Cuatro lecciones que podemos aprender de García Carrión

José García-Carrión fundó una bodega en 1890 con el objetivo de exportar vino a Francia, aunque la tradición agrícola de la familia Carrión se remontaba varios siglos atrás. La empresa creció en sus primeros años con una clara vocación internacional y con una fuerte capacidad innovadora que sentó las bases del negocio. El compromiso de las siguientes generaciones de la familia y la apuesta por la diversificación han llevado a esta empresa familiar a liderar el mercado de vinos y el mercado de zumos tanto en España como en Europa.

En el artículo que hemos publicado en In Family Business repasamos los principales momentos de la historia de esta empresa familiar. En este post os propongo reflexionar sobre las principales lecciones que podemos extraer de este caso de éxito.

  • La vocación internacional

La bodega García Carrión nació con vocación internacional: su objetivo era exportar vino a Francia, cuyos viñedos se habían visto afectados por la filoxera. La empresa ha mantenido vivo su espíritu de internacionalización a lo largo de más de un siglo. En la actualidad, el grupo exporta a 155 países y lidera en volumen los mercados españoles de vinos y zumos. Además, es la primera bodega europea y la quinta del mundo, así como la segunda productora de zumos de Europa.

En vuestra empresa familiar, ¿la internacionalización forma parte de vuestra estrategia de crecimiento?

  •  El impulso de las nuevas generaciones

El Grupo García Carrión, tal y como hoy lo conocemos, empezó a configurarse con la incorporación de la cuarta generación a la dirección de la empresa en la década de 1960. En este momento, García Carrión pasó de ser una modesta bodega a convertirse en un importante grupo internacional. José García-Carrión Jordán, el actual director general y biznieto del fundador, se incorporó al negocio familiar en 1968, con apenas diecinueve años, y se hizo cargo de la gestión y producción de la empresa. Un año más tarde se incorporó su mujer, Rafaela Corujo, que se encargó del área publicitaria y de marketing.

El carácter emprendedor, la tenacidad y el esfuerzo del matrimonio García Carrión-Corujo son la clave del extraordinario crecimiento del grupo. Cuando el matrimonio se incorporó al negocio, García Carrión facturaba apenas 90.000 euros anuales. En 2012 la empresa familiar alcanzó la cifra de 810 millones de euros de facturación. Actualmente, su hijo, Luciano García-Carrión, también se ha incorporado a la empresa y desde 1997 dirige la actividad exportadora.

En vuestra empresa familiar y en vuestra familia, ¿cómo se transmite el legado del fundador a las siguientes generaciones? ¿Contáis con mecanismos para fomentar la iniciativa emprendedora de los más jóvenes de la familia?

  • Innovación desde los orígenes

La empresa ha apostado desde el principio por la más avanzada tecnología. La compañía ha sido capaz de emplear las más avanzadas tecnologías de producción en los procesos tradicionales de elaboración del vino. Esta apuesta por la tecnología se traduce en una mayor flexibilidad de los procesos productivos, lo que a su vez facilita la adaptación de la empresa a las cambiantes condiciones del mercado, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

La innovación también se ha aplicado al mercado de los zumos, comercializados bajo la marca Don Simón. Buen ejemplo de ello es la planta de exprimido y envasado que la empresa tiene en Huelva, la más moderna de Europa y desde la que exporta zumo a más de una cincuentena de países. De hecho, el nacimiento de Don Simón va ligado a la innovación: el lanzamiento del primer vino envasado en tetrabrik, un envase no retornable, práctico, económico y de poco peso con unos costes de producción muy económicos.

En vuestra empresa familiar, ¿apostáis por la innovación? ¿Cuál es la última innovación que habéis lanzado al mercado?

  • Diversificación

La diversificación es uno de los pilares en los que se ha basado el crecimiento de García Carrión. Fruto de esta diversificación nació la marca Don Simón en la década de 1980. El primer producto comercializado bajo esta marca fue el vino en tetabrik, como he explicado en el punto anterior. Tan solo cuatro años después, ante la necesidad de ampliar su gama de productos, los García-Carrión dieron un completo giro a su actividad tradicional y empezaron a producir zumos, néctares y refrescos sin gas.

En vuestra empresa familiar, ¿habéis pensado cómo podríais diversificar el negocio?

 

3 thoughts on “Cuatro lecciones que podemos aprender de García Carrión

  1. Un post muy interesante, muchas gracias por compartirlo!

    En el sector en el que trabajan la internacionalización es imprescindible por la terrible disminución del consumo de vino que estamos sufriendo en España. El problema es, creo yo, que muchas bodegas de tamaño medio/pequeño lo tienen complicado para competir en internacional.

    Susi

  2. Y también el impulso de las Nuevas tecnologías claro está, porque si no hacemos uso de estos, como podríamos alcanzar las metas establecidas.

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