La internacionalización de las pymes

La internacionalización es la asignatura pendiente de las pequeñas y medianas empresas. Sólo un pequeño porcentaje de estas empresas exporta o se internacionaliza, debido a la falta de recuros de todo tipo, económicos, de personas, de conocimientos y de mentalidad internacional.

Las pymes tienen un gran futuro si eligen bien un nicho de mercado , de producto o geográfico, y allí hacen algo nuevo o algo mejor que la competencia, ya sea en precio o en diferenciación. La estrategia basada en el precio siempre es peligrosa, y no conviene entrar en una guerra de precios, porque siempre sale alguien más barato. Es mejor diferenciarse, ya sea en calidad, en servicio, en tecnología, en un nuevo enfoque al cliente, etc.

Tres ejemplos de pymes del sector de alimentación y bebidas que han hecho algo nuevo y lo han internacionalizado:

  1. Castillo de Canena.
    En un sector de moda como el aceite de oliva y donde España es el primer productor mundial, aún se exporta mucho a granel, sobre todo a Italia, que lo envasan y lo venden como producto italiano en todo el mundo. Rosa Vañó, trabajaba en una multinacional del sector, mientras su familia tenía plantaciones de olivos en el sur de España vendiendo a granel. Rosa decidió salir de la multinacional y creó la marca Castillo de Canena y con aceite de oliva virgen extra de gran calidad, ha posicionado la marca como producto premium en las principales tiendas gourmet de todo el mundo, huyendo de los grandes mercados y del retail tradicional, donde el aceite es una comodity, como ocurre en España e Italia.
  2. Cascajares.
    Alfonso Jiménez es un emprendedor nato. De la crianza de pollos, pasó a producir productos derivados del pollo envasados al vacío, hasta que descubrió un nicho fantástico. El pavo para la fiesta de Thanksgiving Day en USA. Ideó un Turkey envasado al vacío y con la colaboración del cocinero español José Andrés afincado en USA, lanzó el producto con gran éxito y hoy ya tiene una fábrica en Canadá.
  3. Sangría Lolea.
    Bruno Balbás, junto a su socio, ha revolucionado un producto tan maduro como la sangría. Ha reposicionado la marca con envases muy atractivos y vendiendo por todo el mundo la sangría como producto premium.

Tres ejemplos de cómo pymes pueden innovar en segmentos de mercado e internacionalizar con productos premium.

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