La filantropía colaborativa: ¿una posibilidad o una quimera?

Las organizaciones y los altos directivos siempre destacan la importancia del trabajo en equipo, pero en el ámbito de la filantropía, la mayoría de las personas actúan solas. Sin embargo, ante la creciente complejidad e interconexión de los problemas mundiales de hoy, un enfoque conjunto podría ser más eficaz para promover el bien común que “ir en solitario”.

Pero, ¿es viable la filantropía colectiva?

Diversas visiones de la filantropía

La propia naturaleza de los donativos y la pluralidad de perspectivas hacen que la cooperación filantrópica conjunta sea una meta difícil. Al fin y al cabo, a menudo surgen opiniones divergentes dentro de una misma familia o empresa familiar. Como dijo un dirigente de una empresa familiar: “El éxito empresarial exige un rendimiento del capital, pero en la filantropía hay literalmente 360 grados para hacer el bien”.

¿Cómo gestionan las familias empresarias los puntos de vista filantrópicos opuestos cuando surgen? ¿Existe la necesidad y la voluntad de participar en colaboraciones filantrópicas fuera del ámbito familiar? En caso afirmativo, ¿qué sistema aplicarían las empresas familiares y cómo canalizarían sus intereses filantrópicos?

Para arrojar luz sobre esta cuestión, mis colegas Rudolf Repgen, Tarek el Sehity y yo dedicamos varios meses a realizar entrevistas en profunidad a 30 dirigentes de familias empresarias de primer nivel, la mayoría con sede en el centro y el sur de Europa.

A través de nuestra investigación, observamos una diversidad de enfoques filantrópicos que podrían servir de base para futuras colaboraciones filantrópicas.

Conclusiones del estudio

Según los comentarios que recogimos, la mayoría de los líderes de empresas familiares estaban interesados y al tanto de un doble enfoque de la filantropía, con dos conclusiones especialmente relevantes.

En primer lugar, apreciaron claramente el poder de combinar recursos financieros, sociales y profesionales para reforzar el efecto dominó positivo de las acciones filantrópicas. De hecho, algunos incluso mostraron una mayor disposición a destinar recursos a una causa común si podían colaborar con una red de confianza.

En segundo lugar, los entrevistados expresaron un interés manifiesto en intercambiar ideas con otros líderes de empresas familiares para discutir cómo alinear mejor los valores y las perspectivas de su enfoque filantrópico. Algunos también expresaron su temor de que las iniciativas filantrópicas se conviertan en pruebas de fuego involuntarias para la unidad familiar y el propósito compartido, y que compliquen aún más la ya compleja dinámica familiar.

En mi opinión, estas preocupaciones subrayan aún más la necesidad y el atractivo de los foros de pares fuera del ámbito familiar para intercambiar opiniones e ideas. El potencial de este tipo de comunidad es enorme, pero su realización dista mucho de ser sencilla. ¿Qué aspectos deben tener en cuenta las familias empresarias a la hora de explorar las asociaciones filantrópicas?

Nuestra investigación descubrió tres enfoques distintos, que exploraremos en mi próximo post.

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