5 consejos para ser más creativo… y que tu equipo te siga

La creatividad, en el corazón de la empresa | Imagen: iStock

La creatividad, en el corazón de la empresa | Imagen: iStock

Aunque todos pensamos que la creatividad es más importante que nunca en un mundo laboral en constante cambio, solo uno de cada cuatro empleados siente que está desarrollando su potencial creativo.

La teoría es fácil: la creatividad conduce a la innovación, lo cual es una ventaja competitiva para las empresas y un motor de prosperidad económica. Pero en la práctica de las organizaciones, las cosas no parecen tan fáciles… ¿Cómo puedes cerrar esa brecha entre el potencial creativo y la realidad de la empresa? ¿Es posible conseguir que las personas a tu alrededor desarrollen todo su talento creativo? Tom Kelley, socio de la firma de diseño industrial IDEO, nos ofreció algunas pistas en la última Global Alumni Reunion del IESE: “No tenemos que darle creatividad a nadie”, dice Kelley. “Solo tenemos que desbloquearla. Está allí”.

Paso 1: Desarrolla tu confianza creativa

La confianza creativa es una combinación de dos cosas: nuestra capacidad natural de proponer ideas y la valentía para actuar. La buena noticia es que, al menos para Kelley, todos nacemos creativos – de ahí la abundante creatividad de los niños.

Eso significa que el trabajo en sí consiste en recuperar tu creatividad innata y trabajar en el otro aspecto: la valentía.

Muchas personas creen que un ejecutivo de alto nivel se siente cómodo proponiendo ideas, pero hacer sugerencias inusuales y creativas es completamente diferente de resolver problemas de rutina. ¿A qué esperas a levantar la mano durante una reunión y proponer esa nueva idea?

Paso 2: Recuerda que todas las personas son creativas

No basta con que tú tengas un buen nivel de confianza creativa. Es importante crear un ambiente de trabajo receptivo a nuevas ideas, donde todos se sientan cómodos proponiendo soluciones que puedan ser compartidas por el resto del equipo.

Quizás tendrás que dar un giro a tu vocabulario. Lo que decimos y cómo lo decimos puede tener un profundo impacto en la cultura creativa. Cambia el “No puedo” y “No podemos” por “Cómo podríamos…”

Esto no tiene que implicar buscar fuera de tu empresa y atraer nuevos talentos creativos. A menudo, vale la pena el esfuerzo de elevar la creatividad de las personas que ya están, dado que aportan conocimiento institucional y experiencia. Rodéate de profesionales que tengan amplia y contrastada experiencia en lo suyo, al mismo tiempo que posean una vocación multidisciplinar, que disfruten trabajando en equipo y que crean siempre que lo imposible puede llegar a ocurrir.

Paso 3: La empatía enciende la chispa de la creatividad

No pienses solo en el producto o servicio de tu compañía. Piensa en todas y cada una de las personas que los usan. Mezcla tecnología y humanidad. Intenta encontrar aquella parte de la experiencia de tus clientes con tu empresa que sea más complicada de lo que debe ser, y busca maneras de simplificarla. Pregúntate: ¿qué necesita realmente la gente? Para responder tendrás que poner en práctica el proceso creativo que lleva a satisfacer esa necesidad.

Ten en cuenta que el diseño no es innovación. El diseño es el proceso y la innovación es el resultado. Somos creativos cuando buscamos soluciones a los problemas que se generan, pero somos innovadores cuando los productos, servicios o procedimientos que hemos puesto en marcha son realmente útiles y, al mismo tiempo, generan valor para la empresa.

No temas cuestionarte por qué tú y tu empresa hacéis las cosas de la manera en que las hacéis. Si la respuesta es “porque siempre lo hemos hecho así”, quizás no sea una respuesta lo suficientemente buena.

Paso 4: Experimenta a menudo y ampliamente

La prueba y el error son cruciales para la innovación. Tienes que empezar sabiendo que no todas las propuestas están destinadas al éxito, pero también que los errores no tienen por qué ser sinónimos de fracaso. Una de las creencias más arraigada en la cultura popular es aquella que sostiene que los genios creativos fallan muy pocas veces. Sin embargo, no es así. Inventores históricos como Thomas Edison, Alexander Graham Bell y Henry Ford erraron en multitud de ocasiones, pero no permitieron que eso les detuviera. Edison dijo: “No he fallado. Simplemente he encontrado 10.000 formas que nunca funcionarán”. A la larga, las ideas geniales de ciertos hombres no surgen porque tienen éxito más frecuentemente que los demás, sino porque hacen más intentos. Es decir, están dispuestos a fracasar más veces hasta alcanzar la meta.

Pierde el miedo al fracaso y persevera.

Paso 5: Vende tu idea con una buena historia

El storytelling ha demostrado ser una valiosísima herramienta de comunicación. Por eso es muy importante, en el proceso creativo, usar el poder de la narrativa para asegurarte una buena acogida de las ideas cuando están adquieren cuerpo y son lanzadas al mercado.

Desde tiempos inmemoriales, los profesionales del marketing han entendido cómo un buen mensaje contribuye al éxito de un producto o una marca y que una comunicación pésima puede dar al traste con una idea realmente innovadora. “Si tienes los datos correctos, la tecnología correcta y la historia correcta, puedes construir una empresa valiosa”, dice Kelley.

Como dice Kelley, la creatividad se potencia cuando se trabaja en equipo y se favorece el debate de ideas. Algo que hacemos en todos los programas programas de formación de directivos del IESE. Gracias a la metodología del caso y otras formas de aprendizaje activo ayudan a reforzar la confianza de los directivos y desarrollar las competencias necesarias para ser más creativos y eficaces.

Además, en el portafolio del programas enfocados puedes encontrar dos programas cortos especialmente dedicados a la innovación: “Creating Problem Solving: Implementing Design Thinking” y “Digital Mindset: How to Innovate and Lead your Business for the Future“.

Post disponible en: Inglés

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