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Hombre y mujer: diferencias reales y estereotipos

niño y niña [1]

Cuando nace un nuevo ser humano, nace hombre o mujer. Para comprobarlo, el médico que atiende a la parturienta, o la propia madre, no tienen más que mirar los genitales del bebé recién nacido… y exclamar gozosos:  “¡Es una niña!” o “¡Es un niño”!

En la actualidad estamos asistiendo a una desintegración progresiva de las fronteras entre lo biológico y aquello que proviene del comportamiento cultural. ¿Es todavía relevante preguntarnos si somos hombres o mujeres? ¿O se trata de algo irrelevante para entender nuestra identidad, como ya muchos sostienen?  A simple vista se pueden apreciar las diferencias físicas entre hombres y mujeres, pero de un tiempo a esta parte se ha creado artificialmente -y hay obviamente intereses para ello- una ideología: la ideología de género, que sostiene que lo meramente físico y observable no es razón suficiente para hablar de hombre o mujer, como tampoco lo sería lo intelectual, neurológico, el comportamiento ante diferentes estímulos, etc.

Alicia V. Rubio, en su libro “Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres”

“desmiente los postulados y conclusiones de la ideología de género desde campos tan diversos como la antropología, la neurofisiología, la anatomía y, sobre todo, la realidad, el sentido común y la experiencia cotidiana. Es un libro que pone al descubierto la silenciosa infiltración de esta ideología reduccionista en nuestra vida y entorno.” (De la contraportada)

De hecho, ser hombre o mujer significa ser humano pero de modo distinto (xx, xy). Las diferencias cromosómicas marcan la personalidad -al mismo tiempo única e irrepetible- de cada ser humano. Si analizamos los últimos estudios nos encontramos con estas diferencias:

  1. El cuerpo del hombre es distinto al de la mujer desde el vientre materno.CEREBRO-OK [2]
  2. Los cerebros son distintos.
  3. Los juegos, innatos, sin ninguna influencia externa, son distintos en los niños y en las niñas.
  4. Las mujeres se identifican más con su cuerpo.
  5. Las formas de comunicarnos son distintas.
  6. Los movimientos corporales son distintos.
  7. La forma de conquista, enamoramiento y afectividad funcionan de manera diferente.

En este artículo [3](basado en el libro “Antropología para inconformes”, del profesor de la Universidad de Navarra Juan Fernando Sallés) podéis leer más sobre diferencias y ver un vídeo [4]muy ilustrativo sobre el tema. La autora del artículo, ingeniero con muchos años de experiencia laboral,  pertenece a ese alto porcentaje de mujeres que, tras haber luchado por conseguir un grado aceptable de conciliación y no conseguirlo, acaban por abandonar temporalmente su profesión para dedicarse íntegramente a su familia.

Estereotipos en la empresa

A propósito de las diferencias, hace unos días, un artículo en el Financial Times (que podéis leer aquí [5]) aseguraba que la presencia de un mayor número de mujeres en posiciones senior ayuda a romper el tópico de que “si pensamos en un líder, pensamos en un hombre“. Abundando en la diferencia, hay infinidad de evidencias en el mundo sobre la efectividad que las mujeres tienen como modelos de liderazgo. El hecho de ver a otras mujeres liderando ha incrementado la autoconfianza de muchas otras, y las ha hecho capaces de superar estereotipos o sesgos inconscientes, y de lanzarse a competir en ámbitos tradicionalmente dominados por hombres, cambiando también las creencias que hombres y mujeres tienen sobre lo que debe ser un líder efectivo.

1312-not-mujeres-consejeras-ibexLa diferencia está inscrita en nuestra intuición original, del mismo modo que lo está la complementariedad de hombre y mujer. En filosofía, se conoce como sindéresis  la voluntad humana inclinada al bien natural. Con la sobrecarga de información de hoy en día, es comprensible que muchos caigan en los atajos mentales que clasifican y etiquetan a una persona o un grupo. Pero los estereotipos son dañinos, sobre todo en lo que respecta a cómo los hombres y las mujeres deben comportarse en el trabajo o en el hogar. Aquí tenéis el artículo [6]que Esther Jiménez y yo acabamos de publicar en el último número de IESE Insight (“El avance del talento femenino: Cómo romper los techos de cristal y de cemento“)

Los estereotipos… ¿siguen presentes? Podéis verlo en este vídeo. Dejo la respuesta a vuestro juicio.

Imagen de previsualización de YouTube [7]