Emprendimientos poco deseables

El emprendimiento tiene últimamente buena prensa. Con razón, hay que añadir, si se hace bien y resuelve una necesidad social: debería ser la manera de satisfacer nuevas necesidades incluso tal vez antes de que los futuros clientes se hayan dado cuenta de que las tienen. Además, claro, de crear puestos de trabajo que deberíamos esperar que fueran dignos y con una remuneración adecuada.

Pero no cualquier emprendimiento es bueno. De hecho, los puede haber abiertamente malos desde diferentes puntos de vista. Quizás (concediendo el beneficio de la duda, por si acaso) iniciados con buena fe, pero sujetos a comportamientos abiertamente inmorales.

Un buen mal ejemplo salía el domingo pasado (26/2/2017) en el diario “Ara”. Si lo entiendo bien, hay chicas (“influencers”) que llevan una determinada ropa de marca en youtube, o donde sea, y entonces hay otras que lo ven y quieren comprar esa ropa inmediatamente. El iniciador de la empresa, Víctor Garcia-Nadal, les proporciona los medios informáticos para poder hacerlo. Él mismo lo expresa así: “Sabemos que las chicas entre 14 y 35 años son las más compulsivas a la hora de comprar: quieren todo lo que ven. Por ahora queremos exprimir al máximo este segmento de mercado”.

Vamos al diccionario. “Compulsivo” significa “Que tiene impulsos irresistibles”. Es decir, lo que hace el señor García-Nadal es aprovechar el impulso irresistible para conseguir enseguida una venta, no fuera que el impulso irresistible desapareciera al rato. Y quedarse con una modesta comisión del 25%. Aunque recomendando a las chicas que venden los vestidos de “segunda mano” que el importe lo den a una ONG.

Todo esto es una inmoralidad, pero hablemos en términos meramente empresariales. En los últimos tiempos, quien más quien menos, en el mundo empresarial, quiere tener una “misión”, aunque a menudo ésta se reduce a unas palabras bonitas vacías de contenido que salen en la Memoria de la empresa, donde se trata de expresar el servicio que proporciona ésta al resto de la sociedad. El señor García-Nadal va un paso más allá: no sólo no tiene misión, sino que tiene una anti-misión: no da servicio al resto de la sociedad, la exprime. Exprime el impulso irresistible de algunas chicas, que tratarán de satisfacerlo quizá sacando dinero de necesidades reales que, así, y gracias a esta compra, no se podrán satisfacer (por ejemplo, de una buena alimentación, de una buena formación, de la familia …). Y el señor García-Nadal se quedará una buena parte, por supuesto. Y quiere crecer. Con marketing. A saber de qué especie, pero lo dejamos para cuando lo concrete…

¿Dónde irá el resto? La empresa, para anestesiarse del mal que puede hacer, recomienda a las “influencers” que lo den a una ONG. Es lo que faltaba. Un negocio socialmente nefasto, se va a basar en la explotación mezquina de los motivos “nobles” que las chicas que ceden la ropa pueden tener, y trata de redimirse así, con “responsabilidad social”. Parece mentira que el diario Ara pueda poner esto como ejemplo de nada. ¡Ah! Y en todo ello reciben la inestimable ayuda de Bankia, empresa que nos ha esquilmado una buena cantidad de dinero a los contribuyentes, que les ha ayudado a “focalizar”. Hay, pues, mucha gente a la que le debería dar vergüenza, todo esto… si la tuvieran, claro.

 

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3 thoughts on “Emprendimientos poco deseables

  1. Toda la razón, creo también que se ha creado una completa burbuja alrededor del “emprendimiento” e incluso muchos han sabido ver oportunidad de negocio en vender sueños y humo a personas o colectivos que saben perfectamente que no alcanzarían el éxito en condiciones normales.

  2. De acuerdo en todo. Y un par de matices: Cuando esto crezca (ojalá no lo haga), nos “venderán” puestos de trabajo en los que otras personas aprenderán a exprimir (¿propiciar?) impulsos enfermizos, contribuyendo a una sociedad objetivamente peor. ¿Esto es un negocio bien entendido? Más o menos como el de un narco –rentable, sí, pero… Y luego lo de la contribución a ONGs… quizá dará lugar a algo postivo socialmente, pero en ningún caso compensará el otro resultado negativo; la responsabilidad social corporativa de verdad forma parte integrante del negocio si lo es genuinamente –la “otra” es un aditamento voluntario no exigible para disimular, de cuya utilidad final en este contexto no estoy nada seguro en general.

  3. Este documento contiene un doloroso ejemplo de una empresariedad desordenada. Valdría la pena indagar la participacón relativa de este tipo de empresariedad dentro de la sociedad actual. Si llegase a ser significativa, podríamos estar ante un hecho destructivo de nuestra sociedad.
    Un viejo refrán indica “cría cuervos y te sacaran los ojos”. En el caso que nos incumbe podríamos estar ante el peligro de ‘irracionalización’ del cliente de este tipo de empresa y, con ello, con la ‘irracionalización’ de una parte significativa de nuestra sociedad.

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