Trabaja sin perder la calma

Gestión del estrés en el entorno laboral

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El estrés pasa factura a nivel personal, no cabe duda, pero, ¿sabías que también puede afectar a la cuenta de resultados de tu compañía?

Tan solo en el Reino Unido cada año se pierden más de 13 millones de jornadas laborales a causa del estrés, con un coste para las empresas de 480 millones de euros.

El profesor Alberto Ribera, que imparte el curso “Gestión del estrés, enfoque y bienestar”, te ofrece algunos consejos para gestionar el estrés:

  • Cuídate. Como saben todos los padres, los niños pequeños cogen un berrinche cuando están cansados o hambrientos. Aunque no lleguemos a tanto, también los adultos acusamos esas carencias. Duerme las horas necesarias, haz ejercicio y ten una dieta saludable.
  • Encuentra tu equilibrio interior. Meditar y atender tus necesidades espirituales (ya sea en un parque, un bosque o un lugar de culto) puede parecer un lujo, pero te ayudará a ser más productivo y estar más distendido en el trabajo.
  • ¿Multitarea? No, gracias. Para Ribera, pensar que hacer varias cosas aumenta la productividad no es más que un cliché. Por el contrario, advierte, es ineficiente, provoca estrés y errores y perjudica tu memoria. En vez de ello:
    • Haz una sola tarea a la vez y no la dejes hasta haberla terminado, o divide los proyectos más grandes en tareas que puedas hacer de un tirón.
    • Apaga el móvil, la tableta, el ordenador, las alertas de email y otros dispositivos por el estilo a no ser que los necesites para la reunión o la tarea que tengas entre manos.
  • Practica el mindfulness. Se trata de un estado de autoconciencia y atención plenas. Si aprendes a desoír el ruido y te concentras en lo importante, serás más productivo, tomarás mejores decisiones e incrementarás tu estabilidad emocional y bienestar general. ¿Cómo lograrlo?
    • Ejercita el “músculo” de la atención. Empieza por la respiración. Cuando te distraigas, simplemente asúmelo y respira para volver a concentrarte.
    • En lugar de flagelarte cada vez que se te vaya el santo al cielo, piensa en cómo y cuándo te ocurre. Con el tiempo, la práctica de la autoconciencia y de la concentración entrenan tu cerebro para estarlo en el momento indicado.
    • Presta atención a tus reacciones emocionales. En cuanto notes alguna, no le pongas coto, simplemente identifícala. Así atemperarás tus ánimos ante cualquier situación estresante.
  • Déjate llevar, en el sentido de sumergirte en una actividad que da placer en el momento y mejora tu bienestar general, es decir, lo contrario de una experiencia estresante o una distracción. Elige tareas que realcen tus habilidades y supongan un desafío, pero no excesivo.
  • Aprende a decir no a los plazos que no puedas cumplir, a los asuntos urgentes que impidan ocuparte de los que son prioritarios para ti, y a los subordinados o colegas cuando te pasan el trabajo que les has delegado. Protege tu tiempo y tu lista de tareas.
  • Busca ayuda. No te avergüences, pídela siempre que te sientas agobiado.
  • Conecta con los demás. El contacto con tu familia y amigos rebaja el estrés. También el reírse. Unas cuantas pausas de este tipo te ayudarán a sobrellevar mejor las situaciones estresantes que surjan en la oficina.

» REFERENCIAS

IESE. “Estrés, lo importante es aprender a gestionarlo”. Noticia publicada el 14 de diciembre de 2015.

Ribera, A y Guillén, J. L. “Los beneficios de la atención plena. Una ventana a la inteligencia apreciativa”. IESE Insight, núm. 20, 1er trimestre de 2014.


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