Propiedad psicológica y empresa familiar

La profesora Rania Labaki en un artículo de la edición en francés de la Harvard Business Review, define la propiedad psicológica como la sensación de que la empresa “me pertenece” o “es parte de mí”, y puede ser experimentada no sólo por los miembros de la familia propietaria, sino también por los empleados clave que han estado involucrados desde los inicios de la empresa. Este sentimiento influye en la motivación, el compromiso y la proactividad de quienes lo experimentan, llegándose a convertir en una competencia distintiva de la empresa. Sin embargo, como tantas cosas aporta beneficios, pero también entraña riesgos.

Beneficios de la propiedad psicológica en la empresa familiar

1. Aumenta el grado de compromiso
Decía el profesor Miguel Ángel Gallo que los dos principales pilares de la continuidad de una empresa son la unidad y el compromiso de la familia. Los familiares que sienten que la empresa les pertenece psicológicamente están más comprometidos con su éxito y exponen claramente su orgullo de pertenencia. Esto se traduce en una actitud favorable hacia los que dirigen la empresa, un alto sentido de responsabilidad y deseo de contribuir activamente a la empresa. Lo mismo aplica a los miembros de la siguiente generación de la familia propietaria.

2. Mejora el desempeño y la motivación trascendente
La propiedad psicológica genera orgullo y responsabilidad en quienes la experimentan. Los empleados clave y los futuros sucesores de la familia se sienten más motivados a asumir responsabilidades y a esforzarse por el crecimiento del negocio. Su motivación es trascendente. Está en la capa más profunda de la motivación. No se trata sólo de ganar dinero o de aprender y ser mejores profesionales. Se trata de participar en el sentido de propósito.

3. Favorece el proceso de transición generacional
Para garantizar la continuidad, es fundamental que las nuevas generaciones y los empleados de confianza sientan que forman parte de la historia y el futuro de la empresa. En resumen, ser parte del proyecto. Un sentido de propiedad psicológica y el conocimiento de la historia de la empresa facilitan la transición de liderazgo y la adopción de valores empresariales de una generación a otra.

Cómo Potenciar la Propiedad Psicológica en la Empresa Familiar

Fomentar la participación: Involucrando tanto a familiares como a empleados clave en la toma de decisiones estratégicas. Cada uno a su nivel, naturalmente.

Promover una cultura fuerte y compartida: Reforzando los valores propios de cada empresa en particular y asegurándose de que todos los miembros se sientan identificados con ellos.

Brindar autonomía y reconocimiento: Permitir que los empleados y sucesores potenciales asuman responsabilidades y contribuyan con nuevas ideas.

Garantizar prácticas justas: Evitar el favoritismo y el nepotismo dentro de la familia y establecer políticas de reconocimiento y evaluación profesionales para empleados familiares y no familiares.

Riesgos asociados a la propiedad psicológica.

• En muchos de los puntos anteriores, si la formación en gestión de la empresa o los conocimientos de derecho mercantil no llegan a unos mínimos, se corre el riesgo de que algunas de las personas con alto sentimiento de propiedad psicológica incurran involuntariamente en errores propios del concepto de posesión y que confundan la propiedad (psicológica en este caso) con la posesión, interfiriendo en el quehacer diario de los distintos órganos de gobierno y dirección al uso en la gestión profesional.

Conclusión
La propiedad psicológica es un factor clave para el éxito de la empresa familiar. Construir y mantener ese sentido de pertenencia es una condición sine qua non, que permitirá la estabilidad y el crecimiento del negocio a largo plazo, siempre y cuando todos tengan en cuenta que hay unas leyes mercantiles y unos principios de management que conviene respetar.

 

 

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