La ética del cuidado

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua castellana dice de la palabra cuidado que es «poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de algo» y también «asistir, guardar, conservar». Ya se ve que debe tener una íntima relación con la ética. La ética del cuidado fue introducida por Carol Gilligan en 1982 en su libro «In a different voice» (Con una voz diferente). Desde entonces ha sido ampliamente desarrollada por escritoras feministas, y no cabe duda de que es un claro detalle femenino el de fijarse en las relaciones personales y tener en cuenta al otro en particular, frente a las teorías éticas de signo deontologista o consecuencialista, que se fijan más en los elementos abstractos y universales como imparcialidad, derechos individuales o justicia.

Pero hay muchos autores que consideran que no hay contradicción entre justicia y cuidado. La justicia se debe a todos, tanto los próximos como los remotos: a cada uno he de darle «lo suyo», porque tiene derecho a ello. El cuidado se inicia con una relación personal, próxima: la de la madre con el hijo, la del cuidador con la persona a la que atiende… A ellos hay que darles también lo que es suyo, lo que es justo, pero con sensibilidad, cuidando los gestos, los detalles, las cosas pequeñas que hacen amable la vida. Y esto se debe a todos, cuando tenemos en cuenta que son personas, que merecen toda la dignidad propia de su condición personal.

Me gustó leer hace tiempo un artículo en el que la autora decía que el cuidado es una virtud. Bueno, en el fondo es una forma del amor o de la caridad. La deliberación moral que lleva al cuidado incluye la empatía que sentimos por la persona vulnerable y dependiente, la razón, que me lleva a pensar cómo puedo ayudarle mejor, y la respuesta emocional, la decisión de poner en práctica lo que mi cabeza y mi corazón me dictan. Y eso es lo que hace una virtud: permite percibir la necesidad del otro, me lleva a sentir esa necesidad, me motiva a actuar y me hace actuar, efectivamente.

Puede que el cuidado sea una virtud femenina, pero me parece que todos debemos vivirla, cada uno según nuestra manera de ser.

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4 thoughts on “La ética del cuidado

  1. Hola profesor,
    Ya ve Vd. que dentro de mi ignorancia tiendo a unificar conceptos que por su esencia
    tienen que estar separados e independientes. De conceptos que van en líneas paralelas puede que yo haga una errónea y simple línea continua y unificada.
    Por eso creo que el cuidado y la RSE , van por el mismo camino, dentro todos de la ética.
    ¿Qué es si no la RSE? es también «poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de algo» y también «asistir, guardar, conservar», que deben contemplar sinceramente todos los integrantes de la empresa, desde los empresarios a los stakeholders.
    Saludos.

  2. Cuidado no es cualidad femenina, es cualidad humana. Este tema está tratado en profundidad por el Papa Francisco en «Cuidado de la Casa Común».

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