f3n cultural<\/strong>: \u00abaqu\u00ed hacemos las cosas as\u00ed; si no te gusta, m\u00e1rchate\u00bb. Una construcci\u00f3n cultural no se puede juzgar desde otra, salvo que admitamos que esta \u00faltima es superior a la primera, lo que a priori no es aceptado en nuestra sociedad. Por tanto, <strong>la empresa acaba siendo un ente con una \u00e9tica propia<\/strong>, porque lo que es objetivo desde el punto de vista antropol\u00f3gico (aqu\u00ed hacemos las cosas as\u00ed) se convierte en criterio moral (aqu\u00ed hay que hacer las cosas as\u00ed).\u00a0Y entonces aparece la cultura del pa\u00eds: aqu\u00ed hacemos las cosas as\u00ed&#8230; de modo que <strong>la empresa debe asumir la moral del pa\u00eds.<\/strong><\/p>\n<p>El tema del relativismo \u00e9tico es importante. Si la empresa tiene sus propias reglas morales, \u00bfc\u00f3mo se respeta la libertad de la persona? Y si la empresa sigue la cultura moral del pa\u00eds, \u00bfd\u00f3nde queda la libertad de la persona? Por eso, me parece importante partir de la consideraci\u00f3n de que la empresa es <strong>una comunidad de personas libres que, voluntariamente, se ponen de acuerdo para sacar adelante un proyecto de servicio a la sociedad, que beneficia a sus propios stakeholders internos<\/strong>. Si la persona es libre y tiene su propia dignidad innata, no concedida por la sociedad, entonces el criterio \u00e9tico de la persona debe estar por delante del de la empresa, que debe estar siempre al servicio de la persona, de todas las personas implicadas. Vamos, me parece a m\u00ed&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caen en mis manos, con retraso, unas notas de Mar\u00eda Marta Preziosa, profesora de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Argentina, sobre la funci\u00f3n de compliance o cumplimiento normativo (aqu\u00ed), que me ayudan a hacer algunas reflexiones. 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