Se acaba el tiempo y lo de Grecia pinta todavía peor…

No ha acabado la historia de las negociaciones de la troika con Grecia, pero probablemente esta semana, mañana, día 18, conoceremos el final:

  • Si la troika concede prórroga para seguir negociando.
  • Si concede el préstamo de 7,2 millardos de euros (miles de millones).
  • Si se da el acuerdo por roto. 

A día de hoy todo pinta que será esto último lo que sucederá: se romperán las negociaciones.

Se veía venir, no hacía falta ser profeta (ver el post del 20 de mayo). Syriza ganó las elecciones con la promesa de acabar con la austeridad, teóricamente impuesta por la troika y de revertir buenas parte de las medidas adoptadas por gobiernos anteriores (privatizaciones, reducción funcionarios, etc).

El “sentimiento de dignidad nacional pisoteada” le ayudó a conseguir votos y su enfrentamiento con la troika animó a muchos votantes griegos… al principio. Pero con esos postulados no había nada que negociar con la troika. Además, los posibles acuerdos, de haberse alcanzado, no se aprobarían en el parlamente griego, donde Syriza cuenta con una rama muy radical de izquierda que no está a dispuesta a ceder nada de sus promesas electorales. De hecho y, desde el primer momento, el gobierno de Tsipras-Syriza no ha manifestado seria voluntad negociadora: cambios de propuestas, retrasos, idas y venidas, amenazas, para luego concordia… nada serio. Solo la impuntualidad en los plazos ya manifestaba poca seriedad.

En el lado opuesto la troika y los votantes ya estaban cansados de prestar. Los préstamos a Grecia han sido entre 240 y 330 millardos (según como se mire) en cinco años; es dos veces el PIB de Grecia. Como si al gobierno de España le hubieran dado 2.000 millardos para pagar a sus funcionarios, pensionistas, etc etc. Una «fiesta».

La confianza entre los negociadores, rota

Ya se ve que no podía llegarse a acuerdo alguno. Y se vió más claro a primeros de mayo (y por eso lo escribí), cuando desapareció la confianza personal entre los negociadores. Y sin confianza no hay posibilidad de acuerdo alguno.

Desde entonces la situación no ha hecho más que empeorar y ahora, por primera vez, en esta semana, los negociadores europeos empiezan a hablar con claridad sobre lo que piensan y sobre lo que han propuesto a Grecia. Hasta ahora callaban para no estropear el ambiente de la negociación. Parece un signo claro de que han tirado la toalla y no esperan acuerdo alguno. Shauble, ministro de finanzas alemán ya la había tirado hace meses: no conectaba con el estilo de Varoufakis. Ahora el ministro alemán de economía Gabriel, presidente del CSU, contrario a las políticas de austeridad de Merkel y principal partidario de Grecia, también ha tirado la toalla. La cosa pinta fatal.

¿Merkel salvando a Grecia?

Creo que las posibilidades de acuerdo son casi, casi nulas. Y curiosamente la que puede salvar el casi, a favor de Grecia, es Merkel. Desde la reunión del G-7 está muy callada. Puede ser que Obama y su «manía» con los rusos, le haya metido el miedo en el cuerpo sobre una alianza estratégica Rusia-Grecia que según él podría ir fatal a Estados Unidos y la Unión Europea.

Yo personalmente no sé por qué podría ir fatal. No estamos gracias a Dios en tiempos de guerras y de misiles. Pero si le ha metido el miedo en el cuerpo o le ha presionado para llegar a un acuerdo (que seguro lo ha hecho, pues es la postura oficiosa de la Casa Blanca), a lo mejor (mejor para Syriza), Merkel piensa que total 7,2 billion no es para tanto. No creo que ocurra, pero sería la única alternativa para llegar a un acuerdo y eso querría decir que la Casa Blanca manda mucho. Mucho.


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