{"id":7993,"date":"2020-10-30T12:35:35","date_gmt":"2020-10-30T11:35:35","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/?p=7993"},"modified":"2020-10-30T12:35:35","modified_gmt":"2020-10-30T11:35:35","slug":"la-teoria-de-las-ventanas-rotas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/2020\/10\/30\/la-teoria-de-las-ventanas-rotas\/","title":{"rendered":"La teor\u00eda de las ventanas rotas"},"content":{"rendered":"<p>Ya me hab\u00eda olvidado de la<strong> teor\u00eda de las ventanas rotas<\/strong>, sobre la que escrib\u00ed en la prensa hace ahora 16 a\u00f1os, cuando me llamaron para pedirme una sesi\u00f3n online con gente joven de Latinoam\u00e9rica para hablar de la <strong>virtud social del civismo<\/strong>. De modo que uno de estos d\u00edas tendr\u00e9 ocasi\u00f3n de rememorar esa teor\u00eda.<\/p>\n<p>Todo viene de un experimento que llev\u00f3 a cabo en 1969 <strong>Philip Zimbardo<\/strong>, un psic\u00f3logo de la Universidad de Stanford, que dej\u00f3 \u00ababandonado\u00bb un coche en el barrio del Bronx, en Nueva York, con las placas de matr\u00edcula arrancadas y las puertas abiertas, \u00abpara ver qu\u00e9 pasaba\u00bb. Lo que pas\u00f3 es que a los 10 minutos empezaron a robar los componentes del coche, y a los tres d\u00edas no quedaba nada de valor, si bien la tarea de destrozarlo continu\u00f3.<\/p>\n<p>No contento con ese experimento, abandon\u00f3 otro coche en un barrio rico de Palo Alto, en California. Durante una semana el coche permaneci\u00f3 intacto, en vista de lo cual machac\u00f3 trozos de la carrocer\u00eda con un martillo. E inmediatamente se inici\u00f3 el mismo proceso de convertir el coche en chatarra.<\/p>\n<p>El argumento que se desprende del experimento es que se trataba de <strong>un bien que no era propiedad de nadie<\/strong>, o sea, que nadie cuidaba de \u00e9l. Todos tenemos ahora experiencias parecidas: un grafiti en una pared es el preludio de todo el barrio sucio con pintadas. Est\u00e1 claro que las paredes tienen due\u00f1os, y cumplen una funci\u00f3n para los que pasan por la calle, pero si uno est\u00e1 dispuesto a robar la radio de un coche abandonado, tambi\u00e9n estar\u00e1 dispuesto a causar da\u00f1o a la propiedad de otros.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed es donde aparece el <strong>civismo<\/strong>, <strong>conjunto de ideas, sentimientos, actitudes y h\u00e1bitos (virtudes, con otras palabras) que hacen de los individuos y de los grupos buenos miembros de la sociedad pol\u00edtica, buenos ciudadanos<\/strong> (que de ah\u00ed viene el nombre, civismo, de <em>cives<\/em>, ciudadano, en lat\u00edn). El civismo tiene que ver con la<strong> convivencia social<\/strong>, porque, como dec\u00eda Arist\u00f3teles, somos \u00abanimales sociales\u00bb, pero no autosuficientes, de modo que tenemos necesidad unos de otros, y esto exige actuar de determinadas formas. Tiene que ver con <strong>tolerancia<\/strong> y <strong>respeto<\/strong>, aunque estas virtudes se quedan un poco cortas, en cuanto que se encogen de hombros ante el que piensa distinto de nosotros: que piense como quiera, no nos vamos a pelear por eso. Pero el civismo forma parte de la virtud de la <strong>justicia<\/strong>, la que nos obliga a dar a los dem\u00e1s, en este caso a los conciudadanos, lo que es suyo, aquello a lo que tienen derecho, el bien com\u00fan, que es algo m\u00e1s que aguantarnos unos a otros, porque tiene que ver con la virtud de la amistad pol\u00edtica, de la que hablaba Arist\u00f3teles.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya me hab\u00eda olvidado de la teor\u00eda de las ventanas rotas, sobre la que escrib\u00ed en la prensa hace ahora 16 a\u00f1os, cuando me llamaron para pedirme una sesi\u00f3n online con gente joven de Latinoam\u00e9rica para hablar de la virtud social del civismo. De modo que uno de estos d\u00edas tendr\u00e9 ocasi\u00f3n de rememorar esa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":172,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12798,10775],"tags":[112870,112869,112868],"class_list":["post-7993","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-etica-y-responsabilidad-social","category-sociedad","tag-amistad-social","tag-civismo","tag-teoria-de-las-ventanas-rotas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/users\/172"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7993"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7993\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7994,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7993\/revisions\/7994"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.iese.edu\/antonioargandona\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}