La vaca que sigue riendo

La empresa familiar Bel, archiconocida por su producto estrella la Vaca que ríe, ha sido premiada este año con el Global Family Business Award, que por 17° año consecutivo otorga IMD-Lombard Odier.

Alcanzar 150 años, siendo una de las principales referencias en un mercado exigente de un sector muy tradicional y muy competitivo, es un reto muy importante. Pero hacer que el reto fuera alcanzado por las cinco generaciones familiares que participaron en el proceso, haciendo crecer continuamente la empresa fundada por la primera generación, es un reto mayor.

Por todo ello me ha parecido muy interesante reproducir los motivos que fueron destacados durante la entrega del premio.

El jurado ha querido destacar los siguientes motivos por elegir Bel como la mejor empresa familiar de 2012:

–          La propiedad y liderazgo familiar durante 150 años y cinco generaciones, y todo en el mismo sector.

–          La capacidad para reinventar el producto a través de muchas generaciones y mantenerlo actual,  combinando el marketing creativo y adaptaciones extensivas a los gustos y preferencias locales, mediante la innovación y tecnología punta.

–          Los valores familiares firmemente asentados y el compromiso con la empresa como la garantía para el crecimiento a largo plazo y el liderazgo internacional.

–          Creer en un modelo de negocio sostenible integrado a través de sus operaciones, garantizando el sentido de la responsabilidad individual y colectiva que lleva hacia el éxito a largo plazo.

–          Un diálogo permanente sobre el gobierno de la familia, replanteándose constantemente los supuestos básicos para una mejor  adaptación a los cambios del entorno en la búsqueda del equilibrio más eficiente entre la familia y las fuerzas empresariales.

El Global Family Business Award es considerado uno de los premios más prestigiosos en el mundo de la empresa familiar, y representa el reconocimiento por la forma en que la empresa familiar ha sido capaz de unir los intereses familiares con los de la empresa, combinando la tradición e innovación, con un fuerte compromiso social.

Los puntos anunciados me han parecido un buen listado para compartir, porque ofrecen unas buenas referencias de cómo valorar el éxito de una empresa familiar.

Pero, más aún, hablan acerca de un elemento fundamental para continuar el proyecto empresarial en manos de una familia. Este elemento es la capacidad de hacer que cada generación dejara a la siguiente generación la empresa en mejor estado del que la había encontrado siendo heredera.

Un siglo y medio de historia y cinco generaciones viviendo y defendiendo los valores de una familia empresaria comprometida, son motivo suficiente para que la vaca siga riendo.