Innova como un emprendedor, incluso si no lo eres

 

Trabajar en una firma establecida no debería frenarte a la hora de innovar.

Si trabajas en una ‘startup’, la innovación es parte de tu día a día. Pero si te encuentras en una empresa más establecida, especialmente si es grande, es probable que el ritmo del cambio sea más lento.

Esto no debería frenarte a la hora de innovar. De hecho, la supervivencia de tu empresa podría depender de ello. Abundan los ejemplos disruptivos, pero tomemos el gigante hotelero Hilton. Fundado hace 100 años, cuenta con hoteles y otras propiedades que suman 850.000 habitaciones en todo el mundo y su valor de mercado es de 25.800 millones de dólares. Sin embargo, en tan solo 10 años y empezando desde cero, Airbnb ha superado la capitalización de Hilton mientras gestiona el cuádruple de habitaciones.

El frenético ritmo de cambios que viven los negocios hoy en día hace difícil para las grandes empresas poder innovar a la velocidad que exige el mercado. Las ‘startups’, en cambio, poseen la agilidad y la capacidad de tomar riesgos que tanto necesitan las grandes organizaciones, aunque sus recursos, como el personal o las instalaciones, son mucho más limitados.

Como ejecutivo, ¿qué hacer en esta situación? Una solución pasa por la que podría ser una de las relaciones económicas más importantes del siglo XXI: la colaboración entre grandes corporaciones y empresas emergentes, conocida como ‘Corporate Venturing’. A continuación, algunos consejos para fomentar la innovación:

  • Define una estrategia integral: Primero, analiza detenidamente la estrategia propia de innovación interna. Después, intenta identificar las áreas de negocio de la empresa más vulnerables a una disrupción. Finalmente, define la naturaleza de las oportunidades que busca la empresa, y selecciona las áreas que ofrecen perspectivas de crecimiento más atractivas. Una reciente investigación del IESE identifica una serie de características que distinguen aquellos proyectos de ‘corporate venturing’ más rápidos y eficientes, basándose en entrevistas con directores de innovación de más de un centenar de empresas. En sus conclusiones, subraya el establecimiento de una estrategia integral y compartida tanto dentro como fuera de la empresa como un elemento fundamental para evitar redundancias y generar más valor.
  • Utiliza el mecanismo adecuado: Una vez definida la estrategia, el siguiente paso es seleccionar el mecanismo de colaboración más apropiado. La variedad de opciones de colaboración entre empresas establecidas y startups es muy diversa, desde ‘hackatons’ y competiciones con premio, a incubadoras o aceleradoras, y las compañías no tienen por qué limitarse a una única fórmula. En la fase de creación, por ejemplo, las empresas suelen optar por mecanismos con un coste relativamente bajo y que pueden desplegarse de forma rápida, como las misiones de exploración. Pasados unos años, en la etapa de crecimiento, estos mecanismos van perdiendo peso en favor de otros más complejos, como las incubadoras o el capital riesgo corporativo, y finalmente aceleradoras.
  • Recalibra la métrica tradicional: Si mides la innovación solamente por su retorno financiero a corto y medio plazo, nunca vas a innovar – y probablemente pierdas oportunidades de gran potencial a largo plazo. Debemos fijarnos en otros indicadores de éxito. En algunas empresas, los proyectos de innovación tienen un centro de coste independiente y los tiempos de sus ciclos de presentación de informes son distintos.
  • Involucra a otros departamentos: Según se desprende de distintos estudios, los proyectos más rápidos y eficientes distribuyen los costes de innovación entre la central, la unidad de negocio y la de ‘corporate venturing’. De este modo se puede aumentar el presupuesto total de innovación y estimular la participación de otras unidades de negocio en los proyectos. Es importante que participen en la toma de decisiones para que se involucren en el proyecto desde el principio.
  • Incorpora el pensamiento ‘startup’: El éxito de los proyectos está ligado a la naturaleza emprendedora de los mismos. Los mejores proyectos adoptan los principios ‘agile’, como la delegación de la autoridad; estructuras más planas, rápidas y sencillas; libertad para probar nuevas ideas (y fracasar); procesos modulares y la apuesta por la acción.

La innovación es clave para el éxito de un negocio, y empieza contigo. En el IESE, la mentalidad emprendedora es parte de todos nuestros programas de Executive Education, desde dirección general de largo formato como el Programa de Alta Dirección de Empresas (PADE), Programa de Dirección General (PDG) y Programa de Desarrollo Directivo (PDD); hasta Programas Enfocados más cortos sobre áreas y habilidades concretas y conferencias sectoriales que examinan las últimas tendencias de la industria.

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Post disponible en: Inglés

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