6 claves para fomentar la innovación

Innovar no es fácil, pero resulta más sencillo en las primeras etapas del negocio. En la empresa familiar, cuando los fundadores aún están al mando, la innovación viene casi de serie. No en vano, toda empresa nace de la iniciativa emprendedora de un empresario que persigue hacer realidad un sueño. Pero cuando empiezan a incorporarse al proyecto las nuevas generaciones, a veces cuesta mantener vivo ese espíritu emprendedor de los orígenes. La historia, la tradición y la mentalidad del “aquí las cosas siempre se han hecho así” pueden convertirse en obstáculos que dificulten la innovación.

Para derribar estas barreras y construir una cultura innovadora en la empresa, el profesor de dirección estratégica e innovación del IESE Joaquim Vilà ofrece algunos consejos en este artículo de América Economía:

  1. Lograr el compromiso del máximo responsable de la empresa. Ya hemos comentado en un post anterior que el ejemplo de los altos directivos es esencial para crear una cultura innovadora en la empresa. El CEO tiene que apasionarse con la innovación y ser capaz de contagiárselo a su gente. «Nuestras bicicletas son producto de la ingeniería y la pasión», explica Ugo de Rosa, fundador del Taller de Rosa, que desde hace 50 años fabrica cerca de Milán las bicicletas artesanales con las que se han ganado varios Giros de Italia y Tours de Francia. Una pasión que ha sabido contagiar a sus hijos, que hoy llevan las riendas del negocio.
  2. Traducir la innovación en un compromiso conjunto. Aunque todo proyecto innovador necesita alguien que lo lidere, sin la participación activa de toda la organización difícilmente se logrará implantar una cultura innovadora. “Mi familia ha demostrado que sólo desde la innovación se puede seguir creciendo y es también la única fórmula que se puede aplicar para atraer a los más jóvenes”, explica en esta entrevista Giuseppe Lavazza, vicepresidente del Grupo Lavazza y cuarta generación de la familia.
  3. Incluir la innovación en la misión de la empresa. Sin perder los valores fundamentales, es importante revisar la misión corporativa para que sea un marco que promueva la innovación y no un freno. 3M se define en su web como “una empresa global de innovación basada en la ciencia, dedicada al desarrollo de productos que mejoran las vidas diarias de las personas de multitud de formas”. Con este espíritu, la compañía permite a sus investigadores destinar una parte de su tiempo a proyectos de su elección, libertad que permitió a Art Fry crear el famoso Post-it en 1973.
  4. Diseñar una estrategia de innovación. Si no se tienen claros las prioridades y los objetivos, el proyecto carecerá de rumbo y estará condenado al fracaso. Innovar tiene que ver con la estrategia. Decisiones como: ¿dónde tenemos que innovar?, ¿qué problema queremos solventar con la innovación?, ¿qué objetivos tenemos?, son de carácter estratégico.
  5. Delegar la ejecución. Liderar no significa tener que ocuparse de todo. Innovar es un trabajo colaborativo. Los laboratorios Boehringer Ingelheim crearon su primer departamento de I+D al poco de fundarse, en 1917. Contrataron para liderarlo al profesor Heinrich Wieland, que una década después ganaría el Premio Nobel de química. Desde este departamento, el equipo de Wieland impulsó el desarrollo del negocio a partir del descubrimiento de varios fármacos.
  6. Buscar resultados. Aunque no lleguen de forma inmediata, es necesario obtener un retorno. Innovar es transformar nuevas ideas en resultados. En la década de 1990, Lego atravesaba una situación delicada: los videojuegos habían desbancado a su producto estrella, los bloques de plástico para hacer construcciones. Para hacer frente a la dura competencia, lanzó nuevas líneas de productos, como películas, series y ropa infantil, relegando a un segundo plano el bloque de plástico. Pero no funcionó y la empresa familiar danesa decidió replantearse su enfoque. Invirtió mucho tiempo en conocer las necesidades de juego de los niños. Aplicaron técnicas de design thinking, hicieron entrevistas a expertos en desarrollo infantil, visitaron tiendas de juguetes y parques infantiles… Todo este trabajo generó un conocimiento que les sirvió para centrarse de nuevo en su esencia: los bloques de construcción que les habían hecho populares y que habían dejado de lado. Dos décadas después, en 2012, la empresa se convirtió en el segundo fabricante de juguetes más grande del mundo, por detrás de Mattel, como se explica en este artículo de IESE Insight.

Aplicar todos estos principios no asegura la innovación exitosa, pero sin duda la empresa que los ponga en práctica estará más cerca de crear una cultura innovadora y de lograr innovar.

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