{"id":4131,"date":"2024-11-26T08:30:47","date_gmt":"2024-11-26T07:30:47","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.iese.edu\/empresario-mundo\/?p=4131"},"modified":"2024-11-21T09:45:10","modified_gmt":"2024-11-21T08:45:10","slug":"el-arte-de-la-prudencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.iese.edu\/empresario-mundo\/2024\/el-arte-de-la-prudencia\/","title":{"rendered":"El arte de la prudencia"},"content":{"rendered":"<p>Terminaba mi post anterior recomendando al empresario que procure ser prudente y trate de ense\u00f1ar esa virtud a sus herederos. La cuesti\u00f3n reside en c\u00f3mo se puede ense\u00f1ar la virtud de la prudencia. Las virtudes se pueden perfeccionar, pero al igual que los valores, no se ense\u00f1an: se contagian.<\/p>\n<p>Aporto en este post algunos aforismos que he sacado del libro El arte de la prudencia, de Baltasar Graci\u00e1n.<br \/>\nHe extra\u00eddo algunos de los aforismos que forman el libro con el \u00e1nimo de que puedan ayudar a aquellos que quieran iniciarse en el ejercicio de tal virtud, en el proceloso mundo de la empresa y en la vida en general (mantengo el n\u00famero del aforismo por si el lector lo quiere localizar en el libro):<\/p>\n<p>6 Estar en el culmen de la perfecci\u00f3n. No se nace hecho. Cada d\u00eda uno se va perfeccionando en lo personal y en lo laboral, hasta llegar al punto m\u00e1s alto, a la plenitud de cualidades, a la eminencia. Esto se conoce en lo elevado del gusto, en la pureza de la inteligencia, en lo maduro del juicio, en la limpieza de la voluntad. Algunos nunca llegan a ser cabales, siempre les falta algo; otros tardan en hacerse. El hombre consumado, sabio en dichos, cuerdo en hechos, es admitido, e incluso deseado, en el grupo singular de los discretos.<\/p>\n<p>11 Tratar con quien se pueda aprender. El trato amigable debe ser una escuela de erudici\u00f3n, y la conversaci\u00f3n una ense\u00f1anza culta. Hay que hacer de los amigos, maestros, y compenetrar lo \u00fatil del aprendizaje con lo gustoso de la conversaci\u00f3n. Debe alternarse el placer con los entendidos, pues as\u00ed se disfruta lo que se dice con el aplauso con que se recibe, y se disfruta lo que se oye con la ense\u00f1anza. Habitualmente la conveniencia propia nos lleva a otra persona, y as\u00ed se ennoblece. El prudente frecuenta las casas de los hombres eminentes, pues son escenarios de grandeza m\u00e1s que palacios de la vanidad. Hay se\u00f1ores reputados de prudentes que son or\u00e1culos de toda grandeza con su ejemplo y en su trato. Pero, adem\u00e1s, el grupo de sus acompa\u00f1antes es una cortesana academia de sensatez, tacto e ingenio.<\/p>\n<p>295 No presumir, sino hacer. Se fingen muy ocupados los que no tienen en qu\u00e9. Lo convierten todo en misterio sin ninguna gracia: son camaleones que se alimentan de aplausos, provocando mucha risa. Si la vanidad siempre caus\u00f3 enfado, aqu\u00ed risa: las hormiguitas del honor van mendigando hechos. El sabio no debe hacer ostentaci\u00f3n ni de sus m\u00e1s importantes cualidades: hay que contentarse con hacer y dejar para otros el hablar. Que haga cosas, pero que no las pregone. No hay que alquilar una pluma de oro para que escriba sucias mentiras que nadie cree. Mejor es aspirar a ser un h\u00e9roe que aspirar \u00fanicamente a parecerlo.<\/p>\n<p>297 Actuar siempre como si nos vieran. El prudente considera que le miran o que le mirar\u00e1n. Sabe que las paredes oyen y que lo mal hecho acaba saliendo a la luz. Aunque est\u00e9 solo, act\u00faa como si todo el mundo le viera, porque sabe que todo se sabr\u00e1. Mira ya como testigos a los que, cuando se enteren, lo ser\u00e1n despu\u00e9s. Quien desea que todos le vean no se preocupa de que desde fuera le puedan observar en su casa.<\/p>\n<p>Por razones de extensi\u00f3n del post no puedo a\u00f1adir mis propios comentarios, aunque me temo que poco podr\u00eda a\u00f1adir despu\u00e9s de haber transcrito la versi\u00f3n original de Baltasar Graci\u00e1n.<br \/>\nEspero que os resulten de alguna utilidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Terminaba mi post anterior recomendando al empresario que procure ser prudente y trate de ense\u00f1ar esa virtud a sus herederos. La cuesti\u00f3n reside en c\u00f3mo se puede ense\u00f1ar la virtud de la prudencia. Las virtudes se pueden perfeccionar, pero al igual que los valores, no se ense\u00f1an: se contagian. 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