Como decíamos ayer…

Ya estamos en 2023. ¡Feliz año!

El año pasado dedicamos bastantes posts al tema de la agenda anual y el funcionamiento del consejo. Repasándolos, me doy cuenta de que quedaron algunos puntos para acabar de completar el tema. Hay uno que me parece de importancia capital: La sucesión. Me atrevería a decir que es “el punto”. Sin embargo, muchos consejos no lo tratan y prefieren hacer ver que no ven la importancia de tratarlo.

¿A qué se debe? Si el CEO lo está haciendo bien -porque en caso contrario hay que sustituirle sin muchas dilaciones- cuesta mucho abordar el tema con esa persona. Suelen ser personas con un nivel de autoestima elevado, con las que cuesta abordar el tema de que en algún momento habrá que pensar en su sustitución. Muchos consejos se autoengañan diciendo que el CEO es una persona todavía joven, con mucha energía y ganas de trabajar y que encima lo hace fenomenal. Todo esto está muy bien y que siga así. Pero ¿qué pasa si súbitamente aparece un acontecimiento que nos obliga a prescindir de su contribución?

Estaremos de acuerdo en que algo inesperado puede ocurrir en cualquier momento ¿Si eso ocurre qué haremos? ¿Tenemos un plan? ¿Lo habíamos compartido con el CEO a reemplazar? Muchos pensarán, que la probabilidad de que eso ocurra es muy baja y es así, pero recuerdo un caso escrito por un conocido profesor de Harvard que se titulaba “The board of directors at the Coca Cola Company”, que revisaba la historia del sistema de gobierno corporativo de la famosa compañía de Atlanta a lo largo del tiempo y terminaba a finales de la década de los noventa del siglo pasado, con la muerte inesperada del entonces CEO de la empresa, Roberto Goizueta y explicaba cómo se improvisó un sucesor que no resultó ser la persona adecuada para llevar las riendas de tan importante compañía. Ocurrió en Coca Cola como podía haber ocurrido en cualquier otra empresa.

Así las cosas ¿Cómo debe plantear la sucesión del CEO un consejo de administración responsable?

¿Cómo hacerlo sin provocar una reacción airada de una persona a la que, como hemos dicho antes, no le suele faltar autoestima?

Si el proceso provocase la pérdida de confianza del CEO hacia el consejo, puede tener consecuencias negativas en su desempeño y consecuentemente en el desempeño de la empresa.

Os animo a reflexionar sobre la cuestión y a responder las dos preguntas formuladas y dejar vuestros comentarios que nos enriquecerán a todos. A ver si entre todos conseguimos dar con la piedra filosofal.

 

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