Cinco ingredientes que explican el éxito de Fiat

Sostengo que no hay recetas mágicas que aseguren el éxito de un negocio, pero estoy convencido de que se puede aprender mucho de la trayectoria de empresas familiares que han logrado pervivir a lo largo de los años e incluso de los siglos. Es el caso de Fiat, la empresa automovilística propiedad de la familia Agnelli desde su creación, en 1899, y cuya historia repasamos en el artículo publicado en In Family Business.

De sus más de cien años de historia, me gustaría destacar cinco aspectos que creo que han contribuido, al menos en parte, al éxito de la empresa:

  1. Diversificación relacionada (y posterior concentración)

Ya desde sus orígenes, Fiat apostó por diversificar su producción. Además de lanzar al mercado nuevos modelos de automóviles, la empresa italiana pronto empezó a fabricar camiones, tractores, autobuses, tranvías y motores para barcos y aviones.

Mantuvo esta estrategia de diversificación hasta principios del siglo XXI, cuando Fiat decidió centrarse en su core business, la automoción, y deshacerse de las filiales dedicadas a la aviación y la marina.

En vuestra empresa familiar, ¿apostáis por la diversificación o preferís concentrar los esfuerzos en el negocio principal? ¿Habéis valorado los pros y los contras de cada opción?

  1. Internacionalización

La expansión internacional de Fiat se inicia en la década de 1930, en Francia, España, Polonia y la Unión Soviética. En los 70, abrieron nuevas plantas en Yugoslavia, Polonia, Bulgaria y Rumanía, reforzando así su presencia en los mercados de Europa del Este.

En la década de 1990, la creciente competencia internacional exigió buscar mercados con un mayor potencial, como Brasil, Argentina, Serbia, Turquía, China o Japón, donde instalaron nuevas fábricas. Actualmente, Fiat tiene una sólida presencia internacional, con filiales y plantas de producción repartidas por todo el mundo, especialmente en América y Europa.

¿Vuestra empresa familiar tiene presencia internacional? ¿Os habéis planteado la posibilidad de explorar nuevos mercados?

  1. Adquisiciones

En los años 60, Fiat reforzó su presencia en el sector automovilístico mediante la adquisición de varios competidores, como Lancia (1967) o Ferrari (1968), en la que compró una participación mayoritaria. También dio sus primeros pasos en la integración vertical del grupo con la adquisición de Magneti Marelli, un fabricante de componentes del automóvil.

A finales de la década de 1970, Fiat se había convertido en un conglomerado de empresas que reunía una completa gama de marcas, como Fiat, Lancia, Autobianchi, Abarth y Ferrari. El grupo continuó con su programa de adquisiciones y más tarde integró a las empresas Alfa Romeo (1986) y Maserati (1993). En 2009, el Grupo Chrysler LLC y Fiat firmaron una alianza por la que la firma italiana adquiría el 20% del grupo estadounidense. En 2014, Fiat se hizo con la totalidad del Grupo y pasó a llamarse Fiat Chrysler Automobiles.

¿Contempláis las adquisiciones como una posible vía de crecimiento?

  1. Descentralización

En la década de 1970, Fiat comenzó a descentralizar sus actividades para convertirse en un gran holding industrial con nuevas filiales, como Fiat Macchine Movimento Terra –dedicada a la fabricación y comercialización de vehículos para la construcción–, Fiat Engineering –compañía de ingeniería civil– e Iveco –fabricante de camiones, autobuses, vehículos comerciales y de transporte militar.

¿Vuestra empresa trabaja de forma centralizada o descentralizada? ¿Habéis valorado la posibilidad de descentralizar vuestra actividad y crear varias filiales?

  1. Innovación

La innovación siempre ha formado parte de la esencia de Fiat. Buenos ejemplos son el Robogate, un sistema flexible y totalmente robotizado que permite fabricar carrocerías de forma automatizada; y la fabricación de coches eléctricos, fruto de la preocupación de la empresa por el medio ambiente.

¿Cómo fomentáis la innovación en vuestra empresa? ¿Contáis con mecanismos que aseguren una innovación constante?